En la vida tenemos pocas constantes, esto es así. Sabemos que la noche sucede al sol, que la luna llena altera a los pirados y que España nunca volverá a ganar Eurovisión. Pero todavía más absoluto que estos ejemplos está el hecho de que cada entrega de “Ranciofacts”, del dios entre hormigas que es Pedro Vera, supera a la anterior y garantiza un buen rato de cachondeo.

Con “Orgullo Cuñao”, Astiberri recopila (por séptima vez) la mejor sección de la revista “El Jueves”. En esta ocasión tocan tiras recientitas, publicadas entre los años 2023 y 2025, por lo que habrá muchas cosas que nos sonarán poderosamente. Podría llenar párrafos y párrafos de palabras y elogios para definir el estilo del autor. Que si es un derroche de composición, que si su línea exagerada y paródica es ideal, que sus collages son dignos de la mejor parte de la corriente del dadaísmo… Y así hasta el infinito. Pero no nos engañemos, dudo que Pedro tenga todo esto en cuenta. Él es un hombre con una triple misión: Señalar lo rancio, meter el dedo en la llaga y tocar un poquito los cojones en el proceso. Y para conseguirlo, usa todas las armas que tiene a su disposición.
Creo fervientemente que debemos estarle agradecidos porque es la voz de millones. Esa náusea perpetúa que nos tragamos repetidamente cada vez que estamos con el cuñao de turno por no partirle la boca. Esa mueca forzada de complicidad que nos vemos obligados a poner cada vez que alguien suelta una ranciedad en un círculo pequeño de personas. Este tipo de mierdas son las que Pedro aborda sin miedo y sin tapujos en su obra.

Clichés, tópicos, chistes de dudoso gusto, actitudes machistas y xenófobas. Todo ello queda de relieve en las poco más de cien páginas de “Ranciofacts 7”. Ya en serio, esa habilidad que tiene el autor para sacar algo gracioso de lo que no lo es, es un privilegio al alcance de muy pocos. Además no hace prisioneros, cualquier tema es susceptible de aparecer en sus viñetas y es poco probable que uno se pueda escapar de todos. Yo, sin ir más lejos, peco mucho de todo lo que habla en el apartado de “nostalgia rancia”.
Sobre los temas que aparecen reflejados en el “Orgullo Cuñao”, como siempre, tenemos un menú de los más variadito. Comenzando por las manos de los políticos, pasamos a peinados de otro tiempo (y de otro mundo), a la realeza… llegando incluso a tratar las despedidas de soltero o la pornografía (y los títulos de las parodias porno). En serio, si con estos últimos epígrafes no meáis de risa, una de dos: o estáis muertos por dentro o sois unos cuñaos.

Después de cientos de páginas, uno puede llegar a temer que el Sr. Vera se quede sin ideas. Por fortuna, lo rancio es como el saber, que no ocupa lugar y siempre hay hueco para más. Y nosotros los lectores somos afortunados por ello.
Astiberri sigue apostando por el formato rústica con solapas para la recopilación de “Ranciofacts”. Nada que objetar por mi parte. Cuanto más barato sea, más gente podrá ser iluminada por el irrepetible humor de su autor. Sigo queriendo más.


