Cuando en 2017 saltó la noticia del nacimiento del sello Berger Books el acontecimiento estaba en que Karen Berger, la histórica editora de Vertigo... Semillas, de Ann Nocenti  y David Aja

Cuando en 2017 saltó la noticia del nacimiento del sello Berger Books el acontecimiento estaba en que Karen Berger, la histórica editora de Vertigo fundaba un nuevo sello en Dark Horse. El peso del nombre de Berger se imponía sobre los propios títulos y autores que inauguraban la línea… de todos menos uno. Algo llamado Semillas (The seeds) llegaba de la mano de nada menos que Ann Nocenti y David Aja.

Semillas

Berger, Nocenti y Aja, tres titanes, cada uno en sus respectivos periodos y disciplinas, combinaban sus fuerzas para un proyecto que ha tenido una publicación un tanto accidentada. Por fin podemos verlo bajo el título de Semillas en una edición por parte de Astiberri que trasciende las corrientes tapaduristas, para optar por la fidelidad al original: rústica con solapas, cartón rugoso, papel poroso, bitono y el personalísimo diseño de David Aja, que hacen de este tebeo un producto absolutamente singular.

Igualmente singular es la lectura de este tebeo. Nocenti y Aja nos llevan a un futuro cercano donde el colapso ecológico es inminente. La humanidad desoye la catástrofe en sus fantasías de tecnología, salvo unos pocos relegados más allá de un muro que han dado la espalda a la tecnología y han decidido vivir por sus medios en armonía con el planeta. Sin embargo, la tierra está en las últimas y para cuando comienza Semillas, un pequeño grupo de alienígenas recoge de incógnito las muestras que serán todo lo que quede cuando desaparezca. Y aquí entra Astra, periodista y lo más parecido que tenemos a una protagonista. Se topará no solo con esta historia sino también con un idilio romántico entre uno de los aliens y una humana.

Semillas

En realidad, quien conozca el trabajo de Nocenti va a encontrar aquí una colección de sus tics y tocs: el discurso ecológico, la denuncia de la alienación consumista o las mentiras mediáticas no son nada que no hayamos podido ver antes en Daredevil, Mutante en Megalópolis o Inhumanos. Ni siquiera es nueva esa peculiar manera descentralizada de contar las cosas sin protagonista claro y cierto tinte surrealista y caótico. No hay más que recordar su saga de la locura en Spiderman, su Tifoidea o Kid Eternity. Pero por más que se lo hayamos visto hacer antes, es algo que hoy por hoy solo vamos a ver en tebeos de Ann Nocenti y, además, esta vez es completamente distinto porque su compañero de armas es cierto dibujante pucelano.

Y es que obviamente el trabajo visual de David Aja nos pone en la actualidad o incluso unos años por delante porque lo de este hombre no es normal, pero por parte de Nocenti parece haber una voluntad de contar las historias con ese aire de extrañeza de la Vertigo noventera. Ya no es que no tengamos casi un protagonista, es que del reparto principal apenas se nos cuenta lo justo para mover la historia y encima podemos verlos frecuentemente enmascarados sin expresión, con lo que partimos sin un asidero emocional. Semillas está plagada de largos diálogos que se intercalan en on y en off, con lo que perdemos de vista frecuentemente a sus interlocutores en favor de planos auxiliares o simbólicos, así que seguimos jugando a la distancia, y para colmo, el contenido simbólico es deliberadamente ambiguo o nebuloso, con lo que la voluntad de soltarnos en un pequeño mar de extrañeza sin nada donde agarrarse queda bastante patente.

Semillas

Este tipo de historias son realmente peligrosas y es preciso tener un narrador que sepa tratarlas. Con uno menos competente, la historia se puede hacer tremendamente farragosa y saturar a las pocas páginas, pero la habilidad de David Aja lo convierte en ese “no lo entiendo, pero me gusta” cautivador que te hace seguir leyendo. La potencia visual de la estética que nos propone hace lo conveniente a la hora de engancharnos, pero Aja sabe cómo y cuándo jugar al juego de Nocenti y cuándo dar tregua al lector. Si tiene que jugar al monocromo y a la trama de semitono gruesa que ensucia y nos sumerge en esa caótica asepsia que propone Semillas, apoyará la línea de Nocenti. Sin embargo, opta en este caso por una rejilla regular de 9 viñetas. David Aja, quien se dio a conocer en el mercado USA por sus arriesgadas composiciones de página en Iron Fist u Ojo de Halcón, se ciñe a una rejilla de nueve viñetas que solo rompe puntualmente y de modo muy conservador para fusionar varias viñetas de la misma tira cuando un plano lo requiere. Esta es el ancla que da tregua al lector y el modo que la maneja es el motivo por el que la caótica atmósfera que propone Nocenti funciona narrativamente como lo hace.

Aún con todo, Semillas no es una lectura fácil y tal vez hay demasiada niebla para un jugo más sencillo de lo que en un principio parece. En cualquier caso, merece la pena solo por ver cómo se soluciona gráficamente semejante brete.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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