Cuando algunos pocos aún recordamos con nostalgia aquella atrevida iniciativa de Desfiladero hace unos años con su revista Alta Tensión, que contó con demasiado poco respaldo, la editorial lanza a la venta la obra Roxane vende sus bragas que ha supuesto una agradable sorpresa para los amantes del cómic underground. La primera incursión como trabajo largo de cómic de la autora francesa con ascendencia camboyano-rusa Maybelline Skvorzoff supone un delicioso soplo de aire fresco para el cómic más subversivo, con un estilo sencillo que centra toda su atención en un guion potente con una profundidad que no se ve venir en un primer vistazo.

Acompañaremos a Roxane, una joven despreocupada a la que la vida coloca en una posición delicada que la obliga a buscar un trabajo rápido y fácil. Cuando se entera de que hay gente que paga dinero por la ropa interior usada, se abre ante ella una vía fácil de conseguir dinero, lo cual no cambia nada en su vida personal, que sigue siendo un verdadero desastre. Veremos la suerte que corre en esa faceta, pero también conoceremos más de su vida personal, con una madre ausente y alocada con la que no mantiene una relación muy cercana, pero de la que tampoco se quiere apartar, tal vez por una necesidad de supervisarla más que por el vínculo afectivo.
Y es que Roxane vende sus bragas no es más que un slice-of-life con enfoque underground, muy cercano a lo que hace Simon Hanselmann, del que me acordé casi en la primera viñeta por esa manera de dibujar la nariz de la protagonista tan afilada como la de Meg. Lo interesante de esta historia es ver cómo Roxane se deja llevar en su día a día en lo que puede parecer una historia sin un rumbo fijo, pero lo que consigue Skvortzoff es ir mostrándonos cómo responde a cada situación que le va surgiendo y su background emocional previo. Así, va dibujando una personalidad que comienza produciendo en cierto modo rechazo o condescendencia pero que, a medida que avanzamos en la lectura, nos permite comprender que la vida la ha ido forjando de ese modo.

Del mismo modo, también refleja una sociedad enferma, con filias extrañas cultivadas en lo más profundo de la red, en la que un tipo es capaz de pagar 500€ por ropa interior recién quitada de su dueña. Su gran crisol de personajes secundarios contribuye a mostrar el entorno en el que se mueve Roxane, incapaz de gestionar sus emociones sin dejarse arrastrar por el placer, y que no es consciente de que incluso ella tiene un tope y puede llegar a sorprenderse por cómo se comporta la gente. Esa aparente indiferencia hacia todo acaba siendo impostada y, a medida que avanza la obra, la realidad acaba superándola. Aunque personalmente el personaje que más me ha gustado es el de su madre, una mujer egoísta e infantil (esa carcasa del móvil…) que siempre ha antepuesto su propio placer a cualquier otra cosa, incluida la propia Roxane. Criada por alguien así, es muy difícil que hubiera acabado creciendo como una persona responsable y generosa en las relaciones. Pero Skvortzoff lo retrata de una manera muy sutil, no es para nada obvia ni sobrexplicativa.
Prometedor debut de una autora con formación en Bruselas y Barcelona que posteriormente acabaría dando clases de narrativa gráfica en su ciudad de nacimiento, París. Autora muy interesada por el cómic underground, que refleja en su trabajo parte de experiencias personales y de su entorno, pero que pretende mostrar una visión de cómo percibe a la sociedad y la juventud de nuestros tiempos. La edición de Desfiladero cuenta con una pequeña entrevista del editor Pablo Herranz a la autora, quien nos cuenta un poco más de su manera de trabajar y sus gustos e influencias en cuanto a cómic.

En definitiva, Roxane vende sus bragas es una obra fresca, para los lectores que disfrutan de un tipo de cómic desenfadado, que no le preocupan las reglas y formas en cuanto a narración porque buscan narrar de una manera más orgánica e instintiva. Eso hace que la obra no sea una lectura amable para todo tipo de lectores, pero en contraposición supondrá una muy agradable sorpresa para lectores que han disfrutado del trabajo de autores recientes como el citado Hanselmann, Gabrielle Bell o Aline Kominsky. Obra con muchas capas de lectura que invita a la reflexión posterior a la lectura, para darnos cuenta de lo bien que está construido el personaje protagonista a través de las cosas que le van sucediendo. Muy recomendable para los amantes del costumbrismo más transgresor.
Lo mejor: Confía en el lector y deja que sea él quien vaya construyendo en su cabeza al personaje protagonista. Cómo nos va encariñando con Roxane.
Lo peor: Si no estás habituado a leer este género de cómic, probablemente te cueste entender qué estás leyendo.


