Que no estoy nada contento con la Marvel actual es un secreto a voces. Menos mal que todavía hay pequeños resquicios de grandeza que me hacen mantener algo de fe. Una de estas “aldeas galas” es sin duda parte de la línea Ultimate. En concreto, las series dedicadas a Spiderman y a esta suerte de vengadores definitivos. Si tuviera que quedarme con una, una elección la mar de complicada, creo que sin duda sería con la de los héroes más poderosos de la Tierra. Lo que está haciendo Deniz Camp es sencillamente apabullante.

Como si de un alumno aventajado de Jonathan Hickman se tratase, el guionista de Absolute Martian Manhunter (ojo a la sarta de premios que se va a llevar esta obra) es capaz de reinventarse cada treinta días para ofrecer una historia completamente diferente en cada número. Recordemos que toda esta nueva línea Ultimate se desarrolla en “tiempo real”. Es decir, entre entrega y entrega ha transcurrido un mes en la vida de sus protagonistas. Por este motivo, no hay tiempo para dormirse en los laureles.
En dosis de 24 páginas, el escritor mete un sin fin de giros a la par que hace una gran labor de worldbuilding. Además, le da tiempo a desarrollar a los personajes. Una hazaña que, una vez leída la fantabulosa 20th Century Men, no parece tan imposible gracias a la capacidad de Camp para crear numerosos frentes y argumentos paralelos sin llegar a atosigar y despistar al lector. Lo dicho, una habilidad al alcance de muy pocos.

Como de costumbre, cada número nos ofrece un punto de vista o se desarrolla en un escenario diferente de este Universo Ultimate que ya ha llegado a su ecuador. En el primer capítulo, el foco se pone en el Capitán América y la Antorcha Humana (con un impagable diálogo sobre la muerte de Hitler) que liderarán una embestida de los Ultimates contra un culto a Cráneo Rojo y su ejército de supremacistas. Además de acción desmedida y diálogos excelentes llenos de chispa, podremos asistir a una interesante denuncia contra los movimientos radicales y a la expansión de la extrema derecha como forma de gobierno en gran parte del mundo civilizado. Se nota que Camp no está muy contento con los gobernantes de su país, por lo que necesitaba de un medio para expresarse.
Continuamos con un episodio que me ha provocado cierta controversia. El número once está centrado en Thor y todos los secundarios y reinos de su propia mitología. Formado solo por splash pages y narrado en forma de cuadros de texto con cierto lenguaje poético. El autor demuestra que no hace falta un megaevento (Jason Aaron, te miro a ti) para contar una guerra que afecte a todos los reinos de la existencia. Por un lado me ha gustado. Por otro, debo reconocer que es bastante denso y en algunos momentos puede llegar a aburrir.

Finalizamos con el número más importante de The Ultimates hasta la fecha. Centrado en el Doctor Muerte, asistiremos a una demostración del potencial de la colección adornado con una serie de debates morales de lo más interesante. Responded a una sencilla pregunta: ¿Hasta dónde estaríais dispuestos a llegar con tal de salvar el mundo? ¿El fin puede justificar los medios? Para ser lo que esta realidad necesita, el equipo liderado por Iron Lad deberá estar dispuesto a realizar sacrificios más grandes que la existencia. Sin embargo ¿están todos en el mismo barco? Se aproximan curvas, señores.
La parte artística sigue estando ofrecida por Juan Frigeri, que se marca su mejor trabajo hasta la fecha superándose en cada tebeo. En concreto, la historia de Asgard es una obra de arte en cada página, pudiendo sacar un poster de cada una de ellas.
La única pega que le pongo a The Ultimates es en relación a la edición de Panini. Creo que este título se merecía la publicación mensual para poder disfrutarlo de una manera tan intensa como pasa con la serie de Spiderman. A modo de extras, se incluyen unas cuantas páginas a lápiz, portadas alternativas y diseños de personajes.


