Iba es un portento del kendo que también está muy interesado en las investigaciones históricas, por lo que se apunta a una expedición a... Oh-Roh, de Buronson y Kentaro Miura

Iba es un portento del kendo que también está muy interesado en las investigaciones históricas, por lo que se apunta a una expedición a la Ruta de la Seda. Sin embargo, es dado por desaparecido tras un tiempo, por lo que su novia Kyôko decide viajar para intentar encontrar su rastro. Ambos acabarán viajando en el tiempo hasta la Mongolia del siglo XIII, que se encuentra bajo el mandato de Genghis Khan.

No hace mucho reseñamos una obra de la pareja artística formada por Buronson y Kentaro Miura, llamada Japan, en la que un grupo de japoneses de 1992 viajaba hacia un futuro post-apocalíptico en el que el crecimiento sin medida de Japón provocaría un cataclismo en los mercados internacionales, destrozando la economía mundial y convirtiendo a los japoneses en una suerte de refugiados por el mundo, al carecer su país de recursos naturales para garantizar su subsistencia. Parece que el concepto de Japoneses por el tiempo no era algo nuevo para estos dos autores, porque un par de años antes ya habían creado algo parecido en Oh-Roh, pero llevando a una pareja de amantes japoneses de 1989 a la estepa chino-mongola de principios del sigo XIII, durante el dominio mongol de Gengis Kan.

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Desde luego, si alguno de nosotros viajara ocho siglos atrás en el tiempo, sería considerado un genio o acusado de brujería. Por fortuna para Iba, nuestro protagonista, su dominio del kendo y sus conocimientos de historia le permiten sobrevivir en un entorno tan inhóspito como la estepa mongola. Su prometida, Kyôko, que tras su desaparición en una expedición por la Ruta de la Seda acude a buscarle, se ve al igual que él absorbida por un vórtice en forma de nubes negras en el cielo. Ambos son transportados 8 siglos atrás, hasta el año 1212 de nuestra era, en medio del Imperio de Xi Xia, en el noroeste de lo que hoy es la República Popular China. Lo que tenemos a continuación es una historia llena de acción y encarnizadas luchas a espada, con la sombra de la muerte o la separación planeando sobre la pareja de amantes. Por otro lado, en esta obra se plantea la leyenda de Gengis Kan desde una curiosa perspectiva: se trataría del legendario general Minamoto no Yoshitsune, que abandonó Japón y se reinventó como líder mongolo en otras tierras. Iba, nuestro protagonista, ha de asegurarse de que la leyenda de Gengis Kan pervive desde el año en que le conoce hasta la fecha de su muerte, históricamente datada en 1227, 15 años después.

Siendo el mismo equipo creativo que hizo Japan 3 años antes, da la impresión de que esta Oh-Roh está mejor acabada que aquélla. El guion de Buronson (El Puño de la Estrella del Norte) es bastante sencillo y lineal, dejando que sean los dibujos de Kentaro Miura (Berserk) los que se lleven todo el protagonismo. No siendo yo un experto en historia medieval oriental, no puedo aseverar si los detalles de vestuario, armaduras, etc, son acertados, pero sí me ha llamado la atención que la espada que portan tanto el protagonista Iba como Gengis Kan son tachis, o incluso nodachis, espadas de longitud considerablemente mayor que la katana habitual de los esgrimistas japoneses. No eran usados para el combate cuerpo a cuerpo, sino que dada su longitud eran usadas por los jinetes contra la infantería (tachi), o bien desde el suelo para hacer frente a la caballería (nodachi). En cualquier caso, tal vez Miura utilice el recurso de incrementar el tamaño de las espadas con efectos narrativos, para enfatizar la crudeza de los enfrentamientos.

Los fans de Buronson están ahora de enhorabuena. No sólo Panini está recuperando las obras que hizo con Kentaro Miura, sino que además desde otra editorial, Planeta Cómic, se están publicando las historias hasta ahora inéditas de El Puño de la Estrella del Norte, su obra más conocida. Tal vez estas obras de finales de los 80 y principios de los 90 no llegaran a ser tan famosas como El Puño…, o incluso que el Berserk (publicado antaño por Mangaline y Glénat, y actualmente por Panini) que catapultó a la fama a Miura, pero ya denotan una calidad patente que acabaría por eclosionar en esas obras posteriores, de mayor calidad y éxito comercial. Este mismo Oh-Roh, por cierto, ya fue publicado por Mangaline en 2006.

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Lo cierto es que este Oh-Roh, con sus escenas de acción y espectaculares splah-pages, se lee en un suspiro, pero no deja al lector con la sensación de insatisfacción, sino que con su final abierto abre el apetito para la continuación (Oh-Roh-Den, que Panini sacará a la venta a finales de este mismo mes). Oh-Roh no es un manga de samuráis, sino uno de luchas a espada, con el trasfondo histórico de una época tan violenta como fascinante, pero con un curioso giro que afecta a los personajes principales. Recomendado no sólo para fans de los autores, sino para los amantes del seinen de acción en el más puro sentido de la palabra.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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