Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Nuestra hermana pequeña. Diario de una ciudad costera 4 (de 5)

Nuestra hermana pequeña. Diario de una ciudad costera 4 (de 5)
Guion
Akimi Yoshida
Dibujo
Akimi Yoshida
Traducción
Beatriz Velázquez (Daruma SL)
Formato
Rústica con sobrecubierta. 15 x 21 cm. 376 páginas. B/N
Precio
16,95€
Editorial
Panini Cómics . Enero 2024
Edición original
Umimachi Diary (海街ダイアリー) (Shōgakukan). Serializado originalmente en la revista Flowers

La misma semana en que sale esta reseña, estará en tiendas la quinta y última entrega de esta serie que nos ha abierto la puerta de la casa de las hermanas Koda y nos ha dejado acompañarlas en un pedacito de sus vidas, slice of life que dicen los yankis. Ya comienza a asomarse la congoja ante la idea de tener que despedirnos de ellas y de Futa, Miporin, Masa y tantos otros personajes, que si no te han cautivado el corazón aún, yo me lo miraría. Pero, en fin, mejor lo tomaremos como que aún estamos paladeando el dulce regusto a ciruela de Nuestra hermana pequeña 4 y nos queda aún un tomo más para pasar con Suzu, Sachi, Yoshi y Chika.

Y la verdad es que hay poco en Nuestra hermana pequeña 4 que no hayamos comentado en las anteriores reseñas de la serie, pero eso es justo lo que necesitamos los que hemos llegado hasta aquí. A estas alturas estamos ya en esa zona del nudo cercana a la desembocadura final de la historia— o más bien las historias— de los distintos personajes que nos han ido cautivando durante la serie. Continúan sus caminos, los cambios que suceden en sus vidas y la proximidad de otros nuevos, cambios sentimentales, profesionales, familiares… porque de eso trata esta serie, de unos personajes a los que nos hemos acercado para seguirlos y apoyarlos en su crecimiento personal.

También continúan presentes esos temas que tanto importan a su autora, Akimi Yoshida, como la muerte, la comida y el acto social y familiar de comer, la búsqueda los caminos propios, las aspiraciones… pero curiosa y gratamente desprovistas de ese sentimiento tan japonés de la autocompeticion, de esa especie de imposición social de la obligatoriedad de superación personal. En Nuestra hermana pequeña 4 de nuevo despojamos de presión todo este sentimiento para dejar la experiencia solamente en el deleite del aprendizaje, de la mera y pura vivencia, que convierte esta historia en algo profundamente humano y nos hace a sus heroínas menos de papel.

Así, por más que haya un poco más de peso protagónico en Suzu, que ha sido desde el principio quien nos ha llevado de la mano en esta vida en Kamakura, seguimos con esta historia coral en un punto en el que ya todos sus códigos nos son familiares, las propias costumbres de la familia Koda nos son conocidas y cercanas, como si ya formásemos parte de ello.

Nuestra hermana pequeña. Diario de una ciudad costera 4 (de 5)

Tal vez podríamos destacar como peculiaridades concretas de Nuestra hermana pequeña 4, distintas de entregas anteriores, que quizá podemos advertir una mayor planificación en lo que se refiere al armazón de la construcción de la historia. Sin perder ni un ápice de su frescura, cercanía y humanidad, es como si Yoshida a estas alturas tuviese la parte creativa central de la historia tan interiorizada a nivel instintivo, que se permite otros juegos más allá de la esencia base de la historia. Así, podemos ver cómo cada uno de los dos tomos originales que Panini reúne en esta entrega tiene su propio eje temático, más allá de la continuidad de esta especie de historia río. De este modo, la primera parte está más centrada en las cuatro relaciones sentimentales principales y esas luces que se abren en el horizonte, mientras que la segunda nos habla más de viajes, de procesos de cambio y de la proximidad de los finales.

Supongo que el lector de esta reseña, ha llegado hasta aquí habiendo leído los tres tomos anteriores y sabe que toda esta pompa de palabrería es más fruto de la pasión de este errático reseñador más que un reflejo de lo que encontramos en esta serie. Y todo esto que digo está en ella, pero no se percibe como el discurso pretencioso que pudiera extraerse de mis palabras, sino como un culebrón maravilloso, tan cargado de drama como de humor, que te engancha con sus personajes y que se resiste al análisis frío y sesudo en cuanto te conquistan.

Y es que comentábamos en reseñas anteriores que gran parte de la culpa de esto es la facilidad que tiene Akimi Yoshida para que los miembros de su reparto nos hagan sentir la historia. Diseño, acting y creación de atmósferas vuelven a ser la clave para hacer que esta historia se perciba tan fluida, ligera y cálida. Sin embargo, de nuevo parece ser como si la autora tuviera ya tan dominados los códigos y modos de su obra, que se permite ponerse un poco más juguetona e ir un poco más allá. Así, encontramos en Nuestra hermana pequeña 4 ciertas rimas y repeticiones de estructura que no se habían hecho notar hasta ahora, pero que no quedan en el mero recurso narrativo, sino que ayudan a enfocar la trama en los puntos comunes.

Y sí, a estas alturas ya hemos visto varias veces esos amores que parece que son y nunca terminan de ser, hemos comprado mil veces delicias culinarias que no conocía antes de empezar la serie y deberíamos estar hartos de recoger ciruelas, pero Yoshida logra que la repetición no nos haga caer en el tedio, sino que aprovechemos cada momento con Suzu, Sachi, Yoshi y Chika, porque sabemos que el final está cerca de llegar y las vamos a echar mucho de menos.

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