Seguro que habrá quien pueda estar descubriendo ahora mismo a Kelly Thompson e incluso puede que The Cull sea su primer tebeo de esta guionista afincada en Portland. No sería de extrañar, ya que podríamos decir que 2024 ha sido su año y posiblemente hayamos visto su nombre aquí y allá más que nunca. En cualquier caso, nunca es tarde para subirse a sus obras, pero siempre teniendo en cuenta que va siendo hora de quitarle la etiqueta de escritora emergente. Thompson lleva ya más de una década picando piedra y se ha ganado de sobra el éxito del pasado año.
En realidad el salto a DC lo dio en 2023 tras 10 años en Marvel — con excepciones aquí y allá — donde la gran constante venía a ser que cada nueva serie recibía elogios de la crítica, pero un incómodo olvido por parte del gran público y no pocas cancelaciones prematuras. Tampoco puedo explicar por qué, pero el cambio de aires parece haberle sentado bien. El pasado año, no fueron uno ni dos, sino cuatro sus títulos nominados a los premios Eisner, así como ella misma en la categoría de mejor guionista. En listado de candidatos pudimos ver Aves de Presa, la aún inédita en España Black Cloak, este The Cull y It’s Jeff: The Jeff-Verse — curiosamente su último trabajo para Marvel —, que sí se alzó con el galardón al mejor cómic de humor. Y aunque Aves de presa no funcionó mal en ventas ni tampoco su incursión en el universo Energon con Scarlett, la maldición comercial terminaría por romperse cuando a finales de año arrancó en USA su Absolute Wonder Woman, que lo está rompiendo.
Tal vez el éxito es el motivo de la peor parte de The Cull y es que lleva casi un año parada — suponemos que debido a la carga de trabajo — y el tomo que nos trae Norma es todo lo que hay publicado hasta el momento.
Más probable aún será el primer contacto de muchos lectores con Mattia de Iulis, dado que además contar con menos veteranía, su acabado pictórico deviene en que no sea especialmente prolífico y si bien sí suele prodigarse más por las portadas, apenas tiene un puñado de trabajos de interiores destacables, como su miniserie de la Mujer Invisible, Jessica Jones: Blind Spot o The Mighty Valkyries, todas ellas para Marvel.
En The Cull ambos nos acercan a un grupo de adolescentes que una noche salen, con la excusa de rodar un corto en una misteriosa gruta, cuando en realidad planean embarcarse en la búsqueda del hermano desaparecido de una de ellas. Sin embargo, la cosa tomará cauces más fantásticos cuando, sin saber muy bien cómo, acaben en un extraño mundo mágico.
¿Y en qué se diferencia The Cull del otro millón de historias de adolescentes que acaban en mundos fantásticos? ¿Qué lo diferencia, por ejemplo, de los mil y un isekais que pueblan el mundo del manga hoy día? Lo primero, sin duda, es lo que ya es una marca de fábrica de Kelly Thompson: la construcción de personajes y los diálogos. Ya solo el primero de los cinco capítulos de The Cull es un pequeño prodigio de cómo elegir justo la información esencial de cada uno de los cinco protagonistas, no solo para definirlos, sino para dejarnos enganchados a cada uno de ellos. Como parece una constante en cada una de sus obras, sus personajes derrochan carisma y personalidad sin recurrir a estridencias y sus caracterizaciones son minuciosamente certeras. Los detalles personales de cada una, cómo las dinámicas entre ellas las hacen crecer, incluso cuando pasan cosas sobrenaturales, también aprovechará para que estos recursos nos ayuden a moldear de forma más profunda a quiénes son. Incluso el propio escenario llegará a actuar de catalizador para puntualizar sus personalidades. No importa tanto qué les pasa o el mundo al que van, sino que van ellas y les pasa a ellas
La segunda diferencia es que ya en este mismo tomo y sin meternos en profundidades, por aquello de los spoilers, ya tendremos al grupo de camino de regreso, aunque puede que las cosas no sean exactamente como esperan.
Y el tercer rasgo identitario que distingue The Cull de otras historias similares es su dibujo. No hay duda de que tan solo con ver unas páginas aisladas del arte del dibujante italiano, ya salta a la vista. Su acabado con tendencia al hiperrealismo sin duda llama la atención. Sin embargo, y sin estar exento de méritos, el trabajo de Mattia de Iulis es tal vez la parte más floja del cómic. Y reitero que los diseños de personajes dan en el clavo, los escenarios fantásticos son espectaculares y tampoco es que sea un dibujante manco en cuestión de acting, que es lo que podría haber matado el guión. El problema es que hay tal vez un exceso de acabado, relame todo demasiado y si bien queda perfectamente pulido, le resta mucha vida.
En la edición de Norma de The Cull podemos ver distintos estados del proceso de dibujo en los extras y es muy curioso cómo, con cada nueva capa de acabado, el dibujo va perdiendo un dinamismo que estaba ahí en origen. Es como si de algún modo cada viñeta se sintiera aislada de las demás y eso en un cómic que se caracteriza por los diálogos fluidos y chispeantes, llega a lastrar algo la sensación lectora, por más que, insisto, de Iulis se ha preocupado de dar a cada personaje su propia identidad gestual y física, pero un exceso de bruñido grafico llega a tapar el buen trabajo de base que realiza el italiano.
No sufren tanto en este caso los escenarios, cuya vida es de una naturaleza muy distinta, y su acabado, que podría ser relamido, no redunda salvo en una mayor sensación de magia y grandiosidad. Podría decirse que el dibujo de Mattia de Iulis se ve afectado por un mal relativamente común entre artistas jóvenes procedentes del concept art, aunque en este caso se ven mimbres sólidos para que a futuro nos pueda dar alguna que otra alegría.
Queda aún en duda si dicha alegría nos la dará en The Cull o en otra serie, ya que a día de hoy no se tienen noticias de nuevos números. El final de este tomo bien podría considerarse un final abierto o solo un punto y seguido. En la edición en castellano se ha eliminado el «The End?» con el que terminaba el quinto número americano y tal vez haya que interpretarlo como una buena señal, del mismo modo que el número uno del lomo de la edición española. Quién sabe qué y cuándo nos darán lo próximo de The Cull, pero, pese a sus defectos, sigue resultando difícil cerrar este tebeo y no querer saber más de los protagonistas, con lo que estaremos atentos a noticias.





