Probablemente, si conocéis un poco los gustos generalizados de Casa Tortas, hayáis entrado a leer esta reseña esperando encontraros una nueva sucesión de elogios hacia nuestro adorado Daniel Warren Johnson. No puede decir que andéis especialmente desencaminados peeeeeeero comienzo la reseña con algo que os puede descuadrar: Space-Mullet es una obra primeriza y, en algunos puntos, fallida. Una vez captada vuestra atención, me dispongo a explicarlo detenidamente, pero debéis saber que esta obra que ahora recupera Norma Editorial, es el primer trabajo del ahora exitoso autor, que comenzó publicando como web-cómic entre 2012 y 2017 y que posteriormente cuando comenzó a vender como churros cualquier cosa que llevara su firma, Image decidió explotar a modo de recopilatorio editado en papel. Y esto es lo que nos ha llegado ahora a tiendas. Por ello, estamos ante el primer trabajo largo del autor, y como tal, adolece de algunos problemas de estructura y acabados, pero aun así, y con todo, es una obra que se disfruta muchísimo y que deja con ganas de más.

Acompañeremos a Jonah, un ex-marine con corte de pelo «mullet» que viaja por el espacio con el zozobiano Alphius, buscándose la vida. Los avatares de la vida irán cruzando sus caminos con los de otros personajes que, poco a poco, se irán convirtiendo en parte de la tripulación de la nave, aunque para eso tengan que salir airosos de los encuentros con multitud de enemigos en forma de mafiosos, usureros y razas o clases sociales hostiles. En el fondo, estamos ante una historia de aventuras espaciales en la que surgen situaciones extrapolables al racismo o el salto social entre los diferentes estratos económicos de cualquier sociedad moderna.
Al estar publicado inicialmente como web-cómic, la extensión de cada uno de los cinco capítulos son poco convencionales. Y lo mismo sucede con el guion, una vez leída la historia de manera continuada. Si algo podemos achacarle a este primer trabajo de Warren Johnson es lo desequilibrado que resulta el planteamiento de la historia, con un inicio muy detenido de presentación de los aparentes dos protagonistas y una aceleración a la hora de mostrarnos al resto del grupo en la segunda mitad, que resulta hasta cierto punto atropellado. ¿Quiere decir eso que no se entienda la historia o que resulte aburrido en algunos tramos? No, para nada. Es una historia que, sin ser nada original (se nos vendrán a la cabeza mil referentes de historias similares que hemos leído en otros cómics o visto en el cine), se lee con un ritmo rápido y disfrutaremos cada una de sus páginas. Pero si lo miramos con ojos académicos, no podemos decir que tenga un guion equilibrado.

Lo mismo podemos decir del dibujo. Cualquiera que se acerque a este Space-Mullet después de haber leído Extremity, Murder Falcon o Do a Powerbomb! se quedará impresionado por ver esos acabados tan rudimentarios y hasta cierto punto amateurs que destacan especialmente con los rostros de los personajes. Sin embargo, es un dibujo que incluso con esas evidentes faltas, sigue funcionando con una potencia arrasadora, capaz de construir diseños de escenarios que ambientan con maestría la historia y te hacen sentir que ya has estado ahí antes, por la facilidad con que hace reales y creíbles escenarios de naves espaciales o planetas alienígenas. Ya en sus inicios destacaba la fuerza con la que integraba las onomatopeyas con sentido narrativo, haciéndolas parte del escenario y utilizándolas para transmitir potencia en las acciones. La obra está presentada en un bitono celeste y, aunque echemos de menos el color habitual de Mike Spicer, destaca por lo bien que gestiona las pesadas masas de negro en la obra.
Y como ya nos tiene acostumbrados el autor, una de los mayores aciertos que tiene la historia y que hace que triunfe y se sostenga a pesar de los fallos, es la capacidad que tiene para caracterizar personajes. Cada uno de ellos tiene su propia historia y trasfondo, que no necesitamos conocer en detalle, pero nos sirve para hacernos una idea de cuál es el equipaje que carga cada cual, eso sí, nos deja con muchas ganas de conocer mejor a los personajes y si esta obra la hubiera planteado con una extensión más planificada del mismo modo que hizo con Extremity, podría haber salido otro de esos cómics con un lugar privilegiado en la biblioteca de cualquiera de nosotros. Refleja también muy bien esos estratos sociales, ese racismo con el guiño de que sean los humanos la raza perseguida y despreciada y construye un trasfondo para la historia que le da volumen y funciona genial.

En definitiva, Space-Mullet es el primer trabajo del exitoso Daniel Warren Johnson cuando nadie sabía quién era, y como tal es una obra con defectos y faltas de autor primerizo. Pero cuando un artista tiene ese gen de la genialidad en su ADN se nota a legua, y consigue presentarnos una historia muy disfrutable y con una gran potencia visual. Como añadido, es una historia en la que vamos a poder ver el germen de muchas de sus obras posteriores, con pequeñas semillas de las que luego saldrían esas otras historias de un modo más desarrollado, pero que ya en esta anunciaba muchos de sus intereses e inquietudes como autor. La edición de Norma es en rústica con solapas con 232 páginas a un precio de 29,50€, algo elevado aunque dentro de la línea editorial habitual de los últimos años.
Lo mejor: La potencia visual del autor, a pesar de su evidente inexperiencia. Con todos los fallos que se le pueden sacar, sigue resultando una lectura que te bebes, muy divertida.
Lo peor: Se echa de menos algún extra a modo de bocetos o diseños.


