No es preciso ser un genio para hacer una genialidad. Puede ser que Bone no presentara conceptos totalmente novedosos y originales. Realmente, lo que... Reseña Bone: Coda

No es preciso ser un genio para hacer una genialidad. Puede ser que Bone no presentara conceptos totalmente novedosos y originales. Realmente, lo que hizo Jeff Smith fue mezclar una serie de referencias preexistentes, pero es resultado es sin duda una genialidad que llegó en el momento adecuado como el estandarte de ese otro tipo de cómics que se hacían en los 90.

Bone: Coda

Bone: Coda.

Guión y dibujo de Jeff Smith
Artículos de Jeff Smith y Stephen Weiner
Cartoné. 136 páginas. Blanco y negro
12€
Astiberri. 2017

Con motivo del 25º aniversario de Bone, Jeff Smith vuelve a los personajes que lo lanzaron a la fama en una historia, que si bien es (como dice en la contraportada) totalmente superflua, tiene todos los ingredientes que nos conquistaron en la serie original. Se trata de una historia de viaje de los tres Bones y Bartleby, el cachorro de mostrorrata, de tan sólo 36 páginas. Sin embargo el tomo contiene además dos extensas retrospectivas sobre la obra a cargo del propio Smith y Stephen Weiner, crítico especialista con multitud de libros sobre cómics con especial hincapié en su presencia en bibliotecas.

Bone: Coda

Bone: Coda no es ni mucho menos imprescindible ni aporta nada realmente importante a Bone como historia. Sin embargo, estamos ante un complemento perfecto a Bone como obra. 25 años después de su inicio, vista en perspectiva, Bone supone un pilar y un hito en la forma de hacer cómics. Puede que no fuera el primer tebeo de la explosión indie, puede que no fuera el primer tebeo en usar la narración descomprimida, puede incluso que no fuera el primer tebeo autoeditado o ni siquiera el primero en sacar un omnibus recopilatorio, llegar al mercado de las novelas gráficas, atraer al público femenino a los cómics americanos o llegar a las bibliotecas, pero fue el primero en abanderar todas estas cosas y aunarlas en una sola obra.

Bone: Coda nos cuenta cómo un chaval criado en Columbus (Ohio) se lanzó en 1991, cuando los dientes apretados, las hombreras y los pistolones dominaban el mercado, a lanzar su propio cómic autoeditado: Bone. Bone era un extraño refrito entre los viejos comics de Pogo de Walter Kelly, los Looney Toons, El Señor de los Anillos y hasta Star Wars. Curiosamente esta extraña mezcolanza atrajo otro tipo de público alejado del mainstream que contribuyó al llamado boom de la novela gráficas que había empezado unos pocos años antes con Maus o The Dark Knight Returns. Bone: Coda nos explica como un montón de factores confluyeron para convertir a Bone, un tebeo a priori pequeño y poco ambicioso en un hito en la historia del cómic.

Bone: Coda

Sin duda, Bone: Coda es un tebeo para los fans de Bone, ya que el propio espíritu del tomo es ser complemento de la obra principal. Sin embargo, si alguien no ha leído aún Bone no sólo se está perdiendo un hito histórico, sino que le queda por leer un tebeo que se devora solo y que es una delicia gráfica y narrativa.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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