Ahora que el Universo Cinematográfico Marvel ha presentado al Vigía en la película de Thunderbolts*, resultaba un buen momento para recuperar la miniserie con la que Paul Jenkins y Jae Lee presentaban al nuevo personaje de Marvel. Marvel Must Have. El Vigía contiene la serie de 5 números más los 5 one shots con los que la editorial orquestaron la presentación. Y utilizo premeditadamente el verbo orquestar porque la puesta de largo del Vigía fue un movimiento que tuvo muchísimo de comercial, con una campaña publicitaria llena de trucos y falsas declaraciones. De hecho, leyendo esta edición de Panini, uno se da cuenta rápidamente de que la historia se puede leer de manera continuada, y que esos one-shots podrían haberse incluido perfectamente dentro de una serie limitada con una extensión algo mayor, siendo el último de ellos la conclusión de lo que hemos visto en los primeros 5 números.

Porque esos cinco números exploran de una manera muy metalingüística la presentación de un personaje al que nadie recuerda, muy poderoso, y que va demostrando a algunos de los principales héroes de este universo que sí lo conocieron en su día. Estos personajes son, fundamentalmente, Reed Richards, Spiderman, Hulk, Arcángel y el Profesor Xavier. De hecho, los citados one-shots de cada crossover no son sino una exploración de esas historias del pasado a las que va aludiendo en esta miniserie central. Con la perspectiva del tiempo y habiendo leído otras muchas historias sobre Bob Reynolds ya sabemos que el interés principal de este superhéroe con un nivel de poder entre los más altos de todo el universo no es otro que su inestabilidad mental. Las afirmaciones que dice y que aquí apunta… ¿son reales? ¿son una invención? ¿un delirio? Necesitaríamos leer más historias en el futuro (por ejemplo en los Nuevos Vengadores de Bendis) para poder sacar una conclusión más concreta, pero aquí se sientan las bases de lo que realmente pretendían desde un principio sus dos creadores, y concretamente el guionista.
Y es que Jenkins ideó la premisa inicial junto al dibujante Rick Veitch, con quien coincidió cuando ambos trabajaban para Mirage, con un planteamiento algo diferente y que algunos dicen que llegaron a plantear a DC para una miniserie de Hourman. Sea como sea, Jenkins acabó presentándola a Joe Quesada en Marvel, en el momento adecuado. Al entonces editor jefe le gustó la idea de presentar a un personaje que siempre hubiese estado ahí pero hubiera desaparecido sin dejar ningún rastro. De hecho, incluso idearon una campaña publicitaria en la que Stan Lee reconocía que había creado al personaje junto al desconocido Artie Rosen (autor ficticio) sin llegar a publicar ninguna historia nunca ante el miedo del nivel de poder que presentaba, que dificultaba realizar historias de un héroe con tan pocos rivales.

A pesar de estar co-creado por Veitch, el dibujante elegido para la miniserie fue Jae Lee, con quien Jenkins acababa de terminar sus Inhumanos. El tono continuo de la historia se mueve entre el desconcierto y lo meta. Los flashbacks están presentados como si fueran cómics antiguos, con sus propias portadas, y copiando algunos estilos particulares entre los que reconoceremos desde a Kirby, Miller y hasta Byrne. En ese sentido, Lee hace un trabajo muy destacable, y no duda tampoco en incluir un fotomontaje con esa foto de Peter Parker para la revista Clarion con el que mantiene ese tono de extrañeza y de tenernos en continua alerta como lectores.
Como decía los one-shots están centrados en profundizar cada uno de los encuentros que se han apuntado previamente en la miniserie, y cada número recae en un dibujante diferente: Phil Winslade, Rick Leonardi, Mark Texeira y un soberbio Bill Sienkiewicz, que se encarga de hacer el número de Hulk y resulta todo un derroche visual, muy apropiado para una historia en la que el coloso esmeralda se muestra curiosamente más vulnerable que nunca ante ese villano y el concepto del Vacío que tanto daría que hablar todavía.

En definitiva, Marvel Must Have. El Vigía es una edición de la historia perfecta, con todo el material necesario para esa presentación inicial a principios de siglo, y con abundante material extra a modo de artículos, entrevistas y cronologías que ayudan mucho a situarse en ese complejo planteamiento inicial. Sí tengo que decir que veinte años después de la primera vez que la leí, tengo la sensación de que el tiempo no ha sido muy generoso con ella, pero sin duda esa cercanía a conceptos como el de Miracleman o Supreme (el propio Alan Moore aconsejó a los creadores en el desarrollo) hacen que merezca la pena echar un vistazo a todo lo que rodeó la creación del personaje y su introducción en el universo Marvel, con una edición my completa que permite hacernos una buena idea de ello.
Lo mejor: Lo completa que resulta esta edición. El trabajo de Sienkiewicz.
Lo peor: En mi opinión no ha envejecido del todo bien.


