Saludos, queridos lectores. Hoy tenemos una obra muy curiosa, cortesía de Cascaborra. Hoy hablaremos del San Telmo, obra de Alicia Vallina y Sergio Galisteo.... San Telmo

Saludos, queridos lectores. Hoy tenemos una obra muy curiosa, cortesía de Cascaborra. Hoy hablaremos del San Telmo, obra de Alicia Vallina y Sergio Galisteo. Cuando conocí el hecho de que la editorial sacaría un libro llamado San Telmo, pensé que estaría dedicado al Gran Sitio de Malta. Pues no.

Esta obra trata sobe el San Telmo, navío de guerra perdido durante una travesía a América. Y del que nada se sabe desde principios del siglo XIX.

He dicho antes que estamos ante una obra curiosa  ¿Y por qué digo tal cosa? Veamos, por un lado es muy loable el intento de divulgar la historia de este barco. Yo, por ejemplo, la desconocía totalmente. Hace ya mucho tiempo que comprendí que nadie puede saberlo todo, mis queridos y fieles lectores.

Pero la autora se enfrenta a un problema insolubre. Contar la historia de un barco cuando realmente no se conoce y mantenerse en el terreno de la historia sin pasarse al de las aventuras más o menos imaginadas, no es sencillo.

¿Cómo lo resolvemos?

Pues creando dos historias. Por un lado, lo poco que sabemos seguro de la historia original del San Telmo. Por otro, la búsqueda de sus restos. Que tampoco es que sea una búsqueda que haya dado demasiados resultados concluyentes.

Las dos historias escritas por la guionista (que por cierto es historiadora, tiene dos doctorados y trabaja siendo Coordinadora Técnica de la Unidad de Museos de la Subdirección General de Publicaciones y Patrimonio Cultural del Ministerio de Defensa) están bien escritas y mantienen el espíritu realista e histórico. Pero nos dejan un sabor como a medio terminar.

Aunque tenemos un posible final, basado en los pocos hechos históricos conocidos, nos quedamos con la sensación de querer más. De querer ver un final de obra más heróico, más épico, más concretado.

El dibujo es adecuado. Sin ser excesivamente detallado y ofreciéndonos viñetas llenas de movimiento. Es un trazo que se saborea rápido, sin perdernos en los mil y un detalles que los barcos y uniformes del periodo ofrecen como tentación a los dibujantes. Con algunas viñetas que realmente nos llevan a la noche antártica del siglo XIX.

Que no estoy diciendo que el dibujo detallado sea malo, líbrenme Kirby, Tezuka y Franquin de tal cosa.  :-).

Me ha parecido que el autor se ha divertido incluyendo algunos pequeños huevos de pascua. Podría ser mi imaginación, claro. Pero entre los detalles que llenan de vida la historia (como ese insecto que hay que apartar de la radio) hay algunos que…

La edición incluye un breve artículo de la autora.

¿Por qué leer San Telmo?

Un episodio desconocido de la historia. Nos recuerda parte de la historia que tenemos muy olvidada.

¿Por qué no leer San Telmo?

Buscas un tebeo de acción y aventuras, cuando el contenido que nos da esta obra es totalmente histórico.

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Lamastelle

Lamastelle

Aprendió a leer para viajar con el Capitán Trueno. Ha navegado por los mares del tebeo europeo, americano y japonés. Ha visitado la Luna y guiado un velero por los canales de Marte. Pilotó a Mazinguer Z. Defendió la Tierra de mil invasiones. Ha comandado naves entre mundos. Ahora, en su villa situada en una isla sin nombre, disfruta de su biblioteca y reseña para ELHDLT.

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