Desde el momento en que Rainy reaparece en la vida de Ethan sabes que las cosas se van a acabar complicando… Así podría empezar perfectamente esta nueva aventura de la dupla dorada, Ed Brubaker y Sean Phillips. Sí, otra historia de género negro donde un personaje solitario y con mucho equipaje a sus espaldas, vuelve a dejarse arrastrar por una mujer que consigue hacerle perder el control. Otra vez lo mismo… y qué disfrute. A estas alturas del partido, uno tiene la sensación de que va a llegar un momento en que algunas de las nuevas propuestas de Bru y Phillips van a pulsar ese clic en tu cabeza que te haga decir: «Vale, esto ya no me gusta tanto». Y de hecho, por ese miedo, no me había acercado antes a esta serie que después del verano alcanzará su cuarto tomo. Pero, al menos en mi caso, eso no sucede. Aprovechando que Panini reedita Reckless 1, el primer tomo de esta nueva serie de novelas gráficas pulp, me he decidido por fin a retomar su trabajo. Y siguen sin defraudar.

Esta obra nos presenta a Ethan Reckless, un ex agente del FBI que se involucró demasiado en un caso y acabó abandonando la agencia y se dedicó a trabajar por solitario, como detective privado. Años después del caso que le impulsó a abandonar su trabajo, reaparece como cliente Rainy, su antiguo amor, que le contrata para recuperar su parte del botín de un robo posterior. Y como comenzaba esta reseña, justo ahí sabes que todo se va a acabar complicando.
La pandemia y sus circunstancias provocaron que Brubaker y Phillips plantearan esta obra como una novela gráfica unitaria en lugar de una serie mensual que acabara recopilada en un solo volumen. Con ello homenajeaban aún más esa serie de novelas pulp que los autores devoraban en su juventud, y que aspiraban a ser un mero entretenimiento de consumo rápido y elementos dirigidos al disfrute consciente, aunque formalmente fueran inferiores a otro tipo de novelas. Y la fórmula debió gustarle porque este mismo año aparecerán publicadas las 4ª y 5ª entregas de la serie protagonizada por Reckless.

Me enfrenté a ella con miedo, porque había oído y leído que estas entregas estaban un peldaño por debajo de otras de las obras del equipo creativo. Puede ser, no lo niego, pero no me ha impedido disfrutarla al máximo, con sus homenajes, sus guiños al lector, el jugar con nuestras expectativas y la mera intencionalidad de entregarnos un producto que solo pretenda que pasemos un gran rato de lectura. Cuando estaba leyendo se me venían decenas de imágenes a la cabeza, de todo tipo de medios y de todas las épocas: Steve McQueen, Truman Capote, Kathryn Bigelow, Darwyn Cooke, Tarantino,… y eso me ha hecho disfrutarla aún más. Toca unos puntos comunes que son capaces de conectar a gente tan diferente y de medios distintos.
Hablar del dibujo de Sean Phillips a estas alturas tiene poco sentido aparte del de alabar nuevamente su capacidad narrativa y de ambientación, pero sí me ha sorprendido positivamente el trabajo del otro Phillips, de Jacob. Si en Mis héroes siempre han sido yonquis nos mostraba una paleta algo distinta a la que estábamos acostumbrados en los trabajos de su padre, aquí se aparta aún más. O no, pero es una de esas historias que solo con conocer a su protagonista uno tiene una idea preconcebida en la cabeza del color que puede esperar. Sorprende con unas paletas originales, algo anti-naturales, como esos lilas tan claros para la noche y ese color imperfecto, que se sale de las siluetas de los personajes o estructuras, pero que consigue situarnos en cada una de las ambientaciones o personajes con suma faciliad.

En definitiva, Reckless 1 puede que no sea la mejor obra de Ed Brubaker y Sean Phillips, pero es tremendamente efectiva y funciona como uno de los hachazos que asesta su protagonista. Una historia que uno cree saber por dónde se va a dirigir y cómo va a acabar y que sirve para que sus autores jueguen con nuestras propias expectativas. De vuelta a las tiendas, tenemos una nueva oportunidad para poder hacernos con la primera de las aventuras de Ethan Reckless, un detective privado anclado en su época, que solo busca poder seguir adelante con su vida con los menores problemas posibles.
Lo mejor: El color de Jacob Phillips. El personaje de Anna, la ayudante punk de Ethan, que sirve de contrapunto al protagonista.
Lo peor: Intentar clasificarla dentro de un top de los autores, perdiendo así de vista que estamos ante una historia con el mero propósito de entretener y evocar con su infinidad de referencias.


