Hace no demasiado estuvimos hablando por estos lares de la conclusión de la Guerra Catalyst. El evento supuso el fin de la primera gran fase del Massive Universe creado por Kyle Higgins, con consecuencias notables para el título de Radiant Black. En dicho conflicto pudimos ver a otros personajes de este cosmos compartido como Inferno Red Girl, The Dead Lucky o Rogue Sun, el gran protagonista de de la otra serie regular de este tinglado superheroico publicado en Estados Unidos por Image Comics.

Ahora bien, aunque pudimos ver a Dylan dándose de leches codo con codo con otros héroes, el peso de su papel fue meramente testimonial. Algo con lo que todos ganamos. Así, Ryan Parrott puede seguir desarrollando las peripecias de Rogue Sun a su aire en su propia cabecera. Un título que tengo la sensación de que está pasando mucho más desapercibido de lo que se merece, puesto que estamos ante una de las mejores series regulares de superhéroes publicadas en los últimos años.
El soplo de aire fresco que está suponiendo Rogue Sun me parece comparable al de otros hits del género del siglo XXI como Ultimate Spiderman (la de Bendis) o Invencible. Aquí, el guionista nos ofrece una reinvención de las historias clásicas de superhéroes pero con varias vueltas de tuerca. No obstante, y como llevo varios años leyendo los tebeos de Power Rangers de Parrott, acabas por verle las costuras.
Decía al poco de descubrir la serie que Rogue Sun es algo así como las peripecias de Flash Thompson si le hubiera picado a él la araña radioactiva en lugar de a Peter Parker. De hecho, las similitudes (y a la vez diferencias) son varias con Spider-Man. Por aquí también tenemos a un Tío Ben. En este caso es el padre de Dylan, que hace las veces de Obi Wan Kenobi cabroncete. Así, mientras que el marido de la Tía May terminó por convertirse en la dramática brújula moral de su sobrino, aquí el padre de nuestro protagonista es una fuente de conflicto.

Ryan Parrott cimienta buena parte del motor de Rogue Sun sobre la relación entre Dylan y Marcus, su padre ausente. El autor ofrece una interesante reflexión sobre la necesidad de alcanzar un respeto mutuo con tus semejantes bajo la máxima de que no hay necesidad de entender los motivos del otro, simplemente hay que tolerarlos en pos de una mejor convivencia. Me resulta muy interesante el debate entre la supuesta sabiduría de su padre solo por ser mayor y más experimentado con la osadía y rebeldía propias de la juventud de Dylan. Unas diferencias que hacen saltar las chispas, como de costumbre, en el momento menos indicado. Para hacer más énfasis en esto, el primer número del volumen (que pillará por sorpresa a más de uno) es un curioso experimento narrativo que ayuda hacerse una idea bastante buena de lo que piensa cada una de las partes.
En este puñado de números (los episodios 19 a 24 americanos), Ryan Parrott continúa soltando información con cuentagotas sobre el alcance de las habilidades de la armadura flamígera. También añade nuevos detalles sobre el Aviario y sus miembros. Además, va sentando las bases del inevitable enfrentamiento contra Lucero del Alba, que llegará más pronto que tarde.
Sin embargo, lo más importante de este cuarto volumen es el debut de Divinity, nuevo personaje que se suma al creciente lore de la colección. Una mujer de armas tomar, muy relacionada con Dotty, que, a buen seguro, nos tendrá reservadas un buen número de sorpresas.

En la parte artística, el dibujante Abel sigue realizando un trabajo abrumador con un estilo fresco y dinámico que bebe sin pudor alguno de los cánones clásicos del cómic de superhéroes, muy en la línea de lo que hace Dan Mora en los sopocientos títulos de DC que dibuja. En este volumen hay un par de números firmados por Bruno Frenda que cumplen con su cometido, pero quedan un par de peldaños por debajo del artista regular.
Como veis, pocas pegas le puedo poner a Rogue Sun (más allá del precio que tiene la línea de cómic Usa de Norma). Cada tomo que sale a la venta se posiciona automáticamente en la parte alta de la pila de lectura. Deseando estoy de ver cómo continúan las peripecias de Dylan, Marcus, Divinity y Dottie. Se atisba una buena tempestad en lontananza, vaya que sí.


