Cuando hablamos de una historia noir, nos vienen a la cabeza detectives y femmes fatales, pero por más que hayan podido ganar peso ciertos... Reverberación 1 (de 3), de Tsutomu Takahashi

Cuando hablamos de una historia noir, nos vienen a la cabeza detectives y femmes fatales, pero por más que hayan podido ganar peso ciertos clichés que se han convertido en parte fundamental del género, realmente la novela negra se caracteriza desde su origen por la naturaleza criminal de sus historias, no tan dirigida a resolver el crimen sino en orbitar sus motivaciones y a las personas que los cometen. El noir bucea en lo más oscuro del alma humana, en los ambientes más deprimidos y corruptos y en las pasiones más bajas. Por eso, por mucho que no tenga nada que ver con los detectives clásicos y por mucho que esa sensibilidad tan japonesa de Tsutomu Takahashi se aleje de los Dashiel Hammet, Raymond Chandler o James Ellroy, Reverberación es un noir de los pies a la cabeza.

Reverberación 1 (de 3), de Tsutomu Takahashi

En Reverberación conocemos a Satoru un caluroso día en el tugurio en el que vive. En la habitación contigua vive Segawa, un viejo yakuza moribundo que ofrecerá a Satoru una buena suma a cambio de acabar con su vida y compensar a las familias de las tres personas que el viejo mató en su juventud. A partir de aquí Satoru deberá tomar una decisión que podría dar inicio a un viaje sin retorno.

Satoru es el protagonista de esta historia, pero no estamos ante un héroe, ni siquiera un antihéroe por más que tenga una especie de retorcido código de honor, que suele ser otra de las convenciones más presentes en el noir. Segawa lo elegirá de hecho por haber podido de algún modo ver en el fondo del alma de Satoru, que alberga corrupción y negura.

El mundo en el que entrará Satoru a partir de ahora da alas a Tsutomu Takahashi para revolcarse en lo más sucio de la especie humana donde hasta Daigo, el único elemento mínimamente positivo de la obra, actúa movida por los secretos y el miedo.

Reverberación 1 (de 3), de Tsutomu Takahashi

Los personajes de Reverberación son parcos en palabras y profusos en silencios, con lo que las expresiones faciales, los propios actos físicos y, en definitiva, la narrativa gráfica recoge el peso de una trama que avanza pausada, más preocupada por abrirnos las negras entrañas de sus protagonistas que del destino al que nos llevará. Para ello, del mismo modo que hacía en Neun, Takahashi elige una estética de línea macilenta y desgarbada con masas de negro sólidas y pesadas y un tratamiento de grises pretendidamente sucio.

Tal vez lo más incómodo de Reverberación es que no hace ninguna concesión para con el lector. Esto es lo que hay, sin medias tintas, dulcificaciones y ni tan siquiera un atisbo de esperanza al que engancharse para coger con fuerzas el segundo tomo de esta historia de tres.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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