Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Parker. La presa

Parker. La presa
Guion
Doug Headline, basado en la obra de Richard Stark.
Dibujo
Kieran.
Color
Kieran.
Traducción
Eva Reyes de Uña.
Formato
Cartoné, 112 págs, bitono color.
Precio
22€.
Editorial
Astiberri. 2025.
Edición original
Parker 1969 - La proie (Dupuis).

Con las adaptaciones de las novelas de Parker, IDW consiguió algunos de los mejores trabajos del añorado Darwyn Cooke. Tras la pérdida del genial autor, todo hacía pensar que no veríamos más de las adaptaciones de historias policíacas protagonizadas por el ladrón Parker, pero la editorial francesa Dupuis pensó que no solo sería buena idea adaptar otras novelas diferentes a las ya interpretadas por Cooke, sino que además seguiría un patrón visual con el que homenajear el trabajo ya realizado. Nos llega por fin de la mano de Astiberri Parker. La presa, el primer libro de esta nueva andadura en la editorial francesa y las primeras impresiones son muy positivas, porque la línea es extremadamente continuista en lo gráfico.


La historia adaptada es The sour lemon score, en la que Parker colabora con un grupo de habituales para un golpe, salvo con un nuevo miembro que viene avalado por uno de ellos. Cuando toca repartir, el miembro más reciente de la banda resulta ser un traidor y casi le cuesta la vida a Parker. Comienza a partir de aquí una persecución para encontrar al traidor, cobrarse la venganza y recuperar el botín del golpe, pero su víctima es mucho más escurridiza de lo esperado, y tendrá que recorrer numerosas localizaciones hasta dar con él.

La obra está distribuida en cuatro capítulos (igual que en la novela original) con una estructura cercana a la clásica de presentación-nudo-desenlace, pero tomándose un tiempo para el desarrollo de personajes. Un desarrollo en el que los autores de esta adaptación brillan especialmente, aportando información pero dejando muchas cosas en un segundo plano sin explicitar para que sea el lector el que saque sus propias consecuencias, como cuando nos muestra el apartamento de Paul Brock, uno de los personajes a los que Parker recurre intentando buscar al traidor George Uhl. Vemos un apartamento con ropa masculina de distintas tallas, dos cepillos de dientes, pero en ningún diálogo se hace alusión o se deja entrever su condición sexual, sino que sirve solo como rasgo de caracterización del personaje y subtexto como los que solía incluir Westlake en sus novelas.


El dibujo recae en Kieran, al que en España le hemos visto su participación en la serie DoggyBags, y hace un trabajo enormemente respetuoso con lo visto antes de Cooke, pero manteniendo su propia identidad, siendo evidentes las diferencias entre ambos autores. Juega con los mismos claroscuros, la iluminación y las sombras, y el coloreado en bitono azul grisáceo. Sin embargo, no duda en realizar algunas páginas visualmente muy llamativas, con propuestas narrativas con una fuerza destacable. Es el caso de la escena del interrogatorio bajo los efectos de la droga, o la del registro del apartamento, en las que utiliza unas viñetas detalle cuidadosamente colocadas en la página de un modo especialmente efectivo.

Esta adaptación es bastante fiel a la novela original, aunque se aparta en algunos aspectos concretos como la citada sexualidad del personaje de Matt Rosenstein, que en el relato de Westlake tenía una connotación mucho menos tolerante de lo que se ve en tiempos actuales; o el desenlace en el que se va apuntando en los libros al comienzo de una caída en cuanto a la efectividad como ladrón de Parker, mientras que aquí sigue siendo un héroe infalible. La única pega que le pongo es el cambio de formato tanto a la publicación primera en cuatro libros de Astiberri como en los dos integrales. Aquí se nos presenta en formato europeo de mayor tamaño que, por bien que le siente, rompe con las dimensiones de los libros anteriores.

En definitiva, Parker. La presa nos permite exhalar un suspiro de tranquilidad. El hecho de que se siga tan de cerca el trabajo de un titán como Darwyn Cooke con una intencionalidad continuista nos daba a algunos más miedo que esperanza, pero como sucede en otras continuaciones de series muy respetadas como Astérix o Corto Maltés, se disfruta viendo el respeto que tienen estos autores y el cariño hacia el material previo, a pesar de ser adaptaciones de una serie de novelas negras como las de Westlake (escritas con el seudónimo de Richard Stark). Podemos estar tranquilos de que si Dupuis tiene en mente continuar adaptando el trabajo del escritor americano… está en buenas manos. Y no será que no queda material del que seguir tirando, puesto que Westlake escribió 24 novelas protagonizadas por el ladrón.

Lo mejor: Obra que continúa con el trabajo de Cooke para IDW de un modo respetuoso.

Lo peor: El cambio de formato, aunque sea el mismo que en Francia.