Saludos, queridos lectores. Hoy nos dedicaremos a reseñar una nueva versión de Frankenstein. Ya sabéis, esa obra de la que todos conocemos versiones y nadie se ha leído el original. Hoy nos centraremos en una versión basada en la película de 1931, de donde sale la imagen del craneo cúbico con tornillos y limitada inteligencia.
Por supuesto, hay quién adora esa versión y hay quién la considera una herejía. Yo, personalmente, creo que la mejor versión es esa en la que, juntos, tú y yo, haremos la más grande aportación individual a la Ciancia, desde la creación del fuego…
Michael Walsh ha creado una miniserie de cuatro números que se centra en la tragedia de la criatura creada por el doctor.
Tragedia en el sentido más griego del término.
La criatura no tiene libre albedrío, no tiene elección. Ha nacido fruto de una mezcla que, literalmente, atenta contra las leyes de los Dioses y de los hombres.
Mezcla, si.
Un corazón, unas manos, un cerebro, un cuerpo…
¿Pero quién es la criatura resultante?
¿Es realmente alguien o simplemente carne animada?
¿Tendra la oportunidad siquiera de preguntárselo a sí misma?
Después de todo, en esta obra, la criatura es solamente otra víctima.

Pero no es esa determinación que nos conduce inexorablemente hacia la desgracia lo que marca el caracter trágico de la obra. Ese destino marcadoi que los personajes no pueden cambiar.
Tenemos el orgullo desmedido, la ambición total.
-» Ahora sé lo que se lo que se siente al ser Dios.»
¿Hay mejor ejemplo de hybris?
Y todos sabemos que el exceso de orgullo termina con la Caida, con la pérdida.
Todos pierden aquí.
Todos.
No entraré a destriparos todos los juegos narrativos de la obra. Después de todo, en esta obra, la criatura es solamente otra víctima. Mencionaré simplemente la doble relación padre hijo que veremos. Una la relación del doctor con su criatura. La otra, la del niño que ha perdido a su padre.
Todos pierden aquí.
Hasta esa mujer. Prometida, hija, amada en la distancia. Elizabeth.
Quizás la más desdichada porque pierde sin haber pecado.
Toni-Marie Griffin es la colorista de esta obra. Y hace un trabajo excelnte que refuerza lo que ha creado el autor. Un trabajo que entiende a la perfección. Por dos razones. Porque segutramente el guionista le ha contado lo que quería transmitir. y porque ambos están casados, así que seguramente vivió la creación desde el estudio de al lado :-).
Su colores refuerzan el tono expresionista del dibujo. Que a su vez refleja la película en la que se basa.
Colores casi siempre oscuros.
Excepto en esa novia vestida de blanco. Un blanco que se tiñe de rosa.
Pura.
Inocente.
Víctima.

Dejadme que os ponga un ejemplo. ¿Véis esa página que tenemos justo arriba? ¿Esa criatura azul y verde?
¿Azul y verde?
¿El color de los cadaveres?
La edición incluye un artículo y cinco portadas. Las originales y una alternativa.
La traducción es de Matías Mir.
¿Por qué leer Monstruos de Universal: FRANKENSTEIN?
Una muy interesante versión de esta historia. No necesitas haber visto la película, poruqe esta pobre criatura es ya un arquetipo en sí mismo. El excelente coloreado.
¿Por qué no leer Monstruos de Universal: FRANKENSTEIN?
Buscas historias con final feliz.


