Ha tardado, pero parece que por fin tenemos en nuestro país una edición coherente, cronológica, cuidada (y cara) del material de la mítica revista 2000 AD gracias a Dolmen. Desde hace varios años están apostando por traer historias de todo tipo. Desde las vacas sagradas como Juez Dredd, Rogue Trooper o Perro de Estroncio, pasando por otras más raras como Harry 20, Nemesis The Warlock o Slaine, cuyo primer tomo ha salido a la venta hace algunas semanas.

No es ni mucho menos la primera vez que vemos al guerrero celta en nuestras librerías. Sin ir más lejos, tengo los álbumes ilustrados por Simon Bisley que fueron publicados en la colección Cimoc Extra Color de Norma Editorial. Sus aventuras también han tenido otras casas como Alex Comics, Yermo o MC Ediciones. Sin embargo, salvo las dos primeras aventuras de este volumen, el resto estaba completamente inédito por estos lares.
Slaine: El amanecer del guerrero recopila las primeras aventuras, originalmente publicadas en las entregas 330 a 367 de 2000 AD entre 1983 y 1985. Unos tebeos que, debo reconocer, me han gustado mucho y no son para nada lo que me esperaba. Reconozco que yo era de los que pensaban que el protagonista era un remedo de Conan. Un sucedáneo como muchos otros personajes que se hicieron populares en el mundo del cómic y, sobre todo, del cine, gracias al estreno del primer filme de John Milius. No obstante, nada más lejos de la realidad. Pese a que comparten estilismo, sus parecidos son meramente gráficos.

Para empezar, Slaine Mac Roth, exiliado de la tribu de los Sessair por amar a quien no debía, bebe mucho del folclore y la mitología celta. En concreto, del Ciclo de Úlster, unos escritos populares (tanto prosa como verso) cuyo origen se remonta al siglo VIII. En estas páginas podremos disfrutar de sus primeras aventuras. Historias de todo tipo escritas por Pat Mills que, como buen punki, tienen un punto macarra e irónico nada desdeñable.
Acompañado de su inseparable Ukko, el enano, veremos al bueno de Slaine (aunque lo de bueno es mucho decir, porque de cuando en cuando es víctima de la furia berserker) cometer robos, aceptar encargos como mercenario, meterse en broncas de cantina, luchar contra bárbaros y criaturas infernales e incluso intentar ser un hombre de provecho tratando de sacar adelante varias aventuras empresariales.
Pese a la cantidad de información que mete Pat Mills en cada página (es conocida su obsesión por documentarse como es debido para escribir sus obras), la lectura de este primer tomo de Slaine es muy amena y frenética. No paran de pasar cosas, hay acción y humor (a veces negro, a veces de brocha gorda) y una galería de personajes de lo más variopinta.

El nivel artístico también es de primer orden. Comienza Angie Kincaid, la mujer de Mills en aquella época, con un trazo muy detallado. Continúa Massimo Belardinelli, con gusto por los acabados detallistas y un estilo que oscila entre lo bello y grotesco. Remata la función el gran Mike McMahon,cuya narrativa exagerada es pura furia, hasta el punto de que en ocasiones resulta algo confuso. No son estilos demasiado parecidos, pero se complementan a la perfección otorgando a la faceta artística de la obra una fuerza e identidad únicas.
En resumidas cuentas, Slaine: el amanecer del guerrero es un tebeo divertido de cojones. Un punto de partida perfecto para ver la creación por parte de Pat Mills de este nuevo mundo de espada y brujería que espero no tarde demasiado en tener continuación.
Como viene siendo habitual, la edición de Dolmen es muy buena. Posee un artículo de introducción (obra de Sergio Aguirre en esta ocasión) repleto de datos interesantes, una maquetación a la altura y buen papel y encuadernación. Eso sí, no vamos a dejar mencionar el garrafal error en la portada del tomo donde se lee “Guererro” en lugar de “Guerrero”. Por lo menos en el lomo está bien escrito. El que no se consuela…
PD: Como dato curioso, mencionar que la banda de Heavy Metal estadounidense Slough Feg, toma su nombre del gran villano de Slaine. Si cuando digo que estamos ante una obra influyente, es por algo.


