Uno de los principales reclamos de este cómic cuando se ha publicitado (tanto en el país de origen como en España, por parte de Norma), de las primeras cosas que se citan es el trío de guionistas, o tal vez debería decir, de creadores de la historia. Y es que, aparte del reconocido autor Rick Remender, los otros dos nombres son relativamente ajenos a esta industria: Andy Sanberg, cómico conocido por la serie Brooklyn Nine-Nine pero sobre todo por sus años en Saturday Night Live; y Joe Trohman, guitarrista de los grupos Fall Out Boy y The Damned Things, y que ya ha participado en otro título de Image, Rifters. Generalmente tiendo a desconfiar de la participación de famosos ajenos a la industria cuando deciden escribir historias para cómics y además son utilizados como reclamo aunque en esta ocasión… no andaba mal encaminado. The Holly Roller es una historia de origen de héroe con aires ochenteros, con los bolos como temática principal.

Levi Cohen se encuentra embarcado en naves de Greenpeace viajando por todo el mundo. Cuando se entera de que su padre padece una enfermedad terminal, volverá a su población natal, para darse cuenta de que el pequeño pueblo ha sido tomado por neonazis dirigidos por uno de los miembros más influyentes del pueblo, que ya le costó en su juventud a Levi que se quisiese marchar a otro sitio. De una manera improvisada acabará adoptando la identidad de The Holly Roller, un héroe que luchará contra el abuso de poder en su pueblo, utilizando una bola de bolos como arma principal. Su mejor amigo, que es un manitas experto, ayudará a crear todos los gadgets al nuevo héroe.
A nivel de guion el comienzo de la serie es toda una declaración de intenciones: comienza con la típica escena de flashback con el protagonista perseguido por el hijo del rico del pueblo y su vuelta años después para darse cuenta de cómo ha empeorado todo. Ese origen del héroe nos va a recordar a obras como Hoy me ha pasado algo muy bestia o sobre todo Kick-Ass, pero con una premisa bastante absurda: ese némesis que sigue teniéndole un odio visceral, veinte años después de una pelea de niños, o el empresario con ideas afines al nazismo, y una versión holográfica de Hitler que utiliza de reclamo para los más burros del pueblo… tramas completamente ridículas que, conociendo sobre todo a Samberg, esperaba que iban a dirigir la serie por un camino de comedia delirante que podría haber tenido su aquel. Pero no, la serie se toma muy en serio, y tanto sus diálogos como la trama principal transcurre con total sobriedad, que puede producir que recordemos lo bobas de algunas tramas.

Sí, es verdad que tiene algunas escenas con una clara vocación de comedia, un poco en la línea de Kick-Ass, pero sin la hipérbole y ese héroe patoso que funcionaba tan bien en la serie de Mark Millar. Aquí Levi es un ex marine, capaz de pegarle una paliza a cualquiera que se cruce en su camino, sin llegar a ser infalible cuando le sorprenden o superan en número, pero con esa formación que hace que pensemos que la historia esté pensada en serio. Sí es defendible que tiene algunos personajes que funcionan, sobre todo el padre de Levi, con ese cinismo siempre eficaz, y Clyde, el único personaje con algo de arco de evolución aunque sí llega un momento que puede recordarnos a cierto personaje creado por Garth Ennis.
El dibujo corre a cargo del francés Roland Boschi, y probablemente sea de lo más salvable de la serie: Cumplidor, cómodo en las escenas de acción y con una identidad que se ancla a los códigos ochenteros con los que comienza la historia. Además, la edición de Norma contiene un buen número de extras, como son todas las portadas alternativas de la serie y un extenso apartado con diseños originales y desarrollo de personajes con las notas del propio dibujante. Está presentado en una encuadernación rústica con solapas de un cartón bastante robusto y un papel estucado semi-mate de papel bastante grueso, que ayuda a mantener y dar bastante cuerpo a este tomo de casi 300 páginas.

En definitiva, The Holly Roller es una obra entretenida y que se deja leer bastante bien, a pesar de su premisa poco original y con elementos que no acaban de funcionar. A los que lleguen a ella atraídos por la curiosidad de ver de qué son capaces Samberg o Trohman, les resultará una historia bien construida y sin fallas en lo formal, con un buen dibujo y una historia con elementos ya vistos pero siempre efectivos. A los que vayan atraídos por Remender, tendrán más dificultad en encontrar lo que suele darnos en sus obras. Historia de acción, peleas y malos muy malos en una edición muy buena, cargada de extras y material adicional.
Lo mejor: Una fórmula que funciona, bien dibujada y con una buena edición.
Lo peor: Una premisa algo ridícula que podría haber funcionado con un tono más cómico, pero se toma demasiado en serio.


