Cuando uno piensa en grandes etapas de una colección tan importante como Los 4 Fantásticos siempre hay tres que vienen a coalición: Stan Lee y Jack Kirby, John Byrne y Jonathan Hickman. Pues bien, si nos fijamos en los más de veinte años que Panini lleva editando Marvel en España, esas tres etapas del grupo son las que más veces ha editado en un formato u otro. Por algo será. De hecho, la segunda de ellas está recibiendo el tratamiento de Obra Maestra Marvel, con el que la editorial ya lanzó el Iron Man de Michelinie, Layton y Romita Jr. o el Daredevil de Frank Miller. Es decir, cartoné, con encuadernación holandesa y cinta de lectura. Lo dicho, por algo será.

En total serán siete tomazos que recopilarán la estancia del genial autor que redefinió y modernizó la serie en los años ochenta. Personalmente, ya tenía el material en aquel mítico coleccionable que Forum publicó, visto el éxito de otras iniciativas similares con X-Men o Spiderman. Fijaos si tenían fe en el material, que no hizo falta que se estrenase ningún film del grupo (la primera cinta ya llegó en plena “Era Panini”) para recuperar la etapa entera.
La llegada de Byrne supuso una clara transformación en la cabecera de los 4 Fantásticos. Respetando su esencia aventura con toques de ciencia ficción, el escritor y dibujante hizo hincapié en que, por encima de todo, este conjunto de superhéroes eran la primera familia de Marvel. En el material que se recoge en este volumen, esa sensación queda plenamente cristalizada con unas dinámicas frescas, unos diálogos rápidos y atrevidos y la consolidación de Sue Richards como el miembro más importante del conjunto. Para reflejar esto, seremos testigos de un capítulo en el que será, por primera vez, la protagonista absoluta que siempre ha merecido ser.

Siguiendo con problemáticas reales, los 4F se verán obligados a cambiar la ubicación de su hogar con la finalidad de criar con algo más de normalidad al pequeño Franklin, ya que el edificio Baxter (casi un personaje más en manos de Byrne) no deja de ser un foco de problemas de todo tipo y condición. Siguiendo con lo mundano, antes de pasar a lo divino, Alicia Masters también verá aumentado su peso en la serie, provocando no pocos momentos de ternura y tensión.
Un héroe se mide por el tamaño de sus enemigos
A la hora de tirar de épica el autor echó la casa por la ventana, enfrentando en estas páginas a los 4 Fantásticos con algunos de sus más grandes pesos pesados. Cabría destacar la saga de la Zona Negativa. Narrada de manera original en dos tiempos, el dibujante de “Días del futuro pasado” refleja el paso del tiempo de manera distinta dependiendo donde se desarrolle la acción, si en la Tierra o en la salvaje dimensión gobernada por Annihilus.

Sin embargo, para amenaza, la de Galactus. Nunca, y digo nunca, el devorador de mundos se había mostrado tan temible, solemne y peligroso. Con el peso que podría tener cualquier entidad cósmica del Universo Marvel, la versión aquí retratada escapa de falsos maniqueísmos para ser retratado como un ser primordial que está por encima del bien o del mal. Galactus simplemente ES, actúa de manera fría e implacable para garantizar su propia supervivencia saciando su hambre a costa de devorar planetas sin importar la vida de quienes lo pueblan. En este caso, el menú estará confeccionado por el mundo natal de una de las principales razas alienígenas de la Casa de las Ideas. Un desastre de proporciones universales cuyas consecuencias se han sentido durante décadas.
Terminando con el material de este tercer volumen de los 4F, me ha gustado mucho el annual de la colección, una historia que aborda el terror fantástico como si de un episodio de The Twilight Zone se tratase. Si estáis siguiendo la actual etapa de Ryan North sabréis de qué os estoy hablando porque va muy en esa línea.

A modo de extras, se incluyen un buen montón de fichas del Official handbook of the Marvel Universe. Entiendo que pueda haber a quién no le gusten este tipo de añadidos, pero a un servidor siempre le han entusiasmado estas cosas, por muy desfasadas que estén en este momento.
En definitiva, una reedición a la altura del material original. Deseando estoy de echarle el guante al resto de tomos.


