Sin darnos cuenta Diábolo acaba de publicar el tercer volumen de la majestuosa cabecera de E.C. Comics The Haunt Of Fear. Con la publicación de este tomo sobrepasamos el ecuador de la colección. En las próximas doscientas páginas podremos disfrutar de una treintena de historias cortas de una extensión que oscila entre las seis y ocho planchas que recopilan los números trece a dieciocho que vieron la luz originalmente entre mayo de 1952 y abril de 1953.

Antes de entrar en faena, comento una cuestión. Mucha gente (bueno, tres personas) me han preguntado por qué no incluyo ninguno de los títulos que Diábolo está rescatando de E.C. entre los mejores del año en el tradicional top anual de nuestro podcast. La cuestión es muy sencilla. No es otra que la principal regla para seleccionar qué cómics están dentro de tan exclusiva selección es que hayan sido publicados por primera vez en España en el año en curso. Y en el caso de The Haunt Of Fear o Tales From The Crypt, no se podría aplicar dicha condición, puesto que Planeta ya editó las principales series del mítico sello americano en formato reducido y en blanco y negro. De lo contrario otro gallo nos cantaría.
Pero mejor volvemos a lo que nos interesa. Tras un prólogo de Cullen Bunn, posiblemente el guionista yankee en activo que más tebeos de terror publica al año, pasamos a disfrutar de una colección de relatos de terror en los que se nota un pequeño cambio de rumbo con respecto a números anteriores. Igual es cosa mía, pero leyendo con detenimiento estas historias he percibido un espíritu mucho más festivo.

Sí, los guiones del incombustible Al Feldstein siguen siendo truculentos, llenos de escenas macabras y crueles. Sin embargo, creo que el humor negro, el sarcasmo, la ironía, incluso la auto parodia, están más presentes que nunca. Repito, hay historias que siguen poniéndome los pelos de punta, pero cada vez hay más que consiguen sacarme una sonrisa o incluso una carcajada. Esta apuesta por la (malsana) diversión es más que bienvenida, pues le otorgan un puntito de frescura a un formato propenso a caer en la repetición de esquemas debido al limitado espacio que tienen para desarrollar los argumentos.
Entre las historias que me gustaría destacar se encuentran dos adaptaciones de relatos de Ray Bradbury como son “¡El ataúd!” o “¡La noria negra!”. Luego no puedo dejar de mencionar algunas historias que a modo de fábula sirven como advertencia, llamando a la prudencia sobre lo que podemos llegar a desear del tipo de “Por amor a la muerte” y “La hoguera paciente”. Finalmente, en el terror más puramente terrorífico tenemos “¡Un pequeño error!” o “El demonio de las profundidades”, todo un homenaje al incipiente cine de terror protagonizado por criaturas abisales que incluso podría ser considerado como un precedente a la mítica película “La mujer y el monstruo”.

A todo esto hay que añadir las excelentes portadas de Graham Ingels y los acabados de artistas como Jack Davis (oro puro todo lo que toca) o Johnny Craig, las pullas que se lanzan los tres maestros de ceremonias ficticios de las diferentes historietas, así como el carácter facsímil de la edición de Diábolo que incluye la reproducción de los correos originales y páginas de publicidad varias.
En definitiva, puede que no sean tebeos baratos, pero su lectura cunde y a nada que os guste el género de terror se me antoja como una pieza imprescindible en las librerías de cualquier lector.
Deseando estoy de que llegue la siguiente entrega.


