Aunque las puertas del Cielo y del Infierno están cerradas, hay suficiente maldad en la Tierra para mantener ocupado a Spawn. Pero sin todos... Spawn: Infierno en la tierra

Aunque las puertas del Cielo y del Infierno están cerradas, hay suficiente maldad en la Tierra para mantener ocupado a Spawn. Pero sin todos sus poderes, Spawn tendrá que encontrar la manera de luchar contra sus enemigos sin que vuelva a terminar muriendo en Spawn: Infierno en la Tierra.

Ay, qué lejos me queda ahora aquel 1994, mi año de COU, poco antes de abandonar el pueblo para empezar la universidad. En la parada del autobús cada mañana comentaba con mi amigo Aurelio, un año mayor que yo, los cómics que salían cada mes, e intercambiábamos material. Yo le pasaba el Lobezno de Claremont y Buscema, y él me pasaba su Excalibur de Claremont y Davis. Pero la llegada de Image a España hizo que yo me dejara la semanada en mierdas como WildC.A.T.S., Cyberforce, Youngblood y Wetworks (bueno, y Savage Dragon, que era lo único bueno), mientras que él sólo se compraba Spawn. Y cuando nos lo intercambiábamos, yo solía pensar que uno solo de sus Spawns valía por 4 de los míos. Sólo con el tiempo me di cuenta de que Spawn era la misma mierda, pero con un envoltorio de colorines que disimulaba el olor.

infierno en la tierra

Reconozco que en aquella época me dio fuerte por Image. Compraba todas las series que sacaban, incluyendo los TPBs recopilatorios de personajes secundarios como Velocity, Ballistic o SuperPatriot. Mis estanterías contenían tanta calidad como el expositor de cintas de cassette de una gasolinera. Pero por algún motivo nunca compré Spawn, ni sus series derivadas, aunque gracias a Aurelio seguí leyéndolo a trompicones. En la actualidad, aparte de este Infierno en la Tierra, los únicos tomos de Spawn que tengo en mi casa son el Spawn / Batman, de Frank Miller y McFarlane, el Batman / Spawn: War Devil (por tener la parejita), de Dixon, Grant, Moench y Janson, y un especial con los números 6-9 y 11 USA, que son los que estaban guionizados por Miller, Moore y Gaiman. Ahora es cuando alguien dice que es lo único bueno que hay de Spawn, pero no voy a entrar en debates.

El problema que para mí tuvo, y sigue teniendo Spawn, es que en los alrededor de 300 números que lleva de publicación, el personaje no sale del círculo vicioso de la lucha contra el Infierno y sus huestes. Del callejón al Infierno y del Infierno al callejón. Pero si esa fórmula le ha servido durante casi 30 años, ¿quién soy yo para criticarla? En este arco argumental Infierno en la Tierra, Al Simmons ha dejado atrás el Infierno después de asegurarse de que su difunta esposa Wanda llegara al Cielo. Sin embargo, para lograr estre trato ha tenido que renunciar a su uniforme simbionte (salvo un retazo, que se ha llevado consigo de vuelta a la Tierra). Ahora intentará seguir haciendo el bien, aunque sin los poderes que tenía antes. Por suerte, Al es un marine entrenado, así que no le faltarán habilidades ni armas.

infierno en la tierra

En el primer arco argumental incluido en este volumen, guion y dibujo se reparten al alimón entre Erik Larsen (Asombroso Spiderman: El regreso de los Seis Siniestros) y Todd McFarlane (Asombroso Spiderman: La leyenda empieza de nuevo), aunque en el dibujo final se nota con más fuerza la mano de Larsen. Entre los números 263 y 266 (y el 217 de Savage Dragon) Al Simmons luchará no sólo contra el crimen, sino también contra algunos villanos superpoderosos, con la ayuda de un puñado de ex-soldados a los que conoce en el gimnasio, pero también contará con la ayuda de la superheroína Ant y Malcolm Dragon, hijo del Savage Dragon original y protagonista de estas escenas (NSFW). En estas páginas abandonamos el tono habitualmente oscuro de Spawn, gracias al trazo de Erik Larsen, que imprime un ritmo brutal a las escenas, aunque abusando de sus habituales tics.

El segundo arco argumental, tras el regreso de Simmons a su ciudad, se centra en los problemas psicológicos de Cyan, la hija que tuvieron Wanda y Terry Fitzgerald, es decir, la ex-esposa y el mejor amigo de Al Simmons. Cyan está recluida en un centro de desintoxicación debido a su adicción a las drogas tras la muerte de su madre, y hay un extraño conglomerado criminal empresarial que va tras ella. ¿O va tras Simmons? Aquí la historia abandona el tono superheroico de la primera parte y se adentra más en el género del terror y el suspense, gracias sobre todo a los guiones de Tom Leveen, autor de novelas de género para un público habitualmente joven, y al dibujo oscuro de Szymon Kudranski (Actos de Maldad, Detective Comics: Rostros Sombríos). Esta pareja forma un gran equipo para encargarse de una etapa en la que Al Simmons intenta recuperar sus poderes, y ve cómo sin ellos la lucha contra el crimen no es tan fácil como solía ser. Necesitará no sólo armas y equipamiento, sino también amigos. Tal vez se podría criticar el exceso de cuadros de texto en sus páginas, que sobreexplican lo que está ocurriendo en las viñetas. Pero bueno, para ser la primera (y hasta ahora única) incursión del guionista en el mundo del cómic, digamos que sale airoso del paso.

spawn

Aunque aplaudimos la edición de este material en tapa blanda (13 números USA a 25 EUR nos parece un precio correcto), a la edición de Planeta Cómic se le pueden sacar varios fallos, que son los que enturbian y reducen la nota final de este volumen. Para empezar, en la web se indica que este volumen contiene la miniserie Spawn Resurrection, cuando en realidad sólo contiene los números 263 al 275 USA. En segundo lugar, el primer arco argumental, que cuenta con dibujos de Erik Larsen, está inconcluso: la historia finaliza en el número 217 de su The Savage Dragon, no incluido en este tomo, e inédito en nuestro país (y sin vistas de que se vaya a publicar por aquí en el futuro inmediato). De manera que he tenido que recurrir a fuentes… ajenas al papel para poder saber cómo acaba la historia. Por último, un apunte a la traducción que realiza Nacho Bentz: no sé si es que se ha hecho con prisas, o el hombre tenía la cabeza en otro sitio, o la editorial ha metido mano en el texto, pero la traducción de este texto es sencillamente infame. Algunos textos parecen traducidos literalmente, y otros parecen ignorar las normas del castellano. Os asguro que cada vez que veía un fallo de este estilo me llevaba las manos a la cabeza y no lograba entender cómo una editorial grande como Planeta podía permitirse semejantes desastres en sus publicaciones. Es un aspecto muy mejorable, que esperamos que corrijan en futuros trabajos.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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