En los últimos años se está dando un éxodo de grandes nombres de Marvel a DC. Una política titubeante de la casa de las ideas unida a una visión renovadora de la DC de Marie Javins, ha llevado a la editorial de Superman y Batman a nombres como Mark Waid, Kelly Thompson, Dan Slott, Al Ewing o Jason Aaron. Concretamente este último está recuperando la confianza de los fans en ese Absolute Superman que está próximo a llegar por nuestros lares, pero su primer acercamiento a los héroes de DC ha venido de mano de Superman: Yo, Bizarro.
No es la primera vez que el guionista de Jasper, Alabama, trabaja con DC. De hecho, sus primeros grandes títulos, El otro bando y Scalped, fueron bajo su sello, si bien dentro de la línea Vertigo y nunca jamás hasta ahora con sus superhéroes. Así, sus trabajos más conocidos en terrenos pijameros se han desarrollado en Marvel con éxitos como Thor o Lobezno y la Patrulla-X. No obstante, en los últimos años su favor entre los fans no ha sido tan unánime debido a títulos como los Vengadores o Punisher y tal vez era el momento para un cambio de aires.
Casualidad o no, quisiera el destino que coincidiese el fin del contrato en exclusiva de Aaron con Marvel con la iniciativa Superman Superstars, que el editor Paul Kaminski estaba poniendo en marcha para la serie Action Comics. Bajo esta etiqueta, se reune una serie de arcos autoconclusivos de tres números con distintos equipos creativos, casi un poco al estilo de la mítica Legends of the Dark Knight, haciendo de puente entre la etapa de Phillip Kennedy Johnson con Rafa Sandoval y la de Mark Waid y Clayton Henry.
Y para abrir brecha con esta propuesta, llega el Superman: Yo, Bizarro, de Jason Aaron y John Timms. Timms no es un nombre con mayúsculas como el de Aaron, pero en los últimos años su ascenso en DC está siendo bastante considerable. En España conocemos a este artista costarricense fundamentalmente por su trabajo en Harley Quinn y Young Justice, pero es una presencia constante en las portadas alternativas de los títulos más punteros de una DC actual que tiene los ojos puestos en él.
Juntos, nos cuentan en Superman: Yo, Bizarro cómo todos los tejemanejes multiversales en los que se ha venido metiendo la DC de los últimos años han puesto patas arriba la apacible vida de Bizarro en Tierra 29. Bizarro ha sido uno de los personajes más maltratados por los vaivenes de continuidad. Ahora Aaron y Timms lo aprovechan en una especie de ejercicio meta, donde de buenas a primeras se ha visto privado de toda su vida en Mundo Bizarro.
Como contrario de Superman, la magia lo fortalece y en un pequeño prólogo nos cuentan cómo, lleno de ira, se hace con un poder más allá de lo que nunca le hemos visto. Ahora Metrópolis será el objeto de su rabia, convirtiendo a toda su población en versiones bizarras que desatan el caos.
Superman: Yo, Bizarro es una historia sencilla, dignamente ejecutada y con un tratamiento de personajes impecable, cuyo mayor problema tal vez haya resultado haber sido vendida como un evento. El fichaje de una estrella y la iniciativa de nombre marketiniano tal vez pueden pesar sobre lo que esta historia realmente pretende ser. Yo, Bizarro es un arco de transición, una anécdota ligera con un puñado de buenas ideas y profesionalidad pero sin excesiva ambición. Tal vez además Aaron termina por tratar de explicar demasiadas cosas que funcionan mucho mejor sin ser desmenuzadas y abrazando los clichés más extravagantes del género de las mallas. Tal vez la reacción a su trabajo en este sentido en los Vengadores haya podido pesar, quién sabe.
Quizá lo más interesante es la visión que Aaron nos da a través de su mundo Bizarro de su perspectiva de las turbas enfurecidas de redes sociales de opinión tan vehemente como voluble y caprichosa, que se vienen asumiendo cada vez más fuera del mundo virtual. No deja de tener su gracia cómo trata el problema de la creación de corrientes de opinión basadas en la ira y el ruido en los días que vivimos. En cualquier caso, esto no deja de ser una idea que queda de fondo en una historia ligera con un dibujo bastante llamativo, aunque no exento de problemas con algunos actings y poses un tanto rígidas.
Superman: Yo, Bizarro es un tebeo de superhéroes con su aciertos y su errores, un tebeo de superhéroes modesto que cumple su misión de entretenimiento y deja además un pequeño plus. Absténganse lectores que busquen un nuevo Scalped o un nuevo Thor.



