Debo empezar esta reseña con un propósito de enmienda, ya que cuando hace cinco años llegó el primer volumen de Ragnarök a España decía... Ragnarök 3. La destrucción de Helheim

Debo empezar esta reseña con un propósito de enmienda, ya que cuando hace cinco años llegó el primer volumen de Ragnarök a España decía de él “Que nadie se espere una continuación de su Thor” y sí, está claro que este postapocalipsis nórdico, este western crepuscular de los dioses, tenía montones de diferencias que lo convertían en su propio tebeo, pero llegados a este Ragnarök 3. La destrucción de Helheim cada vez estoy más convencido de que pese a sus diferencias tonales y argumentales, Walter Simonson construye en Ragnarok la secuela espiritual de lo que es considerado por muchos su obra magna.

Ragnarök 3. La destrucción de Helheim

Comenzamos con un lapso de tiempo de seis meses con respecto al tomo anterior, si bien para nosotros han sido cuatro años de diferencia entre tomo y tomo. No hay que olvidar que las cosas llevan su tiempo y don Walter tiene ya 74 años, por más que sea fácil pasarlo por alto al ver la estupenda forma que indican sus dibujos. Sin la presión de un ritmo mensual Simonson sigue dándonos en estos tiempos lo mejor de sí mismo, sin nada que envidiar a sus tiempos más jóvenes, con esa fuerza heredera directa de Jack Kirby que aún hoy en día está por encontrar nuevo sucesor. Regresa así en Ragnarök 3. La destrucción de Helheim a las aventuras de este Thor no-muerto tras el crepúsculo de los dioses buscando las piezas perdidas de sus vida. En esta ocasión su búsqueda le llevará al mismísimo Hel, mientras sus más terribles enemigos conspiran en su contra.

Por supuesto, en Ragnarök 3. La destrucción de Helheim no tiene la continuidad superheroica ni la marvelización de los mitos y nada más que lo ate que la mitología original y ni aún así, porque esta suerte de postapocalipsis vikingo que toma de punto de partida y que empieza donde acaban los mitos le permite desplegar toda su fuerza creativa más lejos que nunca. Sin embargo, por más que haya un propósito didáctico de situarnos en el contexto de la mitología original, por más que los diseños sean completamente nuevos, uno no puede ver a Thor, Surtur, Hela o Jörmundgandr dibujados por Simonson sin que su etapa Marvel en los 80 asome por nuestras cabezas.

Ragnarök 3. La destrucción de Helheim

A medida que la búsqueda de nuestro Thor draugr avanza, también se irán revelando nuevos detalles que lo que ocurrió durante el Ragnarök en la batalla final de Vigrid y nos va ir poniendo en el tablero muchas de las piezas que teníamos perdidas, a veces con muchas cosas que contar. Se da un hecho curioso con la cantidad de texto expositivo que encontramos en Ragnarök 3. La destrucción de Helheim. Tal vez más a menudo de lo apetecible, podemos ver personajes que nos explican parte del argumento en soliloquios o diálogos innecesarios y, sin embargo, resulta hasta refrescante encontrarnos con estos modos más propios de otros tiempos. Tal vez sea por nostalgia ochentera, porque la energía gráfica de Simonson lo vale todo o incluso tal vez por ese trabajo rítmico, casi musical con los textos que realiza junto a su viejo compinche John Workman, rotulista en la edición original y segundo nombre mítico asociado al Thor de los 80. No solo es su característico uso de las onomatopeyas sino que el mismo uso del texto de diálogos o las cajas de texto están dispuestas y diseñadas con un mimo y una personalidad única y es este posiblemente el motivo por el que al fin y al cabo funciona todo.

Pese a algunos de estos viejos modos y tal vez porque el dibujo de Simonson siempre estuvo fuera de tiempo, los años le han pasado sin mella a esos diseños a medio camino entre Jack Kirby y Philippe Druillet, a esas composiciones de página y formatos de viñeta en los 70 y 80 parecían venidos de otro planeta y a ese planteamiento estético y narrativo en favor de una épica sin parangón donde todo explota a lo bestia. Por más que haya algún que otro recursos que evoca otros tiempos (incluso esos bocadillos de pensamiento que muchos tanto echamos de menos), Ragnarök 3. La destrucción de Helheim hace algo más que resultar actual salido de manos del abuelo Simonson y es resultar intemporal e imperecedero.

Ragnarök 3. La destrucción de Helheim

No sabemos cuánto tardaremos en ver un nuevo volumen de Ragnarök, pero Walter Simonson ha declarado que mientras viva, Ragnarök no habrá terminado y en Ragnarök 3. La destrucción de Helheim parece haber un firme propósito de construcción a largo plazo, así que le deseamos una muy larga vida a Walter Simonson y brindamos por muchos años más de este western crepuscular del postapocalipsis nórdico.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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