Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Saga Capítulo 12, de Brian K. Vaughan y Fiona Staples

Saga Capítulo 12, de Brian K. Vaughan y Fiona Staples
Guion
Brian K. Vaughan
Dibujo
Fiona Staples
Traducción
Diego de los Santos
Formato
Cartoné, a color, 152 páginas
Precio
18 €
Editorial
Planeta Cómic. Octubre 2025
Edición original
Saga 67-72

Brian K. Vaughan es un guionista que suele disfrutar de contar sus historias con calma. A lo largo de su carrera le hemos visto tomarse las cosas con tranquilidad en Y el último hombre, Paper Girls o Ex Machina. Sin embargo, con Saga está rompiendo sus propios registros y con el tomo doce que acaba de publicar Planeta, alcanzamos el número 72 americano. Ahora bien, parece que la cosa está lejos de terminar.

Mi viaje con Saga comenzó en octubre de 2012 con el primer tomo de la edición de Planeta. Como tantos miles de aficionados a lo largo y ancho del globo, quedé prendado con el drama shakesperiano de Alana y Marko. Una monumental road trip plagada de compañeros de viaje inesperados, tragedia, amor y muerte. Por lo tanto, llevo algo más de trece años pegado al papel deseando saber cuál es el siguiente escollo en la búsqueda de la felicidad de esta original familia disfuncional. Y os voy a decir una cosa, no tengo prisa por llegar al final, pese a que pase más de un año entre tomo y tomo.

Aunque son muchas las voces que proclaman que la serie se está estirando como un chicle, yo no considero que sea así. Alana, Hazel y el resto de los personajes que siguen pululando por las páginas de Saga son tridimensionales, evolucionan, cambian, se adaptan a sus nuevas situaciones… Es decir, viven.

Saga es una radiografía de la vida, del paso del tiempo, de cómo la presencia de los padres va quedando en un segundo plano para dar espacio a los hijos. Eso es lo que llevamos viendo desde hace un tiempo con Hazel que, poco a poco, va ganando mayor protagonismo si cabe. Recordemos que es la narradora de la serie desde antes incluso de ser concebida.

En esta tanda de episodios, madre e hija siguen sobreviviendo como pueden en un circo espacial rodeados de un montón de secundarios de lo más peculiares. Atentos también al papel del Hermanorobot y la sensibilidad exquisita con la que Vaughan trata sus trastornos. Como viene siendo habitual en la serie, el guionista parece que no avanza demasiado en la trama general, pero poco a poco va dando pistas de por dónde irán los tiros. En esta ocasión, lejos de ser sutil, seremos testigos de un giro en el último número del tomo que promete cambiar de manera radical uno de los pilares sobre los que se sustenta la serie: la Guerra entre Guirnalda y Terrada. Pero no diré más.

Más allá de esto, me sigue fascinando la capacidad del creador de los Runaways para escribir unos diálogos cercanos, realistas y muy reconocibles para cualquier persona que haya tenido una relación personal con otra en este contexto de ciencia ficción. Al final, la Space Opera que se monta no es más que el McGuffin para contar una historia que podría funcionar en prácticamente cualquier contexto. Hay algunos momentos francamente demoledores a nivel emocional en este volumen, en la manera en que refleja el dolor que alguien puede sentir cuando pierde a la persona que más quiere y la soledad subsiguiente que le acompañará siempre por muy rodeado que esté de gente.

Puede que Saga haya perdido parte del factor sorpresa que le hizo merecedora de una buena ristra de premios Eisner, Harvey o Hugo. Pese a eso, creo que sigue siendo una de las series regulares más frescas y recomendables de cuantas ofrece el mercado del cómic mainstream americano. Y la meto en ese saco porque me niego a considerar independiente a un título que ha vendido más de siete millones de copias en sus diferentes mercados.

Uno de los motivos de la periodicidad tan dilatada de Saga es que todos y cada uno de sus episodios están dibujados por Fiona Staples, una de las ilustradoras más elegantes que nos ha dado el mundo del cómic en el siglo XXI. Aunque es algo “perezosa”, con los fondos. Fiona se deja la piel en la narrativa y, sobre todo, en sus personajes con sus expresiones faciales y su lenguaje corporal. Una delicia, de verdad.

En definitiva, veremos qué pasa con Hazel y Alana en 2026. Por lo menos yo ya espero con ganas el capítulo trece de esta maravillosa serie.