Parece irónico que un personaje con un diseño y color tan reconocibles como Spiderman haya tenido tantos trajes distintos a lo largo de los años. Muchos han quedado para del recuerdo (como el de 2099 o la Araña Escarlata) pero de entre todos hay uno que ha sido capital para el personaje: El traje negro. Coincidiendo que este diseño cumple 40 años, la Casa de las Ideas ha decidido publicar un nuevo recopilatorio al estilo Blanco y Negro (cómo ya ha hecho con el Caballero Luna, Elektra o los Marvel Zombies) centrándose en las primeras aventuras del trepamuros cuando vistió este nuevo uniforme.

Creado originalmente por un fan de Marvel, la editorial le compró el diseño y Jim Shooter decidió utilizarlo en sus Secret Wars. Una vez finalizado este evento, Spiderman continuó portando este traje el cual le proporcionaba más fuerza pero hacía que se volviera más violento y expeditivo. Finalmente descubrió que este uniforme era un ser vivo y consiguió deshacerse de él, lo que dio pie al nacimiento de Veneno y toda la mitología de los simbiontes. De hecho, este diseño tuvo tanto éxito que Peter continuó portando un uniforme idéntico de tela en aventuras posteriores.
Dentro de la estructura de esta obra hay varias historias diferentes, de pocas páginas y con distintos equipos creativos, que cómo ya he comentado, exploran esos primeros días de Spiderman con el nuevo traje. La mayoría de ellas se centran en esa lucha interna que tendrá nuestro héroe para combatir la oscuridad que le invade. Peter se enfrentará al simbionte para evitar que éste asuma el control de su cuerpo y se convierta en un antiheroe cruel y despiadado (tal como abundaban en los tebeos de la época). En este estilo destacaría la historia Conmoción y Pavor de Greg Weisman y Javi Fernández. Aquí, el trepamuros tiene que enfrentarse al Conmocionador mientras intenta convencer al traje negro de que ser Spiderman simboliza esperanza y que no puede matar a sus enemigos.
Otra historia que destacaría sería Patrulla de Barrio de los autores Justina Ireland y Netho Díaz, donde nuestro protagonista tendrá que encontrar a una vecina suya que ha desaparecido. Pero la búsqueda le llevará a cruzarse con su enemigo Lápida. Esta historia se siente oscura y violenta, sobre todo porque explora el camino opuesto a la anterior: el camino de los vigilantes que no tienen problema en usar la fuerza contra los maleantes.
Por otro lado, hay una historia que no puedo dejar de comentar de lo extraña que me ha resultado: ¿Qué fue de Master Blood?, de Al Eewing y Juann Cabal. En este caso nos cuentan con un tono bastante de cachondeo, y por retrocontinuidad, la historia de Master Blood, un villano que estuvo en las Secret Wars. Sí, como suena. Este malo malísimo fue contrincante habitual de los Vengadores o los X-men y con la ayuda del traje negro pretendía acabar con todos los héroes y villanos. Pero Kang se cruzó en su camino y lo borró de la historia y de la mente de los lectores. Por eso mismo no te acuerdas de nada de este fulano y lo estás buscando en Google (a mí he ha pasado).

En el conjunto global nos encontramos con historias, por lo general, bastante entretenidas que no tienen mayor objetivo que homenajear aquella época de Spiderman, recreándose por momentos en aquella época de «malotismo» que tenían en Marvel. En lo visual, la utilización en todas ellas del color negro, blanco y ocasionalmente el rojo ayuda a darle un estilo unitario a la obra. Por el lado negativo tengo que decir que no soy excesivamente fan del formato Marvel Treasury Edition, ya que por lo general estos tebeos cuestan horrores colocarlos en la estantería y no son precisamente manejables. Aunque sé que en esto estoy solo y que seguramente esta obra se disfruta en este formato. Si, además, eres fan de aquellos años y de este traje negro, seguramente este es el cómic para ti.


