No hace demasiado tiempo, las Tortugas Ninja cumplieron cuatro décadas de existencia. Dudo mucho que Kevin Eastman y Peter Laird llegasen si quiera a soñar que sus personajes acabarían alcanzando el estatus de iconos de la cultura Pop. Esto fue gracias sobre todo a las adaptaciones mediáticas para el cine y la gran pantalla, con cinco películas de imagen real, dos de animación y más de media docena de series de TV (incluyendo también una live action y dos ovas de anime).

Sin embargo, el cómic no se queda atrás, ni mucho menos. Tras los años fundacionales en Mirage Studios y algunos escarceos con Image Comics o Dreamwave, es la independiente (no podía ser de otra forma) IDW la que lleva más de diez años regalándonos tebeos magníficos, creando un complejo cosmos de ficción en el que se alternan varias líneas temporales, donde se incluye el mundo de El último Ronin.
La miniserie crepuscular en la que una sola tortuga debía vengar a sus hermanos caídos supuso también la reconciliación creativa de Kevin Eastman y Peter Laird tras muchos años separados. El éxito fue espectacular. Tanto, que su recopilación fue el tomo más vendido en Estados Unidos el pasado año. Como era de esperar, las secuelas no tardaron en aparecer. Primero fueron “Los años perdidos” y ahora llega “Reevolución”.
En el guion repiten Kevin Eastman y Tom Waltz. Un autor clásico y un autor nuevo. De manera intencionadamente accidental, esto sirve para evidenciar el doble propósito de “Reevolución”. Por un lado, atraer a los lectores veteranos de los personajes con nuevas historias, que son los suficientes alicientes para engancharse. A su vez, también es una magnífica puerta de entrada para un público más joven que busque un tebeo de acción rematadamente bien hecho.

Sobre la historia prefiero no contar demasiado. Los escritores van directos al grano, ofreciendo una trama repleta de acción y adrenalina que no otorga ni un solo momento de respiro al espectador. Siguiendo con el guion, este contiene varios puntos que me parecen muy resaltables. Comenzamos con algo que, a título personal, siempre me funciona muy bien e incluso me toca la patata. Me estoy refiriendo al concepto de familia.
La sensación de grupo, los lazos que unen a esta nueva generación de quelonios resultan naturales y conmovedores a partes iguales. De hecho, sus nombres (Odyn, Yi, Moja y Uno) significan lo mismo en cuatro idiomas diferentes haciendo referencia al concepto de unidad. Además, este particular linaje transciende las barreras de la genética, introduciendo en su particular circulo sagrado a April (su abuela) y a Casey Marie (una suerte de madre). Como se suele decir, la sangre crea parientes, pero el amor es lo que forma a una auténtica familia sin importar nada más.
Imperfectos e inseguros, los cuatro ninjas mutantes adolescentes tendrán que hacer frente a amenazas de primer orden. Siendo este otro de los grandes aciertos de “Reevolución”. Da gusto leer villanos que transciendan la mera opereta hasta el punto de suponer una verdadera amenaza para la supervivencia de los héroes. Eastman & Waltz le dan un punto “realista” a los malos de turno, prescindiendo de giros heroicos finales o deus ex varios con los que los buenos de la función salven el día en el último suspiro.

Tanto es así, que en todo momento un halo de pesimismo y tragedia envuelve a la obra, ya sea con las abundantes páginas plagadas de texto que emulan los noticiarios de esta Nueva York distópica (todo un homenaje al pesimismo imperante en el Dark Knight de Frank Miller), o simplemente con la sensación de que algo malo está al acecho, hasta el punto de que seamos reacios a pasar la página.
A nivel artístico, Esau e Isaac Escorza realizan un trabajo más que correcto. Es cierto que un dibujante más espectacular habría sido lo ideal (Daniel Warren Johnson o James Harren habrían sido toda una fantasía). No obstante, no vamos a desmerecer del resultado final estos dibujantes que cumplen de sobra. La única pega que le pongo al acabado gráfico es el abuso que hay de continuar viñetas de una página a otra que, lejos de dar dinamismo a la narrativa, se la restan en muchas ocasiones.
En lo relativo a la edición, Moztros ha publicado la obra en rústica (¡bien!), incluyendo a modo de extras una copiosa galería de portadas alternativas.
Ni que decir tiene que he disfrutado de lo lindo con “Reevolución” y lo mejor de todo es que, dada la conclusión, veremos más aventuras de estas nuevas tortugas. Y es que a Odyn, Yi y compañía, les queda cuerda para rato. Por mi parte, pueden seguir contando conmigo. ¡Cowabunga!


