Los miembros de la misión Oregon despiertan tras un largo viaje interestelar, sin ningún recuerdo del pasado. ¿Cuál es su misión? ¿Cuál es la... Second Skin

Los miembros de la misión Oregon despiertan tras un largo viaje interestelar, sin ningún recuerdo del pasado. ¿Cuál es su misión? ¿Cuál es la función de los trajes que llevan puestos? Los cuerpos de los astronautas parecen rechazar esos trajes tan raros, pero el peligro se esconde detrás de cada pasillo. Queda poco tiempo.

Siempre he pensado que, en Europa, después de Francia y Bélgica, los italianos son los más aventajados adalides del cómic de género. Frente a los que creen que en Italia todo el fumetti es Bonelli, van surgiendo nuevas y excitantes pequeñas editoriales que logran hacerse un hueco en las librerías, merced a unas historias creadas por y para jóvenes. Buena prueba de ello es este Second Skin, obra de dos autores casi desconocidos, pero que dan muestra de poseer grandes aptitudes. Vamos a desgranar esta historia que, bajo una premisa de ciencia ficción espacial, esconde un importante mensaje.

Second Skin

En Second Skin somos testigos del despertar de la tripulación de una nave espacial, tras lo que parece un lago periodo de hibernación. Un inicio muy semejante al de la película Alien, con la diferencia de que aquí todos los tripulantes son jóvenes y atractivos, y sus cuerpos están cubiertos por una especie de traje especial que llevan pegados como una segunda piel. Chicos y chicas jóvenes, con unos trajes ceñidos, que aparecen como por accidente en un entorno de ciencia ficción… ¿No os recuerda a Gantz? Pues ahí acaba el parecido. Estos jóvenes cuentan con habilidades específicas para tripular la nave (ingeniería mecánica, comunicaciones, navegación…), pero recuerdan poco o nada de su pasado. Eso sí, tienen tendencia a citar frases de películas de los años 80 y 90. Pero una historia como esta necesita conflicto, y ahí entra la figura del misterioso saboteador, que deberán descubrir si quieren permanecer con vida.

Cuando al principio de la reseña dije que la ambientación futurista escondía un mensaje oculto, no era una afirmación baladí. Pero no es algo de lo que quiera hablar abiertamente sin caer en spoilers, así que…

ATENCIÓN: SPOILERS

.

.

.

.

.

.

.

.

.

La segunda piel a la que se refiere el título es una metáfora para abordar el tema de las personas transgénero. Cada uno de los seis tripulantes de la nave simboliza las piezas del inconsciente de un adolescente de los años 90: dificultad comunicativa, meticulosidad, melancolía, sensación de rechazo, introversión y… lujuria. Estos jóvenes descubren que sus mentes son borradas después de cada misión, y al inicio de la siguiente se les restaura a partir de una copia de seguridad. Pero en una de estas misiones la copia no se instala correctamente, y a una de las chicas se le asigna un traje (o piel) de chico. Y cuando las hormonas entran en acción es cuando se dan cuenta del error cometido por la inteligencia artificial que gobierna la nave al asignar el género. El deseo sexual se encuentra con el rechazo en forma de un cuerpo que no reconoce como el propio. Y es algo que no llegamos a descubrir hasta el último tercio de la obra, en la que da un giro completamente inesperado hacia una nueva dirección.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

FIN DE LOS SPOILERS

Claudio Cicciarelli es psicólogo clínico con una gran afición para las historias. Después de haber publicado la novela En el sueño de la Razón, ha decidido escribir un cómic junto con el autor Samuel Spano. El conocimiento y experiencia de Cicciarelli en el campo de la psicología clínica le ha dotado de suficiente autoridad y competencia para escribir sobre el trasfondo de Second Skin, bebiendo para ello de múltiples fuentes de la cultura pop, no sólo para introducir referencias cinéfilas, sino también para crear una ambientación fácilmente reconocible. Por su parte, Samuel Spano, nacido en Sassari, ha trabajado para Rainbow CGI, Glénat y De Agostini Disney America. Ha empezado a publicar Nine Stones como web comic y ahora trabaja en la nueva saga Second S-kin. Su estilo de dibujo se ve fuertemente influido por el manga y el anime, mientras que sus técnicas de coloreado digital no tienen nada que envidiar a los mejores ilustradores. Peca, tal vez, de dotar de poca identidad a sus personajes, que en ocasiones son difíciles de distinguir entre sí. Y en una segunda lectura se ve cómo los acabados de las últimas páginas del cómic están menos trabajados, como si se hubiera esforzado más al principio. Un defecto menor, porque lo cierto es que, aun en las páginas más flojas, Spano da muestras de un gran talento artístico.

Second Skin

Second Skin, de la editorial Shockdom, ha supuesto una muy agradable sorpresa, puesto que esperaba una aventurita espacial ligera para lectores adolescentes, y he encontrado un drama muy bien escrito y dibujado. Es mi opinión personal, pero creo firmemente que para abrirse camino en el mercado español, sin contar con el respaldo de un grupo editorial potente, deberían priorizar las ediciones más económicas, sobre todo cuando los autores que crean sus obras son auténticos desconocidos en nuestro país. Aumentaría el número de lectores y el boca-oreja supondría un crecimiento de ventas aún mayor. No obstante, es obvio que su política de publicación pasa por respetar fielmente el formato original italiano, puesto que se nota que, con el fin de abaratar costes de impresión, para la edición española sólo han cambiado la plancha de negro. No es una crítica, ni mucho menos, sino una sugerencia constructiva. Al final, mientras nos sigan trayendo buenos tebeos como éste, el éxito lo tienen asegurado.

Compartir:

Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

No hay ningún comentario todavía.

Anímate a ser el primero en comentar.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com