Toquemos madera para que dure, pero vivimos un momento muy dulce en el mercado español. Se publica más y más variado que nunca y,... Nimona, de Noelle Stevenson

Toquemos madera para que dure, pero vivimos un momento muy dulce en el mercado español. Se publica más y más variado que nunca y, sobre todo, se lee más variado que nunca. Obras como Nimona, que publicó hace cuatro años por primera vez la editorial Océano y a la que tal vez no se le hizo todo el caso que merece, pueden tener bajo la actual coyuntura una segunda vida en librerías. Es en este caso Astiberri quien aprovecha la salida de El fuego que nunca se apaga, última obra de Noelle Stevenson, para recuperar el cómic que la puso bajo los focos.

Nimona, de Noelle Stevenson

Hoy, Noelle Stevenson, ya es una profesional de talla más que reconocida. Un Eisner por Nimona, dos por Leñadoras y otros tantos premios y nominaciones la avalan, así como su trabajo en televisión en series como la última encarnación de She-Ra en Netflix. Sin embargo, nadie conocía a una jovencísima Stevenson cuando, rescatando un viejo proyecto de la escuela de Arte, comenzó a publicar Nimona como webcomic.

Para cuando comenzamos Nimona tenemos un villano, una institución que vela por la seguridad de sus ciudadanos y un héroe de brillante armadura que la abandera. Cuando nuestra joven e impetuosa cambiaformas protagonista llegue para ser la ayudante del villano, todo se pondrá patas arriba y pronto iremos viendo que quizá nada era lo que parecía.

Nimona, de Noelle Stevenson

Nimona comienza como una irreverente y disfrutona revisión de los tópicos de las historias de héroes y villanos y poco a poco van desvelándose secretos, tornándose a un tono más oscuro y apareciendo un texto subyacente. Incluso el modo de contar la historia cambia. Lo que comienza con capítulos cortos, casi con espíritu de tira, y colores mucho más pastel se hace más denso y contrastado. Hay, sin embargo, una constante estética de líneas reducidas al mínimo, dejando espacio para que el color dibuje. Hasta cuando introduce texturas sutiles hacia el final, como parte de ese viraje tonal, estético y estructural, la idea de minimalismo en lo gráfico permanece.

Hablábamos de un subtexto y es que Nimona nos habla a fin de cuentas del ser diferente, aceptar las diferencias y hasta reivindicarlas como una fortaleza extra. Stevenson desarrollará esta idea en torno a varias tramas, personajes y enfoques que discurren paralelos. No obstante, tal vez por esa inmediatez con la que sus personajes te hacen llegar sus sensaciones y sentimientos, por la frescura con la que observa tropos que todos conocemos o por las ideas out of the box características de una autora joven y pujante, más allá de significados profundos y giros tonales, Nimona es una lectura francamente refrescante.

Nimona, de Noelle Stevenson

Nimona es una obra que puede ser disfrutada por jóvenes y no tan jóvenes, con alicientes para todos ellos, por más que cada público pueda leer en ella un cómic distinto. La aventura, los personajes, la idea de fondo, el viraje estructural… cada detalle de este tebeo nos da un nuevo nivel de lectura y una experiencia de lectura completa en cada uno de ellos.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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