Todo buen fan de Peter Milligan sabe que si hay un tema recurrente en su carrera es el de la identidad, la exploración de la personalidad. Enigma, Girl, The Extremist, o Blanco Humano son buenos ejemplos de ello, e incluso en otras series más populares tipo Hellblazer o puramente superheróicas como X-Statix o El Caballero Luna acaban tocando de manera algo menos experimental el tema del que más le gusta escribir historias. Pero, sin ser lo primero que había escrito, si hay una serie que le catapultó a la popularidad e hizo que se hablara de este autor inglés es esta que hoy nos ocupa. Después de muchos años sin reeditar en nuestro país, Panini nos trae Shade El hombre Cambiante 1, el primer tomo de una serie que comenzó en DC y que a partir del número 33 pasó a formar parte del sello Vertigo y que se extendió hasta los 70 números, publicados entre los años 1990 y 1996. Pese a que siempre que se habla de Vertigo esta es una de las series que siempre se cita como de las más representativas, a decir verdad, nunca ha contado con excesivas reediciones, y de hecho en España solo contamos con un intento por parte de Zinco que solo duró dos números y la única edición completa con la que contábamos por parte de Planeta en el año 2005. Pero que nadie piense que es algo propio de nuestro país, pues incluso en EE.UU. las primeras reediciones se hicieron también de esperar bastante.

Shade es un personaje que creó en su día Steve Ditko, y que tuvo la mala suerte de coincidir con un período difícil para DC Comics, la famosa DC Implosion de 1978 con la que se vio obligada a cancelar muchas de sus series. La serie original tan solo duró 9 números, publicándose el último de ellos en una cabecera especial creada precisamente para que aquellos números ya realizados de series canceladas pudieran ver al menos la luz: Cancelled Comic Cavalcade. Donde el personaje adquiriría algo más de popularidad sería en el Escuadrón Suicida de John Ostrander, al que se uniría en 1988 a partir del número 16, y donde se retomaba al personaje en el Área de la Locura a la que había ido a parar al final de su serie y se ponía a las órdenes de Amanda Waller. 4 años después Peter Milligan tomaría al personaje y le daría una segunda oportunidad de lanzar su cabecera propia, en lo que suponía la segunda hornada de autores británicos llevados a EE.UU. tras el éxito de autores como Alan Moore, Jamie Delano, Neil Gaiman o Grant Morrison.
Y muchos de vosotros os preguntaréis, ¿pero quién es Shade el Hombre Cambiante? Tal como lo concibió Ditko, Rac Shade es natural del planeta Meta, donde a través de su Chaleco-M (aquí traducido como Chaleco Maníaco, me ha parecido muy acertada la traducción) le permitía generar un campo de fuerza y crear una imagen distorsionada de sí mismo. Al final de su serie acabaría en la denominada Zona Cero, concretamente en un área llamada el Área de la locura, de la que no podía escapar, algo que se continuaría en las aventuras del Escuadrón Suicida donde se le rescató de allí y pasó a formar parte del grupo de mercenarios. A decir verdad, el personaje y la ambientación de la serie de Ditko siempre me habían parecido un intento del autor de iniciar sus propios Nuevos Dioses de Kirby, los diseños y personajes siempre me recordaron a los del Rey, a pesar de que tienen poco que ver con Apokolips y sus gentes.
Pero la serie de la que hoy hablamos tiene poco que ver con esto. Milligan toma al personaje, su origen y su chaleco… pero le da un «lavado de cara» absoluto y utiliza esos conceptos para hablar de lo que él realmente quiere. Y es que en esta versión vemos cómo Shade escapa de su dimensión natal pero solo en mente (o persona), quedando su cuerpo en el Área de Locura y pasando a entrar en un cuerpo humano. El problema viene porque el cuerpo que ocupa es el del asesino en serie Troy Grenzer, quien acaba de morir en la silla eléctrica tras el asesinato de los padres de Kathy George, la chica que acompañará a Shade en su viaje por EE.UU. cuando descubra que lo que parece la fuga del criminal no es más que la vía de escape de un alienígena en otro cuerpo.

A partir de aquí vamos a tener una serie absolutamente psicotrópica, nada accesible y difícil de conectar con ella, especialmente con los años que han pasado. Creo que es de las series de Vertigo (estrictamente estos números que comento no eran todavía parte del sello, pero ya me entendéis) que peor ha envejecido de todas, precisamente por su experimentalidad. Y no digo que haya empeorado la percepción de calidad pero sin duda no es una serie fácil de leer, y menos en tomos de casi 600 páginas, teniendo momentos en los que cuesta mucho saber qué estamos leyendo. Necesitaremos al menos el primer tercio de este tomo para darnos cuenta de que, una vez más, es un tratado sobre la identidad pero no a nivel personal sino de todo un país, de una sociedad concreta. De hecho, la misión de Shade en la Tierra será la de acabar con la oleada de locura que intenta asolar el planeta, personificada en un personaje que juega con el concepto del Sueño Americano: el Grito Americano (American Dream/American Scream). Y es que Shade El hombre Cambiante habla de la sociedad estadounidense, de sus fantasmas, de sus inercias. Así, veremos historias relacionadas con el asesinato de JFK, el movimiento hippy, la pena de muerte, el despertar sexual en cuanto a identidad y orientación…
Para estas historias tenemos a un principiante Chris Bachalo, que prácticamente comenzaba a dar sus primeros pasos como dibujante regular, y con un estilo mucho más conservador del que hoy sabemos de él. Es interesante porque precisamente ese toque tan amateur nos permite ver la exponencial evolución que dio como dibujante casi único, a excecpción de algunos números sueltos dibujados por Bill Jaaska o por Bryan Talbot (de estos 19 números solo faltó a 2 de ellos). A pesar de lo conservador que he comentado que resulta en estos primeros números, ya tiene aspectos muy interesantes y sutiles en cuanto a diseño de personajes y sobre todo en cuanto a composición de página, teniendo unas rejillas bastante regulares cuando la historia se centra en la «realidad» mientras que cuando tocan la locura las viñetas van desde un sencillo curvamiento de sus bordes hasta diseños completamente caóticos y explosivos. Con todo, es un estilo estándar, alejado de esa tendencia a la hipérbole que desarrollaría más adelante.

En definitiva, Shade El hombre Cambiante 1 nos muestra el comienzo de una serie emblemática de lo que es el sello Vertigo, pero para nada es convencional. Una serie muy experimental, tanto en guion como dibujo que probablemente se le atasque a un lector poco familiarizado con la Vertigo más hardcore, por su carencia total de condescendencia hacia el lector (en sentido positivo). Shade es una serie que explora de manera crítica la sociedad americana, y se aprovecha de un personaje que probablemente habría acabado en el olvido si Milligan no lo hubiese recuperado (recordemos que lo retomaría en etapas posteriores de series como Liga de la Justicia Oscura o Hellblazer). Interesante ejercicio de análisis de una sociedad con un espíritu crítico que algunos rechazarían por el hecho de venir de un autor extranjero, pero que ciertamente es mucho más incisivo de lo que parece, y nada despectivo ni condescendiente (dicho esta vez en el mal sentido). Excesiva, psicodélica y compleja, pero si consigues entrar en ella te invita a reflexionar y a profundizar en la propuesta como pocas obras son capaces de conseguir.
Lo mejor: El concepto de la serie y cómo utiliza un personaje como el de Shade para explorar los temas de los que se habla. Las alucinantes portadas de Brendan McCarthy.
Lo peor: Tal vez demasiado inaccesible y dura para lectores poco curtidos.


