Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

The Good Asian

The Good Asian
Guion
Pornsak Pichetshote
Dibujo
Alexandre Tefenkgi
Color
Lee Loughridge
Traducción
Diego de los Santos
Formato
Cartoné. 312 páginas. Color
Precio
30€
Editorial
Planeta Cómic . Junio 2025
Edición original
The Good Asian #1-10 (Image)

Los géneros son inmortales, pero las visiones de los mismos cambian conforme a los tiempos. Con cada momento hay una serie de temas, que tal vez suene algo despreciativo llamar «de moda», pero que son sin duda signo de los tiempos. Ya son clasicos los monstruos mutantes, fruto de la bomba y los primeros años de Guerra Fría; los postapocalisis de las décadas posteriores; las conspiraciones politicas, a raíz del asesinato de JFK y el Watergate unos pocos años depués, y, en los últimos años, las visiones de diversidad racial y la denuncia del racismo han cobrado un nuevo auge que permiten visiones inéditas en los generos de siempre. The Good Asian es un perfecto ejemplo.

The Good Asian ha tardado un poco en llegar por nuestros lares. Fue publicado en los USA en 2021 al abrigo de un contexto muy concreto, que permite tomar todas las claves clásicas del género negro y abordarlas desde su propia óptica. The Good Asian nace en un contexto de resurgimiento de la llamada alt-right americana, por un lado, y, en el contrario, el nombramiento de Obama como presidente y un nuevo marco en lo que a diversidad racial se refiere. Podría marcarse en 2017 un punto de confluencia de todo este caldo de cultivo cuando, en el mismo año, Donald Trump —prometiendo un muro contra los inmigrantes— llega a su primer mandato, a la vez que en Charlottesville, Virginia, se producía una manifestación de extrema derecha con disturbios racistas. Pero también al mismo tiempo que, de nuevo en el otro lado, Jordan Peele estrenaba Déjame salir, una película que resultaría seminal en cuanto al tratamiento del racismo como tema en la ficción de género.

The Good Asian

No es de extrañar así, que, al año siguiente, Pornsak Pichetshote, guionista y editor de origen tailandés, quisiera aportar su granito de arena y llevar su visión también al género de terror con Infiel. Es ahora el turno de sumergirse en el noir y para ello se acompaña de Alexandre Tefenkgi, dibujante francés de ascendencia vietnamita y yibutiana, al que hemos podido ver recientemente en Érase una vez en el fin del mundo, y que en aquel momento, acaba de terminar Outpost Zero, serie para Skybound inédita aún en nuestro país.

Obviamente, el género negro, con su componete criminal y su tradicional vistazo a lo más oscuro de la sociedad, ha tocado el asunto del racismo en más de una ocasión. Novelas y películas como El demonio vestido de azul o En el calor de la noche serían algunos de los ejemplos más conocidos y ni siquiera en cómic este tipo de acercamiento es un rara avis. Incognegro, por ejemplo, es una de las obras más injustamente inéditas de la vieja era Vertigo y, si nos vamos a Europa, Blacksad: Arctic-Nation puede ser uno de sus mejores exponentes. Sin embargo, supongo que por una mera cuestión de números y arraigo, estos acercamientos en el noir han ido mucho más unidos a la población afroamericana y, si acaso, a la latinoamericana. No obstante, en los últimos años, varias voces asiáticas han querido dar visibilidad a su sector de la población y son bastante sonados los nombres de Gene Luen Yang, Marjorie Liu o Trung Le Nguyen, que han puesto el foco sobre la realidad de los asiaticoamericanos.

Y así, The Good Asian nos lleva al San Francisco de 1936 y no solo porque sea el escenario perfecto para un noir clásico detectivesco, sino porque, tanto el lugar como el momento, son fundamentales para el planteamiento de la historia. No tardan en explicarnos que, como consecuencia del veto a los inmigrantes chinos de 1882 y su ampliación posterior en la Ley Johnson-Reed, los chinos fueron la primera generación de EEUU en alcanzar la mayoría de edad bajo un veto migratorio. San Francisco era el mayor núcleo de población asiática, fundamentalmente china, de todo Estados Unidos y, bajo este escenario, nos presentan a Edison Hark, uno de los primeros policías asiaticoamericanos, que fue criado por una familia blanca y adinerada tras la muerte de su madre y trabaja ahora con inmigracion para deportar y detener otros asiáticos, al servicio de los gweilos.

The Good Asian

Sin embargo, hay algo más en su agenda y, paralelamente, desarrolla la búsqueda de Ivy Chen, criada de su padre adoptivo, que desapareció misteriosamente. Y, para colmo, el ambiente termina de caldearse cuando una serie de asesinatos comienza en el barrio chino y todo apunta a la vuelta de las tong o incluso a una vieja superstición.

Entre la miriada de personajes implicados en esta intrincada trama y, sin desvelar demasiados detalles, será también importante el personaje de Lucy Fan, telefonista del barrio chino, que terminará siendo crucial en la historia y hasta se adueña por momentos de la inevitable voz en off que nos acompaña en todo el relato.

Como buen noir de corte clasiquísimo, The Good Asian está plagado de tramas e intereses ocultos, relaciones tempestuosas, pistas que llevan a otras pistas, giros abracadabrantes, autoridades corruptas, protagonistas torturados y antiheroicos… Pichetshote y Tefenkgi nos dan absolutamente todos los ingredientes que podría brindarnos cualquier noir de los años 40, solo que el punto de vista y el tema de fondo son mucho más actuales.

Si acaso, la mayor pega que se le puede poner a The Good Asian es que tal vez Pichetshote está tan interesado en reproducir las claves y los vaivenes de trama del noir tradicional, que se le puede llegar a ir de las manos y a veces el embrollo de personajes e intereses implicados puede resultar difícil de seguir. Incluso cuando parece que todo se ha terminado, quedarán aún dos o tres giros más y, pese a la impecable labor de Tefenkgi, Pichetshote tiene que recurrir al final a una exposición nada disimulada para explicarlo todo.

Pese a su excusa argumental sencilla, The Good Asian está llena de matices. Cómo buena historia noir de detectives, crece hacia adelante, pero también hacía atrás a medida que se desvelan nuevos detalles y tal vez sea uno de esos tebeos que se benefician de una segunda lectura, pero tal vez habría sido mejor para la primera un mayor acto de contención por parte del guionista.

The Good Asian

Y eso que que el Alexandre Tefenkgi que tenemos en este libro sí está algo más contenido y limpio y menos suelto que en Érase una vez el fin del mundo y se advierte un trabajo de fondo —sobre todo en diseño de personajes y acting— del que se ve muy beneficiado el guion de Pichetshote. Una propuesta estética sintética en la línea de algunos de los seguidores de Darwyn Cooke, como Elsa Charretier, Leonardo Romero o Tom Reilly con una paleta bastante expresionista y colores planos de Lee Loughridge hace todo lo que puede por ir al grano y centrar la obra, pero el problema está en el guion

Aun así, y pese a no ser del todo sólido en este aspecto, sigue siendo un gran tebeo, repleto de grandes ideas, personajes magnéticos y problemáticas que rascan más allá de la superficie y, además —cosa no tan común—, los abundantes extras aportan valor añadido al cómic, con información de contexto, el pitch original y diseños de personajes. Una pena que no termine de resultar redondo, pero The Good Asian es aun así una baza fija para los seguidores del noir clásico, que quieren todo eso que aman, pero no exactamente igual.