Cuando hablamos del manga de moda en Japón, por lo general, la cabeza se nos va a los grandes shonen de acción como One Piece, Jujutsu Kaisen o Kimetsu no Yaiba, pero hay un manga que en los últimos que está resultando un verdadero fenómeno y que poco tiene que ver con todo esto. Tal vez no puede competir en ventas con las anteriormente citadas, pero hablamos de la friolera de 1,8 millones de copias en circulación en Japón y su popularidad viral se expande cada día en el resto del mundo. Hablamos de Strange Houses, de Uketsu y Kyo Ayano.
La verdad es que el éxito de Strange Houses procede de cauces diferentes de los de los grandes shonen y también probablemente su público, lo cual explica que nos llegue a través de Reservoir Books y no de otras editoriales más especializadas en manga.
Strange Houses es una idea de Uketsu un misterioso youtuber japonés que en tiempos de pandemia publicó un vídeo con un plano de una casa de apariencia normal, aunque quizá con algunos detalles, al parecer sin importancia, que resultaban tener toda una historia detrás. En 2021 se adaptaría a novela —que Reservoir ha publicado el pasado verano—, poco después al manga que ahora llega a España y hasta en una película en 2024. Uketsu tiene ya incluso su propia serie de televisión antológica en Japón. ¿Cómo sale de la nada y arrasa de este modo?
Strange Houses es algo así como una mezcla entre un juego de rol, un documental true crime y un culebrón… todo junto. Y funciona. Y engancha seas o no lector de manga.
Pero hablemos del manga, ya que, aunque en los créditos figuren juntos Uketsu y Kyo Ayano, no se trata tanto de un trabajo tradicional de guion y dibujo, sino que Ayano realiza un labor completa de adaptación de la historia original de Uketsu. Strange Houses es el primer manga publicado con autoría de Kyo Ayano, quien hasta ahora había realizado trabajos de asistente para mangakas como Yasoko Momenya, de mayor trayectoria, aunque igualmente sin obra publicada en España.
Todo comienza cuando nuestro protagonista, cuyo nombre no se menciona y del que solo sabemos que se dedica a escribir sobre casos paranormales, recibe el encargo de un amigo de revisar el plano de una casa que tiene algunos detalles, aparentemente inocuos, pero extraños. Lo que parecían trivialidades irán construyendo toda una historia que incluye asesinatos en serie y una compleja y enmarañada trama, tan solo a través de la pura indagación sobre el plano con un amigo arquitecto y algunos nuevos jugadores que irán entrando en el desarrollo de este primer tomo.
El hecho de que no sepamos el nombre del protagonista ni apenas el más mínimo detalle sobre quién o cómo es tiene un motivo claro y es que Strange Houses nos interpela directamente a nosotros. Cada lector debe proyectarse en el protagonista, algo así como quien juega a una vieja aventura gráfica donde cada pista conduce a una nueva. Ni nuestro protagonista ni ninguno de los personajes que mueven la investigación son los verdaderos agentes de la trama. Esta es ya una madeja atada y tanto su misión como la nuestra es irla desmadejando.
Este manga no se esconde lo más mínimo. No solo apenas nos dice nada sobre los personajes, sino que el planteamiento básico y las pistas van siendo desplegadas de la más expositiva de las maneras sin hacer el más mínimo esfuerzo por ocultarlo. Strange Houses funciona en clave de documental true crime con una estructura de entrevistas e insertos de reconstrucciones de los hechos, que nunca terminaremos de tener claro cuánto tienen de verdad. Si acaso, los personajes serán los encargados de dirigir nuestra vista a los nudos, enredadísimos muchos de ellos, para suscitar en los lectores lo que es la madre del suspense: la anticipación. Así, más que contarnos una historia, se establece un juego de pistas con el lector para ir construyéndola en nuestras cabezas, separando lo que puede ser verdad de lo que no y adelantándose a nuevas revelaciones. Pero esto es un manga y a los japoneses no es que se les conozca por su mesura a la hora de hacer cómics, así que os podéis esperar que da igual lo locas que sean vuestras teorías, el nivel culebrones de los giros va a supera con mucho la más extravagante de las ideas.
No deja de ser curioso que, con un elenco de personajes de los que apenas se nos da ningún detalle, con diseños casi hasta estereotipados, que son poco más que proxys de la información para lectores, se nos deje caer el dato de que nuestro protagonista sea un investigador paranormal. Esto viene a ser nuestro «todo vale» porque realmente no hay ningún elemento verdaderamente paranormal en la trama de este primer tomo, pero es el levantamiento de la veda para permitirnos elaborar las hipótesis más locas que se nos ocurran sin límite alguno. Strange Houses es casi más un juego que un cómic y se trata, al fin y al cabo, de jugar.
No es este un manga preocupado por el funcionamiento canónico de la narrativa gráfica. De hecho el arte de Kyo Ayano no tiene nada especialmente llamativo a primera vista. Es posible que hasta haya momentos en los que se le advierten algunos actings un tanto acartonados. Sin embargo, insistimos, esto no es un manga al uso y en definitiva la labor gráfica responde en lo que realmente importa en este caso: adaptar una obra en absoluto pensada a priori para el manga y salir airoso de 400 páginas de cabezas parlantes, que podrían haber sido de lo más tedioso, y resolverlas con cierto tino.
Tampoco es necesario mucho más en este aspecto, ya que Strange Houses no es un manga para el comiquero sibarita, sino tal vez más orientado a un público generalista. El fenómeno en Japón continúa ya con una segunda novela y sus ingredientes de true crime + culebrón, son un enganche seguro. ¿Conoces algún aficionado al misterio y el true crime que no suela acercarse al manga? Esta es la oportunidad perfecta para hacerle caer en su redes.





