Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Santuario 3 (de 6)

Santuario 3 (de 6)
Guion
Sho Fumimura
Dibujo
Ryoichi Ikegami
Traducción
Marc Bernabé
Formato
Rústica con sobrecubierta. 15 x 23 cm. 464 páginas. B/N
Precio
22 €
Editorial
Planeta Cómic. Noviembre 2025
Edición original
Sanctuary (サンクチュアリ) . Serializada originalmente en la revista Big Comic Superior (Shogakukan)

Igual si os digo que ansiaba la publicación de este tercer tomo de Santuario os parecerá algo raro. No parece muy normal desear que vea la luz algo tan random como el tercer volumen de la serie. Especialmente cuando se da por hecho que, siendo solo seis tomos, acabará llegando a las tiendas antes o después. Bueno, más bien después, que la periodicidad de la línea manga de Planeta Cómic es algo que no termino de entender por lo caótica que es.

En fin, a lo que iba. Si tenía muchas ganas de hacerme con este volumen es porque llevaba varias décadas deseando saber cómo continuaba la historia. En su día, allá por 2004, comencé a comprar la edición de Santuario de Otakuland. Pero era joven y las prioridades en ese momento eran otras. El caso es que en este volumen ya hay material que nunca había leído y que he disfrutado vorazmente.

El Santuario de Hôjô está cada vez más cerca… o no

Con esta entrega llegamos al ecuador de la serie. Un momento trascendental en esta partida de ajedrez de intriga y poder en la que un joven yakuza quiere transformar el mundo a todos los niveles. Y es que el protagonista de Santuario no se conforma con llegar a lo más alto en el hampa del país del sol naciente, no. Lo que él ansía es que Japón deje de ser una nación anquilosada en la tradición, desea que el poder no radique siempre en los más viejos del lugar, cuya única preocupación es ver como su propia riqueza crece de manera desmesurada.

En parte la grandeza de Santuario radica en esto, en que Fumimura e Ikegami escapan de los habituales maniqueísmos, de las luchas típicas y tópicas entre bandos yakuzas o de las eternas persecuciones de polis y cacos. Aquí nada es lo que parece, todo el mundo tiene un plan, todos ambicionan algo y el juego lo ganará aquel que sea más listo que los demás.

A medida que van pasando las páginas de este seinen nos veremos más y más absorbidos por un thriller político excelentemente bien trenzado y planificado. Con giros imprevisibles, alianzas y traiciones por doquier, Santuario es una obra exigente que requiere de toda nuestra atención como lectores para que no le perdamos la pista a la zanahoria que los mangakas plantan delante de nuestras narices en todo momento.

El hambre narrativa que muestran los autores queda patente en el excelente ritmo de Santuario. Pero ojo, aunque hay acción, las peleas y los tiroteos apenas están presentes y cuando lo hacen es para estar al servicio de la trama y no al revés. En este tercer volumen, Fumimura sigue abriendo frentes y forjando lazos. Por primera vez la serie mira más allá de sus fronteras apareciendo en escena nuevos actores.

Como si de una precisa radiografía del submundo criminal y de las clases políticas se tratase, Santuario es un manga con muchas capas que, para colmo, está endiabladamente bien dibujado. Ikegami se marca unas páginas impresionantes, destacando en su dominio de la anatomía, el lenguaje corporal y las expresiones faciales. Algo fundamental en una historia en la que una mirada es capaz de cambiarlo todo.

En serio, si queréis un manga cortito (lo dicho, seis tomos), bien hecho, poco convencional para tratarse de una serie de yakuzas y muy adictivo, estoy seguro de que si le dais una oportunidad a Santuario no os arrepentiréis.

Termino lanzando un deseo al aire: que otras obras de Ryoichi Ikegami como Crying Freeman o Strain puedan ser reeditadas pronto en España.