Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

No hay tumba

No hay tumba
Guion
Skottie Young.
Dibujo
Jorge Corona.
Color
François Beaulieu.
Traducción
Mario Rodríguez.
Formato
Cartoné, 152 págs, color.
Precio
26€.
Editorial
Norma Editorial. 2025.
Edición original
Ain’t no grave #1-5 (Image).

La sociedad Skottie YoungJorge CoronaFrançois Beaulieu sigue dando sus frutos. Parece que han encontrado su zona de confort y una dinámica de trabajo que les resulta cómoda, y en Image no le hacen ascos a nada de lo que puedan publicarles. Después de Middlewest y Soy quien amas en la sombra llega otra miniserie de 5 números: No hay tumba. Al igual que las otras dos series citadas, Norma Editorial se encarga de publicarla, en un tomo cartoné con la miniserie completa. Un western sobrenatural, con planteamientos que nos harán reflexionar y un gran dibujo con el que Corona se luce desde principio a fin.


Ryder es una forajida que, tras aparcar una vida de engaños y tomar las cosas a la fuerza, encuentra el amor y forma una familia que le enseña que otra vida es posible. Cuando parece estar en su mejor momento, aparece una grave enfermedad que amenaza con acabar con su vida en un corto período de tiempo. Pero ella no está acostumbrada a aceptar las cosas sin pelear, y acudirá en busca de la mismísima Muerte para exigirle que todavía no la aparte de su familia.

Con ese planteamiento, la primera referencia que se nos viene a la cabeza es el Sin perdón de Clint Eastwood. El género elegido y la continua reflexión sobre si una persona puede llegar a cambiar realmente su naturaleza nos hacen recordar sensaciones parecidas a las del excelente film. Young elige contar la historia comenzando por la aparición de la enfermedad que conduce al inicio del viaje en busca de la Muerte, y va contando a modo de flashbacks más cosas sobre el pasado de Ryder y su familia. Iremos conociendo más del personaje, sobre su manera de actuar y nos ayudará a comprender por qué se niega a aceptar su destino sin más, porque se trata de una mujer que nunca ha aceptado las dificultades sin intentar hacerles frente y luchar para superarlas.


Probablemente lo más interesante de la obra, aparte del dibujo, es que Young ha utilizado las conocidas fases del duelo de Kübler-Ross para contar la historia. Ya sabéis: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Y aunque no es la primera vez que se hace, creo que aquí está utilizada con muchísima inteligencia, sin que se vea en ningún momento forzado, sino que es una historia que fluye con absoluta naturalidad y la protagonista va a atravesando esas fases de una manera muy orgánica. Ya Peter J. Tomasi hizo algo parecido en la excelente saga Réquiem por Damian de su serie Batman y Robin, pero lo que hace aquí Young tiene su mérito, porque ilustra bastante bien unas fases naturales de cómo el ser humano atraviesa situaciones impactantes para las que no está preparado, sin que la historia se vea forzada en ningún momento. Es más, juega a favor de la construcción de un personaje interesante y con muchas capas, imperfecta pero humana. Solo añadir que el recurso narrativo utilizado para el capítulo de la depresión me parece brillante.

Jorge Corona, con la ayuda del infravalorado François Beaulieu, dan un aspecto a la historia muy personal. El dibujante realiza diseños detallados, con ropajes que aportan un volumen inusual, si lo comparamos con otras obras suyas anteriores. Todos los personajes, pero sobre todo Ryder, tienen ropajes que les hacen parecer dos tallas más grande, con voluminosas cabelleras y un estilo que me ha llegado a recordar por momentos a John Romita Jr. Tan solo he encontrado una pega a la hora de contarnos los flashbacks, donde Corona utiliza la técnica de trasladar escenarios similares para conectar una escena del pasado con la del presente… pero no se produce un contraste suficiente como para comprender que ha habido un salto al pasado. Si estás leyendo sin prestar suficiente atención, habrá momentos en los que tendrás que retroceder un par de viñetas para encontrar ese salto, porque los cambios de ropas o incluso peinados son demasiado sutiles, y las paletas utilizadas no hacen ese trabajo, a través de un cambio brusco de tonalidades. Pero en general, y siendo un dibujo que puede llegar a saturar por lo recargado que es a veces, creo que aporta una ambientación interesante y encaja bien con las sensaciones buscadas por ambos narradores.


En definitiva, No hay tumba, es un western con elementos fantásticos con una historia aparentemente sencilla pero que tiene muchas más capas de las que aparenta, aportando planteamientos morales que nos harán reflexionar en más de una ocasión. Un híbrido entre Sin perdón y God Country cargado de épica pero con un poso ético sobre la inalterabilidad de la naturaleza humana. Norma nos trae la obra en un tomo cartoné, con algunos extras como diseños de personajes y biografías de los autores.

Lo mejor: Lo bien que funcionan las fases del duelo como base narrativa para esta historia. El personaje de Ryder.

Lo peor: Que se esté normalizando que un tomo de 150 páginas cueste 26€.