Eso tan loco de montarse una película de una familia de asesinos a partir de un hueco raro en un plano, en principio, debería dar para lo que da y es por eso que con Strange houses 2 llegamos al final de todo aquello. Sin embargo, parafraseando a Mark Twain, las noticias de la muerte de esta serie han sido exageradas.
De acuerdo que la historia inicial de Strange Houses termina aquí, pero ya se nos anuncia al terminar que están por llegar «más sucesos extraños» y es que hay una segunda novela de Strange Houses que continuará adaptando Kyo Ayano en esta serie con once nuevos planos y, si se pone, tiene aún para adaptar Strange Pictures, Strange Buildings o Strange Maps, novela que llegará próximamente en España, también de la mano de Reservoir Books.
En cualquier caso, al comenzar Strange houses 2 da la sensación de que la fórmula empieza a dar síntomas de cansancio y a dejar ver las costuras. Se ve de manera muy evidente cómo toda la trama está llena de trampas y muchas cosas son como son solo por que te lo dicen, aunque sean algo cogidas con pinzas. Se nota mucho más que hay muchos giros y revelaciones puestos sin anticipación, sin material para que el lector juegue a deducir. Es mucho más fácil percatarse de que se abusa de lo expositivo y que todo parece demasiado una dramatización en un docureality. Se ve que el dibujo es muy escueto, parco en fondos y un poco justito en acting.
Y sin embargo, los muy $&%@#* se las apañan para volver a engancharnos irremediablemente.
Todo el asunto del los asesinatos, que ya parecía que no podía venirse más arriba y volverse más delirante, envolverá ahora todo un culebron familiar, que se remonta a generaciones, con incesto, maldiciones y rituales oscuros de por medio. Y es que si se trata de fliparse, los niveles que alcanzan Uketsu y Kyo Ayano en Strange houses 2 superan todas las expectativas. No dudarán en valerse de todas las argucias posibles para seducir al lector, desde el narrador mentiroso que nos lleva por una pista falsa, tantas marchas atrás como necesiten, información ocultada o que nunca estuvo y aparece en el momento preciso de la nada… gran parte de Strange houses 2 girará en cierto modo al whodunnit, con lo que este tipo de trampas pueden estar algo más justificadas. En cualquier caso, a estas alturas y tras el tomo anterior, ya sabemos que en este juego todo vale y es imprescindible aceptar barco para seguir jugando.
Si bien es algo anecdótico, no deja de ser curioso el papel de las connotaciones que en occidente tiene tradicionalmente la mano izquierda como la siniestra. Es llamativo porque no existe esa asociación en Japón y probablemente se trate de algo casual, pero que todo este juego de rituales ocultos tenga que ver con la amputación de esa mano no deja de tener un extra para el lector occidental.
Claro que hay pegas que ponerle a Strange houses 2. Además de las ya citadas, después de haber subido tan arriba y de ponerse la cosa tan sangrienta y marciana, tal vez la conclusión se queda algo blandita y tal vez tiende a un cierto almibaramiento. En cualquier caso, no importa tanto el final como el loquísimo camino que nos han dado durante dos tomos a partir de un simple hueco raro en un plano. Está por ver lo que nos deparan las nuevas propuestas por venir. Permanezcamos atentos.




