Aprovechando que estamos en los últimos días del Mes del Orgullo, vamos a hablar de un Boy Love que acaba de sacar Distrito Manga: Sunny Orange, de Yu Chitose, una autora que lleva publicando en Japón desde 2015 pero de la que ésta es la primera obra que vemos en castellano.

Sunny Orange nos cuenta la historia de dos chicos de instituto, uno de primer año, Nanami, pésimo estudiante y a punto de repetir curso si no consigue remontar sus notas en los últimos exámenes. El otro es Takanashi, de último curso y que ha sacado el tercer mejor expediente académico del país. Ambos se conocen por casualidad, y resulta que cada uno necesita algo del otro. Nanami está urgentemente necesitado de alguien que le ayude a mejorar sus notas. Y Takanashi está utilizando un almacén del instituto para estar a solas, y no quiere que nadie se entere. Así que se establece una relación entre ambos basada en el mutuo interés, que poco a poco irá evolucionando a encontrarse muy cómodos juntos, y de ahí a descubrir sentimientos inesperados. Nanami tenía razonablemente claro que es heterosexual, y se siente tremendamente descolocado sintiendo algo por un hombre. Y Takanashi será un lince en los estudios, pero nunca ha sentido nada en el plano emocional por nadie.

Lo que nos encontramos en estas páginas es una típica historia de amor entre adolescentes. Una de esas en las que los personajes implicados son diametralmente opuestos en prácticamente todo: Nanami es mal estudiante, sociable y con una relación familiar casi perfecta. Takanashi, en cambio, es intelectualmente brillante, pero retraído y sus vínculos familiares no son precisamente modélicos. Estamos ante el clásico romance entre personajes muy diferentes, que juega con la idea de que polos opuestos se atraen. Y la representación de como va floreciendo su amor es muy bonita. Vemos cómo crece su atracción, cómo van siendo conscientes de sus sentimientos el uno por el otro hasta llegar a la aceptación de quienes son en un final súper tierno.
El problema que tiene este tomo, totalmente autoconclusivo, es que aunque la historia queda perfectamente cerrada en los cinco capítulos que dura, pero tiene un «Capítulo extra» que sirve como epílogo de la historia y pega un brutal bandazo de tono. Estas últimas dieciséis páginas, con un cierto espíritu de fan service, cuentan el primer encuentro físico entre Nanami y Takanashi. Y lo que ha sido una historia emocional, quizás hasta poética, adquiere un tono totalmente explícito e incluso con lenguaje malsonante en algún momento que suena a añadido postizo y deja una sensación extraña.

La sensación final que me ha dejado Sunny Orange es… extraña. La parte principal de la historia es muy bonita, pero el bandazo de tono que da en el epílogo descoloca un tanto. Quizás por ello, recomendar una obra de estas características puede ser peliagudo, pero a quien le gusten las historias románticas con momentos sexualmente explícitos encontrará aquí


