Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Piluca

Piluca
Guion
Rosi Legido.
Dibujo
José Fonollosa.
Formato
Cartoné, 148 págs, color. 20X25,5 cm.
Precio
24€.
Editorial
Yermo Ediciones. 2026.

No me queda más remedio que comenzar esta reseña de Piluca diciendo que se trata de una obra absolutamente desfasada, ajena a la realidad social y a los tiempos que corren. ¡Habla de sentimientos, de acompañar a ancianos, de mirar por los animales! Yermo Ediciones sorprende con la publicación de este trabajo de los autores Rosi Legido y José Fonollosa, donde cuentan la preciosa historia autobiográfica de la guionista, y que sirve de homenaje a la anciana que conoció en un rescate de gatitos para la protectora de animales con la que colaboraba habitualmente. Una historia sin pretensiones, más allá de rendir homenaje al recuerdo de aquella mujer para la cual los animales que convivían con ella era su leitmotiv en la vida.


Piluca es una mujer que ya ha cumplido los noventa. Vive sola en su casa, con tres gatos que llegaron por casualidad y nunca más se fueron, pero cuando tienen una camada de gatitos tiene que llamar a la protectora para que se hagan cargo de ellos por el miedo, no solo a no poder mantenerlos sino también a que su dinamismo propio de la juventud pueda provocar una caída accidental. Acude a recogerlos Rosi, una joven treintañera que encuentra en la soledad de Piluca una oportunidad de ayudarla. A pesar de su reticencia inicial, consigue ganarse su confianza y acude todas las tardes, cuando termina de trabajar a pasar un rato con ella y hacerle compañía. Se va forjando así una amistad sincera y una simbiosis entre las dos mujeres.

Bromeaba al principio, pero es innegable que lo más sorprendente de esta historia es que se limita a contar la relación entre ambas mujeres, sin la típica estructura narrativa en la que surgen complicaciones que se van superando y llevan a forjar dicha amistad. Tampoco hay personajes antagonistas más allá de las dos sobrinas que apenas se acuerdan de la anciana para nada, y que salvo en un momento concreto no cumplen ese papel de personaje que nos saca de las casillas y del que esperamos acabe llevándose su merecido. No, Piluca es una historia amable, que se limita a mostrar cómo era su día a día, que intenta que el lector comprenda qué lleva a una mujer de 30 años a dedicar sus tardes a acompañar a una anciana solitaria. Muestra qué sacaba Rosi de esa relación, aprender de los mayores, y recibir como pago a nuestros esfuerzos solo agradecimiento y cariño.


Con el dibujo de José Fonollosa, eso se consigue con mucha facilidad, puesto que es un autor capaz de narrar con una puntería certera, y transmitir el calor humano de manera tierna y entrañable. Sus composiciones de página aportan frescura y dinamismo a una historia sin grandes giros narrativos ni escenas basadas en la acción. Intenta aportar composiciones de página llamativas que hacen más agradable la lectura, y que además convierten cada momento mostrado en especial. Viñetas a sangre, collage de figura sin enamarcar, texto a un lado de una viñeta casi como en los libros ilustrados… son muchos sus recursos, y en ningún momento se ven impostados o introducidos aleatoriamente. Igualmente trabaja muy bien las masas de blanco y los vacíos, de manera que cuando toca, y llega una escena en la que lo que predomina es el peso del negro, su efecto es aplastante para el lector.

Una obra cimentada sobre los buenos sentimientos, sin que caiga en la sensiblería o la búsqueda de la lágrima fácil, el trabajo conjunto entre guion y dibujo consigue mantener una sonrisa cálida mientras leemos, sin que tengamos la sensación de que nos están intentando tocar la fibra sensible de un modo artificial. Piluca es una mujer que asume su condición de anciana y evita «molestar» a toda costa, supeditando hasta su salud. Tampoco resulta un alegato animalista ajeno a la realidad, puesto que muestra el respeto y cariño a los animales, siendo conscientes de la dificultad que puede existir para mantenerlos adecuadamente y mostrando también el trabajo de la protectora de animales ayudando hasta donde son capaces.


En definitiva, Piluca es uno de esos cómics que te lees sonriendo, que consigue transmitir buen rollo y recuerda que se puede ayudar de una manera altruista. También muestra cómo la compañía de un animal puede cubrir el gran vacío que deja la soledad y promueve el respeto y buen trato hacia los animales. Con un trabajo delicioso de Fonollosa en el dibujo y una gran sensibilidad, nos recuerda que necesitamos más cómics como este, que simplemente sirvan para calentar y ablandar los corazones en tiempos de individualismo, en los que la palabra altruismo está cada vez menos de moda.

Lo mejor: La sensación tan agradable que proporciona su lectura. El dibujo de Fonollosa, imprescindible para transmitir como lo hace. El «personaje» de Piluca.

Lo peor: Si piensas que todas las historias tienen que tener la estructura narrativa clásica, tal vez este cómic pueda interesarte menos.