Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Ruido, de Antonio Hitos

Ruido, de Antonio Hitos
Guion
Antonio Hitos.
Dibujo
Antonio Hitos.
Formato
Flexibook, 160 págs, bitono. 17x21,5 cm.
Precio
22€.
Editorial
Astiberri. 2023.

Antonio Hitos es uno de esos autores que descubres casi de casualidad y de repente se convierten en alguien al que sigues incondicionalmente. Yo lo descubrí con su anterior obra, Materia, e inmediatamente busqué su anterior obra como autor completo, Inercia porque encontré en su estilo algo diferente que me resultaba particularmente atractivo. Han pasado 7 años desde la publicación de su anterior obra, pero por fin nos llega Ruido, publicada por Astiberri y que no defraudará a los seguidores del autor onubense. Volvemos a esos diseños de página muy planificados, a temas fetiche como la pérdida de la juventud o los extraterrestres, a recursos gráficos marca de la casa, pero sobre todo volvemos a esa lectura que acaba y deja poso, deja la necesidad de volver a comenzarla, prestar atención a nuevos detalles y rumiarla en nuestra mente pensando en todo lo que acabamos de leer.


¿De qué va Ruido? Pues resulta muy difícil hacer una sinopsis de una obra como esta. En primer lugar porque, sí, hay un protagonista claro que pasea en monopatín y se va encontrando con diferentes obstáculos que van desde un platillo volante a una policía que persigue continuamente a alguien, pasando por unos monstruos dentro de la basura que le arrojan heces y le critican. Pero la obra salta por momentos a personajes desconcertantes como chicles antropomórficos, operarios de una red de residuos tóxicos/radiactivos o ratas con crisis existenciales que se hacen preguntas sobre física cuántica.

Hitos coloca al lector en la turbación por no saber qué está leyendo, con una estructura de capítulos coronadas por las leyes de la termodinámica y unas escenas que se repiten en su inicio, desembocando en nuevas situaciones cada vez. Pero en esa vorágine de incertidumbre, de ratas hablando sobre el vacío y personajes que se resisten a perder la juventud, experimentamos unas sensaciones que dejan poso en la lectura y la necesidad de reflexionar sobre lo que nos intenta contar el autor de la obra. Porque tras ese aspecto cartoon de personajes que parecen orientados a un público infanto-juvenil, se esconde una reflexión más sesuda de lo que parece, presentándonos un universo muy variopinto que se dirige hacia un final en el que todas las pequeñas semillas convergen en una misma escena y en una reflexión para cerrar la obra.


Aunque si hay algo que resulta hipnótico en la obra de Hitos es ese estilo tan personal que se apoya en un trazo muy claro y limpio, y unos diseños de página que se mueven entre la splash page, y rejillas de 3×2 o 3×4 viñetas. Rejillas simétricas, sin aspavientos ni diseños que hagan abrir la boca al lector, sino que le sitúen en una continua sensación de estabilidad y estática que rompe con el contenido propio de la viñeta, el uso de las masas de blanco y negro, o las transiciones entre viñetas. Cuenta además con unos diseños de personajes muy geométricos, cada uno con un aspecto milimétricamente estudiado, y un uso de las onomatopeyas que hacen honor al título de la obra. Porque las onomatopeyas forman parte de la propia narrativa, tienen forma física dentro de cada viñeta y no se limitan a poner sonido, sino que tienen entidad propio. Tienen sonido… pero también volumen. Como decía al principio, hay recursos que ya son reconocibles en el autor, como esos grafitis o los propios extraterrestres, así como los diseños 3D de estructuras arquitectónicas que sirven tanto de interludio entre capítulos como de ambientación del universo presentado por Hitos.

Lo que sí me ha resultado tan llamativo como valiente es que, a diferencia de Materia, en la que el color era un aspecto fundamental de la obra que tenía peso narrativo, Ruido está realizada íntegramente en un bitono proporcionado por el color del papel, con un 70% de páginas amarillas y un 30% en blanco. Consigue con esto que el lector centre su atención en la, ya de por sí, amplia gama de recursos gráficos que posee, sin dar pie a que pueda saturarse visualmente. Como digo, me parece muy valiente por su parte, dado que muchos íbamos buscando qué uso le daría al color en esta nueva obra. Y aún así, sale triunfante.


En definitiva, Ruido es una obra para leer más de una vez, para madurarla, comprender el viaje al que nos han invitado con la lectura e ir encajando todas las piezas para llegar al mensaje final. Pero lo que hace verdaderamente interesante las obras de Antonio Hitos es que, incluso aunque no consigamos llegar a desgranar el 100% de su significado, el mero viaje de sensaciones, la cuidada simetría de sus viñetas y la potencia narrativa que tienen estos diseños tan sencillos, suponen ya de por sí un motivo suficiente para convertir la lectura en una experiencia muy satisfactoria. Hitos se une, por méritos propios, a José Domingo y a Lorenzo Montatore en mi top de autores de ese estilo tan particular en el que, con diseños muy sencillos, alcanzan una profundidad narrativa de quitarse el sombrero.

Lo mejor: Terminar de leerla y pasarte las siguientes 24 horas recordando detalles, dándole vueltas a algunos conceptos e impulsando a leerla otra vez.

Lo peor: Si no te gustan los cómics que exijan un mínimo esfuerzo intelectual, y prefieres lecturas de evasión, esta obra no es para ti.