Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Supervillanos, de Patton Oswalt, Jordan Blum y Scott Hepburn

Supervillanos, de Patton Oswalt, Jordan Blum y Scott Hepburn
Guion
Patton Oswalt y Jordan Blum
Dibujo
Scott Hepburn
Color
Ian Herring
Traducción
Yolanda Dib Cabello y Guillermo Morales
Formato
Rústica con solapas. 120 páginas. Color
Precio
17€
Editorial
Grafito Editorial. 2024
Edición original
Minor Threats #1-4 (Dark Horse)

No es para nada habitual ver novedades de superhéroes en el catálogo de Grafito Editorial. Sin embargo, no se puede negar que, a la hora de bucear en mercados extranjeros, Yolanda y Guillermo, editores/personas-orquesta de Grafito, tienen buen ojo para capturar aquellas obras no tan conocidas, que pasan bajo el radar de otros editores y que terminan revelándonos a los lectores. Es el caso, por ejemplo, de descubrimientos como como PTSD, Descorazonada o lo que muy probablemente será Supervillanos, que está ahora mismo en preventa en la web de la editorial.

Supervillanos recopila la serie de Dark Horse de 2022 Minor Threats, que, al igual otros conocidos títulos como Astro City, The Boys, Black Hammer o la propia Watchmen, genera su propio universo de ficción a través de la evocación de arquetipos con los que todos estamos familiarizados. No obstante, quien conozca alguno de los títulos anteriores, se habrá dado cuenta de que, exceptuando el citado punto en común, se parecen entre sí como un huevo a una castaña, con lo que vamos a precisar de algún elemento extra para ubicarnos con Supervillanos.

Supervillanos, de Patton Oswalt, Jordan Blum y Scott Hepburn

Y así llegamos a sus autores. Concretamente, los que más pistas pueden darnos son sus guionistas, Patton Oswalt y Jordan Blum. Ambos han hecho sus pinitos previos en viñetas, pero son más populares por su trabajo en el mundillo audiovisual. Son el equipo tras la serie de M.O.D.O.K. que puede verse en Disney+. Tal vez Jordan Blum sea el menos conocido de los dos, pero ha trabajado en los guiones de series como Padre made in USA o Community. Oswalt por su parte es actor, guionista, productor y monologuista, aunque destaca principalmente la primera de estas facetas. Lo hemos podido ver en El rey de Queens o Agentes de SHIELD, pero sobre todo hemos podido escucharlo. Es la voz de la rata Remy en Ratatouille, el narrador en Los Goldberg, Happy en la adaptación de Morrison y Robertson o el cuervo Matthew en Sandman. Pero es que además lo podemos encontrar también en prácticamente cada producto de animación de Marvel y DC que se os pueda ocurrir haciendo uno u otro papel y es que hay una cosa que está clara: Oswalt y Blum conocen y adoran los superhéroes.

Menos menos hemos oído hablar del dibujante Scott Hepburn, con muy poca obra publicada en España, al menos con nombre propio, ya que este artista canadiense ha trabajado durante gran parte de su carrera como miembro de los Udon Studios. Como dibujante solitario, por nuestros lares apenas se le cuentan algunos trabajos sueltos en Masacre o Motorista Fantasma Cósmico, siendo su trabajo más conocido por nosotros M.O.D.O.K.: Rompecabezas, la historia anterior donde ya coincidió con Blum y Oswalt.

Con todo esto en cuenta, ya tenemos que Supervillanos va a ser una historia de superhéroes con un alto componente meta y que, viniendo de donde vienen sus autores, va a tener algo de comedia. Vamos ahora con la sinopsis. Supervillanos nos lleva a La Guarida, un bar donde se reúnen los villanos — generalmente de poca monta — para tomarse algún que otro pelotazo y alardear de glorias pasadas. Ponemos el foco en Frankie, una antigua villana y actual camarera del bar tratando de reinsertarse. Todo empieza cuando el Monigote, archienemigo de Insomnio, cruza la línea al matar a Niño Noche, pupilo y otra parte del dúo dinámico de héroes de Ciudad Crepúsculo. Seguro que todo esto os suena, ¿no?

