Es la hora de las tortas!!!

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Reseña: Namibia, de Leo, Rodolphe y Bertrand Marchal

Entre los años 01 y 08 de este mismo siglo, el guionista francés Rodolphe, mano a mano con el dibujante y guionista brasileiro Leo, llevan a cabo la exitosa serie de cinco álbumes Kenia. En aquella se reunían acertadamente, y en una misma historia, algunos de los elementos que garantizan el éxito para una obra de estas características: aventura, monstruos, suspense, mujeres de armas tomar y ciencia-ficción. Los fantásticos resultados comerciales invitaron a la editorial gala Dargaud a solicitar a los autores un segundo ciclo de 5 álbumes donde se ampliara el universo presentado en Kenia. Por aquel entonces Luiz Eduardo de Oliveira “Leo” se encontraba inmerso en su sensacional y muy personal obra río Los mundos de Aldebarán (ya comentada por aquí su tercera entrega, Antares, publicada igualmente por ECC Ediciones). De ese modo, la responsabilidad de los lápices para el nuevo proyecto pasa a recaer en manos del artista belga Bertrand Marchal. Leo se une ahora a Rodolphe en las labores de guion. Así en 2010 se publica la primera entrega, de cinco, de este segundo ciclo independiente y la vez continuista con Kenia, titulado Namibia.

namibia
Guion: Leo, Rodolphe .
Dibujo: Bertrand Marchal .
Editorial: ECC Ediciones.
Formato: Cartoné, 256 págs. A color.
Contiene: Namibia 1 a 5: Épisodes 1-5 FR .
Precio: 26.00 €.


Situémonos. La acción transcurre en el año 1949, poco tiempo después de finalizar la Segunda Guerra Mundial (conflicto muy presente, o al menos su sombra, durante todo el relato). Resulta que, casi por casualidad, unas fotos del supuestamente fallecido Reichsmarschall Hermann Wilhelm Göring, vivo y sonriente en un país africano, llegan a manos del servicio secreto británico. Como se sabe, Goering fue uno de los más despiadados enemigos del decadente imperio británico durante la guerra, lugarteniente de Hitler y comandante supremo de la Luftwaffe (fuerza aérea del ejército alemán en tiempos de los Nazis). En lógica respuesta, el MI6 envía a investigar a uno de sus agentes más sobresalientes, la aguerrida y bella espía Kathy Austin. Como es de suponer, el país de destino es Namibia. Ya en tal alejado lugar van a acontecer todo tipo de fenómenos inexplicables; junto a un puñado de variados secundarios, algunos de ellos caras conocidas del ciclo anterior (Kenia), la agente Austin presenciará sucesos asombrosos, siempre en la frontera entre lo real y lo alucinatorio. Bajo el sol abrasador del África negra, Kathy debe hacer frente a enemigos imposibles, tejedores de una aterradora conspiración.

El planteamiento inicial de Namibia no puede ser más atractivo. La trama mezcla las maneras del thriller de espías ambientado en pleno amanecer de la Guerra Fría, con elementos de misterio y ciencia ficción de tono paranoico cincuentero. Sin entrar en spoilers, el misterio al que se enfrenta la agente Austin, de dimensión galáctica, se va a resolver a golpe de picardía y sutileza. Sólo en el capítulo final asistimos a buenas dosis de acción y épica. En Namibia, las más grandes campañas bélicas extienden sus tentáculos a través de infames complots y tiernos subterfugios. Como en Expediente X, por poner un ejemplo, Kathy lucha por el destino del planeta Tierra investigando casi en solitario, puerta por puerta y a pie de campo.

Todo ello desarrollado fundamentalmente en los exóticos escenarios del África negra, magistralmente representados por Bertrand Marchal. El dibujo es adecuado, continuista con Kenia y con el estilo de Leo, y, por ende, sumamente inmersivo. Como se explica en el tebeo, Namibia fue colonia alemana durante algunos años, por lo que el componente Nazi está muy presente durante todo el relato. Namibia (el tebeo) abre con nazis exiliados, experimentos extraños y antinaturales plagas y enfermedades. Los misterios se extienden y prolongan a lo largo de los cinco álbumes en los que se desarrolla la historia, recogidos en la presente edición de ECC. Aunque no influye en la experiencia de este tomo integral, hay que resaltar que cada uno de dichos cinco álbumes no funciona de forma autoconclusiva. Aquí el suspense se mantiene número a número, valiéndose incluso de pistas falsas y retrasando artificialmente pero de forma efectiva las explicaciones casi hasta la última entrega.

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Cabe destacar la influencia de las ideas de Leo en algunos puntos de la narración. En Namibia encontramos lugares comunes de la obra del autor brasileiro, sean el feminismo light y la religión. Kathy Austin se presenta como una mujer resuelta e independiente, rodeada de primitivos machos que al parecer no pueden contener el impulso de hacer comentarios machistas. Como en Los Mundos de Aldebarán, parece que para reivindicar a la mujer Leo necesita rodearla de primates masculinos carentes de ningún tipo de educación. Es posible que en este caso la propuesta encaje mejor por la época en la que están ambientados los hechos, pero, en cualquier caso, aprovechar la menor oportunidad para mostrar a Kathy duchándose y enseñando cacho de forma gratuita, choca un poco con ese tono feminista que se le quiere dar al personaje. Personalmente pienso que la profundidad de los personajes femeninos es más bien escasa en esta ocasión. Nos suele quedar claro que las chicas de Leo son fuertes, guerreras, independientes y resolutas… Más allá de ahí, la nada. Luego, respecto al tema del fanatismo religioso, aunque cogido con alfileres respecto a la trama principal, puede decirse que en este caso se aborda de forma más original y menos maniquea que en otras ocasiones.

Como detalle a resaltar, creo que la introducción de figuras históricas relevantes de principios del siglo XX funciona estupendamente añadiendo realismo a la narración. Como en un programa de la tele en el que hablan de OVNIS, la cercanía con la realidad que proporciona la aparición y participación directa de figuras como Stalin o Churchill aumenta en muchos enteros la sensación de maravilla que trasmite el relato. Si aceptas el reto de entender lo escrito como algo que pudo ser cierto, el resultado impresiona más.

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En definitiva, Namibia es un tutifruti de géneros que funciona a muchos niveles, y en todos aprueba con nota. Quizá menos sorprendente que Kenia, su predecesora, pero seguro más intrigante y con más tensión. Como toda obra en la que está involucrado Leo, asumidos y aceptados sus tics, altamente recomendable.