La línea Obras Maestras Marvel de Panini, adaptación directa de los Marvel Masterworks de la editorial original, ha conseguido consolidarse en un mercado complejo con una combinación de tres factores. El primero y más importante, es la publicación de un material popular (como el Iron Man de Michelinie, Layton y Romita Jr.) o de altísima calidad (como el Daredevil de Frank Miller). El segundo, unas ediciones cuidadísimas hasta el más mínimo detalle, tanto en los contenidos como en el aspecto físico. Y por último, una prudencia que se agradece en su periodicidad. No siendo precisamente un formato económico, se agradece que en los casi dos años que han pasado desde su lanzamiento solo hayan salido seis tomos. Inauguramos ahora la tercera serie con el primer tomo de Los Cuatro Fantásticos de John Byrne.

Uno de los principales problemas que tienen los clásicos de la Casa de las Ideas es que no tienen casi long sellers, esos tebeos que son reeditados una y mil veces y siempre encuentran un hueco en el mercado, obras como Maus y Persépolis, o Watchmen y El regreso del Caballero Oscuro en la Distinguida Competencia. Pero lo que sí tiene Marvel son varias etapas largas, aquí y allá, que siempre van a tener lectores con ganas de leerlas. En particular, en la Primera Familia, siempre habrá demanda de la parte central de Jack Kirby y Stan Lee, de la etapa de Jonathan Hickman… y, por supuesto, de la etapa de John Byrne, en su primer trabajo largo como autor completo.
La idea detrás de Los Cuatro Fantásticos de John Byrne es devolver a la serie sobre la que se basa el Universo Marvel a tiempos de gloria perdidos tiempo atrás. Y la verdad es que lo consigue: los 4F llevaban una sucesión de etapas cortas y de fill ins de guionistas variables, en la que las únicas temporadas recientes mínimamente estables habían sido las de Marv Wolfman y Gerry Conway, que no es que hayan pasado precisamente a la historia. Byrne era principalmente conocido por haber sido el dibujante (y coargumentista) de La Patrulla-X los años anteriores, haciendo un legendario equipo con Chris Claremont, así que la apuesta de darle la serie completa, guion y dibujo, a un dibujante era un poco una apuesta a ciegas… que funcionó a la perfección.

Estos primeros números de la serie nos demuestran que la intención del autor está clara desde el primer momento. Empieza definiendo los poderes de los personajes como los tradicionales cuatro elementos, para rápidamente enseñarnos cuáles son los dos pilares sobre los que se va a asentar su etapa: la exploración del Universo Marvel, más cercana a la ciencia ficción que a lo puramente superheroico, con visitas a lo más profundo de Ego o visitas a la Tierra de razas alienígenas, y la definición de personajes: los 4F en manos de Byrne no son excusas argumentales o personajes planos como standies de cartón: son una familia, con sus vínculos, sus roces, sus discusiones y sus sacrificios. Y es aquí precisamente donde el autor anglo-canadiense da en el clavo: con la humanidad que imprime en sus personajes, consigue que nos importe lo que les pueda pasar en sus correrías cósmicas.
Si bien lo que hace John Byrne en estos números es totalmente brillante, no hay que esperarse un tebeo moderno. Los principios de la década de los 80 son una época en la que se estaba fraguando una forma nueva de hacer cómics, pero Byrne no forma parte de esa tendencia. Guionistas como Alan Moore están explorando nuevos temas que contar, y dibujantes como Walter Simonson o Frank Miller están buscando nuevas formas de contarlas, y gracias a ellos el medio se convirtió en lo que pudimos ver años después. Sin embargo, el éxito de John Byrne es más tradicional: coge las formas del medio tal y cual se llevaban haciendo desde hacía tiempo y las depura hasta la perfección. Los Cuatro Fantásticos de John Byrne son uno de los mejores tebeos que se podían hacer con las formas de la Edad de Bronce, pero no dejan de ser eso: un tebeo de la Edad de Bronce.

Sobre la edición de Panini, después de haber podido leer los volúmenes dedicados a Daredevil o Iron Man ya sabemos lo que nos podemos encontrar: un papel offset de alto gramaje, una calidad de impresión inmejorable y un producto difícilmente mejorable. Aunque, como decíamos, no es precisamente un producto económico, estamos sin duda ante la mejor de las cuatro ediciones completas que ha tenido este material en castellano (grapa de Fórum, coleccionable de 2002 y los tomos de Marvel Héroes). Si no lo tienes todavía y es un material que te interesa, no lo dudes.


