Superman, un tipo alto, fuerte, de ojos azules y mentón perfecto, parece el candidato perfecto para otra historia de lo que se llama el... Superman contra el klan

Superman, un tipo alto, fuerte, de ojos azules y mentón perfecto, parece el candidato perfecto para otra historia de lo que se llama el white-savior complex, que abanderan otros héroes como Tarzán o John Carter. Sin embargo, Gene Luen Yang y las Gurihiru están decididos a recordarnos con Superman contra el klan que no hay nada más lejos de la realidad.

Superman contra el klan

Olvidaos de Übermenschen nietzscheanos a lo Miracleman, porque nos vamos al extremo opuesto. Por un lado, Superman contra el klan es un cómic orientado a un público joven con un tono ligero, aunque no exento de discurso. Por otro lado, por más que vista los colores de la bandera y encarne los valores americanos (al menos los teóricos) más que la tarta de manzana, desde que aquellos dos jóvenes judíos revelaran el origen kryptoniano de Kal-El, la baza del extranjero siempre ha orbitado la figura de Superman.

Y con todo esto Gene Luen Yang nos cuenta la historia de los Lee, una familia de origen chino que se muda al centro de Metrópolis desde el chinatown, de los problemas que tendrán con el Clan de la Cruz Ígnea (un trasunto nada velado de Ku Klux Klan) y de un Superman que aún se encuentra dando sus primeros pasos y descubriendo sus orígenes.

Superman contra el klan

Estamos ante un Superman primerizo, incluso más deudor de los cortos animados de Max Fleischer y el serial radiofónico de los 40 que de los propios cómics. Es más, Superman contra el klan, se inspira en una de las sagas más sonadas de dicho serial, que llevaba por título El Clan de la Cruz Ígnea. Tenemos un Superman que aún no vuela ni tiene visión calorífica ni muchos de los poderes que desarrollará más tarde en los cómics. Gene Luen Yang utiliza este hecho con inteligencia para contarnos una parábola sobre la adaptación y la aceptación de los orígenes como parte de la propia identidad. Y es que obviamente el racismo y el Klan son los grandes villanos, pero la historia va más allá del recurso maniqueo de centrar todo el problema en unos teóricos otros.

Nuestros ojos serán los de la pequeña Lan-Shin Lee, rebautizada como Roberta, hija pequeña de la familia Lee, procedente de chinatown. Y es que una niña repleta de miedos y estómago delicado tiene más de una cosa que enseñarnos a todos. Su padre, que corrige a su madre por hablar cantonés en familia y hace la vista gorda ante moralidades cuestionables de sus compañeros de trabajo blancos para integrarse, o incluso el propio Superman aprenderán una valiosa lección sobre aceptar los orígenes y cómo tratar de negarlos “en aras de la normalidad” es al fin y al cabo otra forma de racismo.

Superman contra el klan

El talento de Gene Luen Yang y Gurihiru, que les valió un premio Harvey al mejor cómic para jóvenes y jóvenes adultos, no estriba tanto en la novedad del discurso, que en parte también, sino en cómo manejan la idea en una historia para un público joven. Superman contra el klan, nos descubre los valores, nos sitúa en una posición crítica e incluso le da la vuelta a algunos viejos conceptos con la forma de una historia ligera, entretenida y apta para todas las edades. No olvidemos que tenemos delante un cómic destinado fundamentalmente a adolescentes y no faltarán buenos muy buenos y malos muy malos. Incluso a veces las sutilezas (que en ciertos momentos las hay) terminan por dejar de serlo cuando son explicadas (que lo serán). Un lector adulto, sin embargo, aceptando ciertas concesiones al público joven, puede disfrutar perfectamente Superman contra el klan.

Y para todas las edades es también el arte de Gurihiru. Las dos artistas japonesas que hay tras este nombre, ya se habían convertido en sinónimo de cómic juvenil en Marvel y en DC vuelven a bordarlo. Bajo la aparente sencillez del dibujo de este equipo se oculta un trabajo delicioso de fluidez visual. Sin parecer darse demasiada importancia las poses, figuras y fondos dibujan la línea a seguir por la vista del lector con extraordinaria claridad. Si a esto le sumamos un acting con esos matices de hipérbole manga, pero exquisitamente controlados, el producto es uno de esos resultados gráficos que no permiten caer en lo buenos que son hasta que te has acabado el tebeo de una sentada.

Superman contra el klan

Superman contra el klan no viene a revolucionar el medio ni a reinventar al Hombre de acero, pero sí a manejar hábilmente sus códigos, rescatar lo que funcionaba hace 80 y ahora también y añadir refrescantes puntos de vista, en una mezcla de sabores viejos y nuevos perfecta para veteranos y nuevos lectores. Gene Luen Yang y Gurihiru utilizan al más grande de todos los héroes para darnos su visión sobre lo que nos hace iguales y diferentes.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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