Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

No solo tiembla

No solo tiembla
Guion
Ramon Ricart.
Dibujo
Ramon Ricart.
Color
Xevidom.
Formato
Rústica, 152 págs, color.
Precio
20,80€.
Editorial
Bang Ediciones. 2026.

El caso de Michael J. Fox pareció conmocionar a medio mundo al descubrir que padecía de la enfermedad de Parkinson con una edad joven para lo que asumimos como normal. Solemos asociarlo a una edad avanzada, pero hay casos (y no pocos) en los que la enfermedad puede afectar en la madurez e incluso la juventud, como podemos ver en No solo tiembla, la obra que nos presenta Bang Ediciones y que ve la luz cuatro años después de Tiembla, la obra con la que Ramon Ricart nos contaba su propia experiencia como uno de esos casos en los que la enfermedad te afecta en una fase temprana, en su caso con tan solo 47 años. En esta ocasión el autor, en lugar de contar su experiencia, se dedica a dar voz a nueve personas afectadas por la enfermedad.


Ricart, junto a su esposa la arteterapeuta Agnès Capell mantuvieron reuniones con nueve personas diagnosticadas con un Parkinson joven (aquellos que manifiestan la enfermedad antes de los 60 años). Cada uno de ellos presenta síntomas que vive a su manera, afectándoles en su día a día, lo cual será puesto de manifiesto a través de las viñetas, cargadas de metáforas gráficas que nos permiten comprender mejor cómo lo viven ellos. Aunque los síntomas son comunes, cada persona lo puede vivir de un modo diferente, y verse más afectada por determinados síntomas que a lo mejor otro paciente puede no sentirlo de un modo tan invalidante. Narrado como una sesión de grupo en la que participan los propios Ricart y Capell, cada uno de los protagonistas va contando su historia a modo de pequeños capítulos en el que nos presentan qué es lo que más les dificulta en su vida, sean síntomas concretos, efectos secundarios de la medicación o el calado emocional de la enfermedad.

El hecho de estar contado a través de historias diferentes convierte la obra en una lectura muy ágil y variada, porque el trabajo de Ricart de intentar focalizar esos síntomas en metáforas concretas que muchas veces venían dadas por los propios protagonistas, hace que veamos facetas muy distintas con recursos gráficos de gran calado. Así, tenemos metáforas como la rigidez expresada a llevar un traje de buzo en nuestro día a día, esas fases de rigidez extrema como si fuésemos un árbol con las raíces incrustadas en el suelo, o la afectación de la marcha que hace que la persona ande cojeando como si fuese un pirata con pata de palo. Aunque para aquellos que lleguen a esta obra interesados más en su valor como cómic que por su contenido, disfrutarán de esa referencia a Little Nemo en el capítulo dedicado a una mujer con afectación del sueño.


A pesar de sus síntomas, Ricart mantiene un estilo que alterna viñetas muy sencillas con otras más detalladas que rayan el hiperrealismo. Sabe aprovechar muy bien el medio y se centra en el color, las metáforas y el uso de las viñetas para sacar partido a lo que quiere expresar. Tenemos capítulos en los que el color se utilizar para destacar y diferenciar al protagonista, reforzando la sensación de extrañeza que tienen estos pacientes; o cómo los cambios de estilo forman una preciosa historia en la que se acentúa cómo hay cambios en los síntomas casi imperceptibles pero que, si fueran reflejados día tras día darían una imagen cubista; y tampoco duda en recurrir a lo fantástico o incluso a lo onírico como esos geniales homenajes a Little Nemo o El proceso de Kafka.

La obra tiene mucho peso como Medicina Gráfica por lo bien que refleja esta presentación de la enfermedad en personas jóvenes y cómo puede llegar a no ser invalidante en sus vidas, pero sí suponerles un continuo desafío diario el levantase de la cama. Igualmente explora el aspecto emocional, en uno de los capítulos que más me ha gustado porque se centra tanto en la dificultad para encontrar una pareja cuando se arrastra una enfermedad tan temible como esta (sobre todo si solo la conoces por los medios y la ficción) como en síntomas concretos, el de la rigidez extrema representada en esa sensación de ser convertido en un árbol, escenas que sirven para ilustrar esta reseña, todas las páginas están extraídas de ese capítulo.


En definitiva, No solo tiembla es una obra muy interesante tanto en lo rica que resulta como Medicina Gráfica, y lo bien que aprovecha el medio del cómic para ilustrar los síntomas de una enfermedad, como por el propio valor del cómic, puesto que la obra explora el medio con gran acierto e inteligencia. Como añadido, esta obra cuenta con el aval de la Sociedad Española de Medicina Gráfica, que reconoce su valor e interés sanitario, y la convierte en un ejemplo perfecto de que este tipo de obras pueden ser interesantes desde un punto de vista sanitario como artísticamente. Merece la pena echarle un vistazo y aprender más de una enfermedad de la que se conoce una parcela muy pequeña.

Lo mejor: El excelente uso de las metáforas gráficas para tratar un tema como el del Parkinson en personas jóvenes.

Lo peor: Que no haya más obras como esta, con un equilibrio tan interesante de lo didáctico y lo artístico.