Qué poquito queda para que termine de publicarse en España la nueva encarnación de The Ultimates. Una de las mejores colecciones (si no la mejor) actuales de Marvel Comics. Aunque fue Jonathan Hickman el arquitecto de esta reinvención del universo definitivo de la Casa de las Ideas, ha sido Deniz Camp el guionista que ha sabido sacar oro de este mundo roto que repudia a los héroes y que se encuentra gobernado con mano de hierro por un tirano.
No, no estoy hablando de los actuales Estados Unidos gobernados por Donald Trump. Pero perfectamente podría. El autor de 20th Century Men no tiene pelos en la lengua ni el menor reparo en volcar todas sus inquietudes políticas en el guion de The Ultimates. Imagino que tampoco habrá sido un encargo sencillo para él, y que sus ideas originales se habrán ido adaptando a medida que el líder de la nación más poderosa de la Tierra ha ido haciendo de las suyas. Los actos que estamos viviendo en el mundo real son de tal calado que es imposible que no hayan afectado de un modo u otro al curso de la obra.

Siguiendo la estructura de aventuras autoconclusivas, esta sexta entrega de The Ultimates abre con un episodio brillante. Sin estar centrado en ninguno de los personajes que forman el abultado equipo de superhéroes, Camp ha decidido detenerse, coger aire, y mostrarnos cómo es vivir en esta América distópica (que cada vez difiere menos de la real) en la que las libertades sociales se van reduciendo más y más en pos de una supuesta seguridad. Porque de prosperidad mejor ni hablamos.
En tan solo veinticuatro páginas, asistiremos a un alegato por las libertades civiles en la forma de todo un discurso para alzarse unidos contra la tiranía. El escritor de Absolute Martian Manhunter lleva la acción a las calles, a la red Ultimate urbana, de la que cualquier ciudadano disconforme puede formar parte. Una militancia que puede llegar a tener un alto precio, pero que también puede suponer marcar la diferencia en un momento concreto.

Continuamos con un alto en el camino para el que recibimos una nueva visita de Phil Noto como dibujante invitado. En esta ocasión es el Doctor Muerte el protagonista de un relato tan triste como emotivo. Un retrato de la obsesión de un genio, una radiografía de una mente rota que busca desesperadamente enmendar un error superando de paso un profundo trauma.
Llegamos ahora al último número USA incluído en el tomo. Sabedor de que la gran traca final está a punto de llegar, el autor decide aprovechar el reducido espacio que le queda con un doble propósito. Por un lado, cada personaje que ha ido presentando en la serie para engrosar las filas de los Ultimates tiene su propio momento de gloria, precedente a la inevitable reunión en la traca final de la serie. Por otro, pero mucho más importante, Iron Lad toma el protagonismo para realizar una certera disertación sobre el precio de la libertad.

Como decía, la carga política en The Ultimates ha ido aumentando de manera progresiva. Hasta el punto de que la escritura de la serie se me antoja como un ahogado grito de protesta. Una reivindicación de unos valores democráticos cada vez más denostados en todo el mundo. O igual son imaginaciones mías, no lo sé. Sea como fuere, es la sensación que yo saco de una de las series más fascinantes y satisfactorias que he leído en años.
En un par de meses sabremos cómo termina todo. Qué larga se me va a hacer la espera.


