Lo sabemos, el público lector de tebeos habitual peina canas. No todo en es malo, el envejecimiento ha provocado el auge de eso que... The Avant-Guards 1 (de 3)

Lo sabemos, el público lector de tebeos habitual peina canas. No todo en es malo, el envejecimiento ha provocado el auge de eso que llaman la novela gráfica y en parte por eso hoy día se publica más y más variado que nunca. Pero también sabemos que es imprescindible un relevo generacional y a eso viene el espectacular repunte del mercado del cómic infantil de los últimos años. Ya solo falta que esos niños de hoy se conviertan en los viejos lectores del mañana y para eso es imprescindible cuidar al lector joven, al preadolescente y adolescente. Afortunadamente el manga parece estar cubriendo este hueco, pero no hay ningún motivo por el que un chaval no pueda engancharse al cómic europeo o americano, aunque para eso hacen falta tebeos como The Avant-Guards.

The Avant-Guards

The Avant-Guards es una de las últimas propuestas que Fandogamia ha traído procedentes del sello Boom! Box, el ala de Boom! Studios dedicada al público joven. En este aspecto Fandogamia cuenta con experiencia y desde hace tiempo nos viene trayendo títulos como Slam!, Mi novio es un oso, la exitosa Giant Days o Heavy Vinyl. Precisamente esta última también cuenta, como The Avant-Guards, con Carly Usdin a los guiones.

Usdin es, además de escritora de cómics, guionista, productora y directora audiovisual y cuenta en su haber con el premio a la mejor directora en el Los Angeles Diversity Film Festival por su corto Misdirection. Este dato no es accesorio, ya que la diversidad y el movimiento queer van a ser uno de los pilares de The Avant-Guards.

Noah Hayes, por su parte, es un joven dibujante relativamente nuevo en el mundillo, pero veterano en Boom! donde ya dibujó Wet hot american summer, aprovechando el tirón de la serie de Netflix, y Goldie Vance, también para Boom! Box. Igualmente joven e igualmente veterana en Boom! Studios es la irlandesa Rebecca Nalty, la colorista que completa el equipo gráfico.

The Avant-Guards

The Avant-Guards nos lleva a la Universidad Georgia O’Keeffe de la mano de Charlie Bravo (no hagáis el chiste, está un poco harta), una joven un tanto hosca y antisocial que llega trasladada desde otra universidad. En el momento en que Olivia Bates, que viene a ser todo lo contrario, se cruce en su camino intentando montar un equipo de baloncesto, arrancará nuestra narración. Con el telón de fondo del equipo, asistiremos a una historia de compañerismo, amistad y tal vez puede que algo más.

Con esta premisa, resulta normal relacionar The Avant-Guards con esa especie de spokon occidentales del tipo de Slam! o Escuela de esgrima, que mezclan el deporte con las relaciones personales. Sin embargo, el baloncesto y la competición queda en este cómic como un telón de fondo y son Charlie, Liv, Nicole, Ashley, Jay y Tiffany las que realmente importan y si ya en Slam! o Escuela de esgrima el trasfondo queer tenía su lugar, en The Avant-Guards ocupa el espacio central.

The Avant-Guards

The Avant-Guards hace gala de un estilo muy sencillo y directo, tanto en guion como en dibujo. Presenta de forma rápida y sin complicaciones tanto a sus personajes como la situación. A partir de ahí, sin demasiadas dobleces y con espíritu optimista, deja que vayan construyendo trama de modo natural. A esto contribuye en gran medida el diseño y caracterización de las protagonistas de Noah Hayes, que con apenas un par de viñetas es como si las conociéramos de toda la vida. El resultado es que este tebeo se bebe sin pestañear y te deja con ganas de continuar con el segundo tomo.

El cuarentón cínico que hay en mí ( y sabéis que en muchos de vosotros) tal vez podría achacarle que trate de cubrir todos los checks de diversidad de una serie de Netflix, pero el sentido común me dice que pese a la resistencia inicial que yo y mis compañeros viejunos podamos ponerle, para la chavalada esto no es un mundo nuevo ni es “artificial”, sino que es el mundo actual, el que están viviendo ahora mismo y que al final todas las notas de diversidad en realidad no hacen sino aportar color a una historia que sin él no podría funcionar. Ojalá tuviera 30 años menos para poder disfrutar este tebeo aún más.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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