Cuando uno acaba de leer este Stranger Things: Fuego  editado por Norma Editorial puede acabar con un poco de rabia. Dark Horse está exprimiendo la... Stranger Things: Fuego

Cuando uno acaba de leer este Stranger Things: Fuego  editado por Norma Editorial puede acabar con un poco de rabia. Dark Horse está exprimiendo la gallina de los huevos de oro y sacando todo el dinero posible a la (seguro carísima) licencia de la franquicia Stranger Things  de Netflix en cómics. Lo entiendo… pero la miniserie contenida en este tomo demuestra que pueden hacer cosas muy chulas y hacer un complemento fabuloso para la serie de TV, sin necesidad de reclamos que son puro clikbait, y reparando mejor en la estructura.


Acabé la miniserie anterior con muy mal sabor de boca, no lo puedo negar. Y ahora leo esta miniserie que esperaba fuera a ser otra historia diferente, y veo que es una continuación de la anterior, que conecta mucho más con la historia vista hasta el momento en la serie de TV… ¡y que mejora tremendamente la primera miniserie! Claro, este formato autoimpuesto de miniseries independientes limita mucho el poder desarrollar historias con personajes nuevos que tengan un mínimo de coherencia. Fue lo que me sucedió con Seis , que se me quedó corta, insulsa y con alguna mención aislada a los personajes que ya conozco de televisión. Viendo lo que desarrolla Houser en estos dos arcos argumentales uno imagina una serie regular paralela a la serie televisiva y se le cae la baba, porque podría ser un complemento maravilloso.

Pero no solo voy a criticar a Dark Horse por su decisión del formato. Este tomo tiene otro gancho absolutamente innecesario y que como lector resulta frustrante… aunque lo entienda desde un punto de vista comercial. Y es que si uno echa un vistazo a la portada del tomo, el 50% queda copado por el rostro de Linnea Berthelsen, que interpreta a Kali Prasad, Ocho, en la serie de Netflix. El personaje tuvo mucho repercusión porque, además de presentarnos a la hermana perdida de Once, protagonizó el polémico capítulo 2×07 de la serie que provocó una absoluta polarización de opiniones entre los que pensaron que era un relleno anticlimático y los que adoraron la presentación de estos personajes, aunque supusiera un freno en una trama cada vez más interesante. Sea como sea, el peso de este personaje en Stranger Things: Fuego  es entre nulo y ninguno. Simplemente sirve para un cameo que hace una revelación al personaje de Marcy para que continúe la investigación de lo que sucedió con Seis en el tomo anterior. Pero esa información la podría haber obtenido igualmente de otro modo, sin que la ausencia de Kali importase lo más mínimo. Vale, ganchos comerciales, lo entiendo. Pero no por eso molesta menos.


Aunque no esté acreditado por ningún sitio en el tomo, ni en la lista de autores ni en el contenido, esta edición incluye también el Free Comic Book Day que presentó Dark Horse en 2019, con una historia situada justo después de la primera temporada, tras el regreso de Will. El episodio no tiene apenas relevancia pero demuestra que este tipo de historias, simplemente por el hecho de traer a personajes a los que tenemos cariño, ya son agradables de leer.

El dibujo de esta miniserie corre a cargo de Ryan Kelly, que me gusta bastante más que el de Edgar Salazar del tomo anterior, y es muy fiel a la hora de dibujar a los personajes encarnados por actores, como el caso de la actriz danesa Linnea Berthelsen a la que refleja con gran acierto. Las páginas del FCBD son obra de Ibrahim Moustafa, al que sin embargo se le ve demasiado preocupado por esa fidelidad al mostrarnos todos los actores que interpretan la serie.


En definitiva, Stranger Things: Fuego  mejora mucho la miniserie anterior, dándole mucho más sentido y conectando con la historia de la serie de TV. Aunque siguiera apostando por algunas miniseries de cuatro números, no entiendo por qué Dark Horse no lo hace también por alguna serie regular donde poder desarrollar mejor algunas historias. Sin duda, seríamos muchos más los que nos interesásemos por ella y pienso que recaudaría lo mismo, si no más. Pero, ¿qué sé yo? Tampoco soy editor… Pero no me deja de dar rabia porque, analizado fríamente, estas dos miniseries podían haber quedado mejor en una de seis-siete números, sin tanto relleno y esa aparente independencia.

Lo mejor: Da mucho más sentido al anterior tomo. El dibujo de Kelly me parece una mejora.

Lo peor: Los continuos ganchos engañosos. La rigidez del formato de miniseries de cuatro números.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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