Supervillanos, de Patton Oswalt, Jordan Blum y Scott Hepburn

El problema es que esta serie de acontecimientos desencadena una oleada de violencia por parte de Insomnio y Frankie y algunos parroquianos del bar se lanzarán a la búsqueda del Monigote para tratar de parar todo esto antes de que los salpique.

El bar de villanos no es un concepto nuevo. En Marvel tienen El bar sin nombre y en DC el Keystone Saloon, hogar de los rogues de Flash, o el Dark Side Bar. Este último lo veríamos por primera vez en la Liga de la Justicia de Giffen y DeMatteis, con la que podemos ver ciertos paralelismos en Supervillanos. No obstante y pese a que tienen sus momentos de comedia, tal vez no hay tanta como podíamos esperar viniendo de estos autores y su interés parece recaer más en la trama detectivesca, los personajes y el subtexto bajo todo esto.

La Guarida es un bar de viejos villanos, arquetípicos, representantes de lo que se entendía por villano en las edades de Plata y Bronce. Durante la historia además se insiste mucho con «el código», una especie de honor entre ladrones que siguen los malhechores de la vieja guardia, pero que no viene sino a ser una metáfora muy directa de los viejos códigos de los cómics y qué sucede cuando entraron aquellos viejos nuevos tiempos de la llamada Edad Oscura, con sus watchmens, sus dark knights y todos los malos entendidos de las mismas que llegarían después. Sin embargo, no se advierte del todo un ánimo por reivindicar una etapa concreta en detrimento de la otra, sino más bien un pie puesto en cada una con el mismo cariño y disfrute por estar jugando con esas claves de género que, evidentemente, les apasionan. Más allá de un cierto discurso, se trata de sacar los juguetes y montarse su patio de recreo. Sería algo así como un Astro City donde el foco está puesto en la trama y los personajes y no tanto en el mundo y el subtexto, por más que también haya un interés manifiesto en estos.

Supervillanos, de Patton Oswalt, Jordan Blum y Scott Hepburn

Es curioso, sin embargo, cómo el estilo que propone Scott Hepburn no imita los modos de la Silver, la Bronze o la Dark Age sino que no ofrece un planteamiento completamente moderno. Podemos ver en Hepburn reminiscencias de Patrick Gleason, Ryan Ottley o James Harren, pero también resulta bastante camaleónico. Aunque en España se encuentra inédita, si echamos un vistazo a Orchid, tal vez su serie más larga — también de Dark Horse — que realiza junto con Tom Morello (Rage Against the Machine, Audioslave), el tipo de acabado que despliega es muy distinto al que vemos en Supervillanos. Además, en este mismo volumen, en las secuencias de flashback, se permite una serie de variaciones sutiles de estilo en las que sigue siendo él, pero se adecua para cada una de las épocas y personajes de la narración. La verdad es una sorpresa encontrarse con un dibujante con estas tablas, incluso a la hora de ponerse juguetón y plantear algún constructo narrativo algo salido de madre, y del que prácticamente no sabíamos nada. Le sienta además particularmente bien la colorida paleta del también canadiense Ian Herring, tampoco excesivamente veterano, pero curtido ya en diversos títulos superheroicos y con una nominación al Eisner por Cuento de Arena.

Ya veis que Supervillanos es un cómic repleto de nombres que quizá no son los primeros espadas de las viñetas de los que todo el mundo habla, pero de más que contrastada solvencia y nos dan un tebeo que sabe a superhéroes de toda la vida y a otro montón de cosas conocidas y sigue resultando fresco. Esta es una de esas joyitas escondidas, que en los USA acaba de comenzar a publicar su segundo volumen, que esperemos que Grafito nos lo pueda traer pronto.

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