De la mano de Tengu Ediciones nos llega una antología de relatos de terror con temática común, el llamado bosque de los suicidas japonés. Sombras de Aokigahara contiene cinco historias ambientadas en épocas y con personajes muy diferentes, que por uno u otro motivo acaban llegando a dicha localización, tan conocida para los amantes del cómic de terror españoles gracias a la maravillosa El bosque de los suicidas de El Torres y Gabriel H. Walta, o su continuación a cargo de Desireé Bressend, junto a varios dibujantes, La llamada del bosque de los suicidas. Todas las historias de este libro están escritas por Jose Luis Vidal, del que hemos visto varios títulos publicados en el sello Leviathan Labs como Buddies, Dog Days o relatos dentro de la revista Giallo, coinciendo también en algunos de estos títulos con algunos de los dibujantes que se encargan de estos relatos.
Los diferentes relatos nos llevan a distintas épocas y localizaciones, aunque todas cercanas al famoso emplazamiento, como es lógico. Las historias abarcan desde principios de siglo XX, pasando por la II Guerra Mundial hasta la era moderna, y con protagonistas que van desde madres coraje, pilotos del cuerpo de Kamikazes, equivalentes de los boy scouts japoneses, yakuzas o periodistas. Historias muy variadas que a pesar de compartir esa temática sobrenatural del bosque podríamos decir que tocan varios géneros porque en estas cinco historias encontramos sitio para el drama, el género bélico, la acción, o el terror más puro.

El último cuento de la abuela San nos cuenta la historia de una mujer desde su infancia hasta que tiene un hijo y lo cría, aunque como es ley de vida, acaba abandonando el hogar para independizarse. Está dibujado por Manuel Espinosa con color de Ainhoa Algeciras, con un estilo que encaja bastante bien con el tono melancólico y costumbrista de la historia. Espinosa ya colaboró con Vidal en Giallo y también es el encargado de la rotulación y maquetación de esta obra. Mientras que en el dibujo creo que hace un gran trabajo, sí tengo una pequeña queja en la rotulación de algunas viñetas, con un texto excesivamente pequeño y desequilibrado, especialmente en la última historia del tomo.
Zero cuenta el día a día de un piloto que forma parte de los Kamikazes en la II Guerra Mundial. Cuenta con el dibujo y color de Cen, bastante sorprendente, por su estilo más bien cartoon, algo que a priori podría no encajar con el tono tan dramático que tiene la historia. Sin embargo, funciona mejor de lo esperado, gracias también a un gran trabajo de ambientación del color de la historia, probablemente lo que más me ha interesado de este capítulo.
Con El trato, dibujado en blanco y negro por Pauli Junquera, damos un salto a la actualidad, con una historia en la que un grupo de scouts acaba teniendo una avería de camino a un campamento, con la mala suerte de parar en Aokigahara. Una historia que cuenta con la baza del terror con niños, un elemento que habitualmente funciona muy bien. El dibujo en blanco y negro aporta bastante atmósfera a la historia y es una de las que más me ha gustado por su dibujo sucio y el tono general del relato, que creo que es de los más conseguidos.

Yubitsune está dibujada por Francisco Asencio (Buddies) y cuenta la historia de un yakuza de Tokio que se niega a aceptar el código de honor y acabará huyendo con la hija de su jefe, intentando escapar de todo un cuerpo de asesinos. Una historia trepidante en la que la acción apenas da tregua al lector, coloreada en bitono marrón y heredera del dinamismo del manga. Está repleto de persecuciones, peleas, con un gran diseño de página y un dibujo que mantiene el ritmo en lo más alto.
Pero probablemente la historia que más me ha gustado del tomo sea Shocking News, dibujada por Fran Mariscal Mancilla, por varios motivos. Comparte con El trato esa temática de terror más puro, sin mezcla de otros géneros, algo que junto con la ambientación en la actualidad permite que el lector conecte más fácilmente con la historia. Pero es que además he disfrutado mucho del dibujo. Tengo que decir que conozco el trabajo de Fran Mariscal desde que era un adolescente (por no decir niño) en Carmona, cuando comenzó a participar con Carmona en viñetas y donde ya apuntaba una carrera interesante… se le veían maneras. Se fue a Barcelona donde se ha formado en la prestigiosa Escuela Joso y desde entonces no ha parado de crecer. Su trabajo en este último relato es deudor de su admirado Bill Sienkiewicz, con alguna pizca de Kyle Baker, pero mantiene una personalidad y una fuerza apabullantes, con un diseño de página muy meta, en el que las propias calles de las viñetas sufren las consecuencias de lo que sucede. Me ha encantado ver cómo sigue creciendo y no me cabe duda que no vamos a tardar en volver a saber de él.

En definitiva, Sombras de Aokigahara es una antología de varios relatos en torno al famoso bosque japonés donde se dice que frecuentan los fantasmas de multitud de almas atormentadas. Muy variado en estilos, géneros, y ambientaciones, mantiene un equilibrio entre sus historias y resulta una lectura muy agradable y entretenida. Si te gustan las historias de fantasmas y la mitología japonesa o folklore popular japonés, sin duda es un conjunto de historias que seguro que va a saber llegar con algunas de ellas. Igualmente permite conocer de cerca el trabajo de algunos autores que probablemente tengan mucho que decir aún en nuestra industria del cómic.
Lo mejor: Muy variada. Ver la evolución de Fran Mariscal. La mezcla de estilos.
Lo peor: La rotulación de Shocking News.


