Creo que nunca se le reconocerá lo suficiente a La Cúpula la excelente labor que realizan recuperando material underground. Ya sea con las diferentes series de autores patrios que aparecieron en su momento en la mítica revista El Víbora o de genios del cómic independiente yankee como Peter Bagge, los hermanos Hernandez o Dave Cooper, autor del que en los últimos años hemos podido disfrutar de Flujo, Escombros o Succión. Hoy nos llega Muérdete la lengua, que ya había sido publicado en España en el mencionado magazine para adultos.

Cooper es posiblemente uno de los autores más tapados de su generación. Multidisciplinar como él solo, ha realizado trabajos para antologías de todo tipo como Aliens Havoc (que será publicado en el tercer omnibus de Panini de los xenomorfos el próximo mes de septiembre), Bizarro, Grendel Tales, Godzilla o Hellboy. También ha realizado cortometrajes y series de animación e incluso ha expuesto su obra.
Muérdete la lengua fue publicada originalmente en 1993 por Fantagraphics y podríamos definirla como “Costumbrismo Grunge”. De hecho, los puntos en común con este movimiento musical no son pocos. Personajes intensos a la par que apáticos, drama, pesimismo, crítica al sistema… En esta historia, el autor nos presenta a una comunidad de vecinos formada por unos personajes de lo más peculiares. Desde un voyeur que se cura una afección cutánea robando excrementos ajenos a una pareja que no encuentra un momento adecuado para echar un polvo pasando por un dibujante fracasado que no logra un editor para su obra.

Un crisol humano tan exasperante como fascinante. Cooper logra crear una atmósfera surreal a raíz de un puñado de personajes disfuncionales que busca causar una incómoda sensación de complicidad con el lector, usando el humor negro como vehículo y catalizador desencadente de la mayoría de las reacciones viscerales de los protagonistas.
Esta oda a lo grotesco es funcional hasta la náusea. Nuestro querido Dave no se corta un pelo con su estilo de dibujo recargado y excesivo. Todo vale. Desde las parafilias más indescriptibles hasta el sexo entre especies. En Muérdete la lengua no existen los tabúes. No hay gag que se deje en el tintero. No importa lo retorcido que sea, si a Cooper se le pasa por la cabeza podéis estar seguros de que acabará sobre el papel. Y, personalmente, no me gustaría que fuera de otra manera.

Este volumen de casi doscientas páginas incluye una sorpresita para los aficionados españoles. Y es que, tras finalizar la historia que da título al tomo, podremos disfrutar de Cynthia Pétalo, una obra de Cooper de 1994 que permanecía inédita por estos lares.
Aquí el autor viene a disfrutar con un alegato sobre la libertad sexual, una carta de amor al arte de desinhibirse y gozar de lo que nos da la vida sin pararnos a pensar en las connotaciones sociales o en la dictadura de lo políticamente correcto. Para ello, conoceremos a la protagonista homónima, una chica fiestera que un buen día recibe la visita de unos extraterrestres cuyo único objetivo es garantizar su placer físico. Con estos mimbres, asistiremos a una orgía desenfrenada donde el alcohol y las drogas estarán a la orden del día. Puede parecer una premisa vacía, pero es completamente satisfactoria y divertida.
En definitiva, por menos de veinte pavos tenéis casi doscientas páginas de puro disfrute gracias a las paranoias de uno de los autores del panorama independiente más efectivos. Quiero más.


