La llegada de Paul Levitz a la colección de la Legión de Superhéroes se produce en 1976 y, aunque no se consolidaría realmente hasta el año 1980 donde alcanzara su verdadera edad dorada y su período más recordado, la entrada del guionista supuso un verdadero cambio en lo que venía siendo la colección. El especial que hoy comentamos es, precisamente, uno de los mayores símbolos de ese cambio de época, esa dirección hacia un público más adulto donde se deja claro que había una intención de dejar de lado esas historias cortas ingenuas que siempre habían funcionado más como complementos que como serie propia. Ya comentábamos en la reseña del reciente DC Finest dedicado al supergrupo que la llegada de un jovencísimo Jim Shooter o Cary Bates a los guiones y artistas como Dave Cockrum quienes impulsaron con aire fresco a la colección, pero quien consolida la serie y le da un tono más adulto es, sin duda Paul Levitz. Dentro de la colección DC Facsímil de Panini nos llega Superboy y la Legión de Superhéroes, un cómic especial dedicado a la boda de Saturn Girl con Lightning Lad.

El problema de los primeros años de la serie es que, a pesar de ser una serie muy coral, daba la sensación de que nunca había demasiados legionarios, porque cada número seleccionaba a algunos de ellos para protagonizar las historias, como si los demás estuviesen a otras cosas. Además, eran historias más facilonas y ligeras, pensadas para un público lector más juvenil que fuera buscando la vistosidad de esos superhéroes del futuro, con historias en el espacio, sin que la evolución de los personajes o historias desarrolladas a lo largo de varios números fueran algo que pasase por la cabeza de los guionistas previos a Levitz, salvo, tal vez por Bates.
A la llegada del nuevo guionista, y a pesar de su juventud, se aprecia en Levitz un intento por recuperar personajes olvidados y por hacer un «recuento» de los legionarios disponibles y, además, comienza a tocar algo que hasta ahora había estado inédito en la serie: la política, haciendo hincapié en cuestiones de poder, de cómo se encontraba la Legión al servicio del Gobierno y no se trataban de peleas sin más, sino que eran enfrentamientos por cuestiones que afectaran a varios planetas y gobiernos. Pero en esos primeros años la serie seguía estando muy vinculada a Superboy o Supergirl, hasta el punto de que comenzó saliendo de complemento en Adventure y Action Comics o en la propia Superboy que pasaría a llamarse Superboy y la Legión de Superhéroes ya entrados los años 70. No encabezaría la serie de manera independiente hasta los años 80… precisamente con Levitz a los guiones.

Sea como sea, la boda de Saturn Girl y Lightning Lad representa ese salto a la edad adulta, con compromisos y relaciones asentadas. Hasta entonces, especialmente con la llegada de Shooter, estábamos acostumbrados a relaciones muy adolescentes, amores pasajeros y enamoramientos intensos. El hecho de que dos legionarios, además siendo miembros fundadores, den un paso tan importante como ese fue toda una declaración de intenciones. Y encima, estamos ante un especial en el que incluso llegamos a ver una reunión a la que asisten todos y cada uno de los legionarios en activo, algo que me atrevería a decir que era la primera vez que sucedía o al menos se podían contar con los dedos de una mano.
La historia que se cuenta tenía a la boda como excusa, pero en realidad era la premisa que permitía contar cómo, cuando Superboy fue a la boda, se dio cuenta de que algo no iba como debía y la línea temporal se había visto afectada. Típica historia de enredos, manipulación de la línea temporal y recuperación de algún villano más que conocido por el grupo con una trama muy bien desarrollada en las 64 páginas de historia que recupera Panini, junto con una de esas colecciones de fichas en las que se hacía un repaso rápido a todo lo que hay que saber de cada uno de los legionarios, tanto en activo, como retirados o fallecidos.
Para ello, Levitz se vio acompañado de un soberbio Mike Grell que se encontraba en un gran momento de forma, mucho antes de hacerse con las riendas de Warlord o Green Arrow. Solo hay que echar un vistazo a la portada (entintada por él mismo) para poder darse cuenta de las consecuencias de tener en el interior a Vince Colletta de entintador, pero tengo que decir, y por mucha que es la inquina que le tengo en sus trabajos, acaba imponiéndose más el poderoso trabajo de los lápices resultando toda una gozada disfrutar de esta edición a gran tamaño.

En definitiva, Superboy y la Legión de Superhéroes es una oportunidad fabulosa para disfrutar de una gran historia de uno de los grupos más queridos por el fandom a pesar de su irregular historia editorial, especialmente en España. Gran oportunidad para conocer a los miembros de este grupo, además de disfrutar de una historia muy entretenida, con infinidad de personajes que cuenta con un resumen fantástico de quiénes son cada uno de ellos y todo lo que necesitamos conocer sobre su historia. Edición que permite además disfrutar del gran trabajo a los lápices de Mike Grell.
Lo mejor: El comienzo de una edad adulta para uno de los mejores grupos de DC. El dibujo de Grell.
Lo peor: No voy a volver a hablar mal de Colleta… oooops, ya lo he hecho.


