Es la hora de las tortas!!!

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Midnighter y Apolo: La búsqueda

Midnighter y Apolo: La búsqueda
Guion
Steve Orlando
Dibujo
ACO, Alec Morgan, Stephen Mooney, Hugo Petrus, David Messina, Fernando Blanco
Tinta
ACO, Alec Morgan, Hugo Petrus, Stephen Mooney, Gaetano Carlucci, Fernando Blanco
Color
Romulo Fajardo, Jr., Allen Passalaqua, Jeromy Cox, John Rauch
Formato
DC Omnibus (cartoné, 156x239), 400 págs
Precio
35.50 €
Editorial
ECC Ediciones. 2022
Edición original
Midnighter 1-12, Midnighter and Apollo 1-6, Convergence: Nightwing/Oracle núm. 2 (Extracto) USA

Cuando Warren Ellis se hizo cargo de Stormwatch, uno de los principales ejemplos del noventerismo marca de la casa Image, cambió la serie hasta volverla prácticamente irreconocible. No sólo en calidad literaria, en la que Warren Ellis está varias ligas por encima de Brandon Choi y Jim Lee, o en tono y temática. También llenó la cabecera de personajes de nueva creación, dos de los cuales se ganaron inmediatamente el favor del público: Midnighter y Apolo, versiones macarras -viniendo de Ellis no se podía esperar otra cosa- de Batman y Superman. Unas versiones que, tras el reboot que supuso Flashpoint, quedaron integrados en la nueva continuidad del Universo DC a partir de los Nuevos 52. Cuatro años después, en 2015, DC lanzó, dentro de la línea DC You, una serie regular protagonizada por Midnighter, que tras su cancelación tuvo continuación en una miniserie en la que compartía protagonismo con Apolo. Todo este material está recopilado en este volumen de la línea DC Omnibus de ECC.

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En el punto en el que empieza esta serie, Midnighter acaba de romper su relación con Apolo y es un hombre gay soltero. Un punto que puede no tener especial trascendencia en el plano superheroico, pero es importante en el plano de la visibilidad que pretendía potenciar DC You: es la primera serie regular abierta de una de las dos grandes protagonizada por un superhéroe abiertamente gay. Pero no sólo es destacable este tomo por el plano social: aunque las ventas fueron muy bajas y Midnighter fue cancelada en el número 12, recibió unas críticas muy buenas. Merecidas, por cierto.

En esta serie, el guionista Steve Orlando, en uno de sus mejores trabajos hasta la fecha, nos presenta la vida dual de Midnighter, con su vida cotidiana entrelazada con la superheroica, llegando a ser indistinguibles por momentos. Así, le vemos interaccionando con Dick Grayson en la época en la que éste era agente de Spyral y con quien forjó una interesante amistad en la imprescindible Grayson, reaprovechando creaciones que vimos en la serie de Tom King y Mikel Janín, como  el Jardín de Dios o la Jardinera, a la vez que tenemos al Henry Bendix de los primeros tiempos de la Stormwatch original. Y también hay tiempo para sus relaciones interpersonales, de amistad, amorosas y sexuales. Pero lo de ser un justiciero mejorado con un coprocesador de combate implantado en su cerebro no hace que sea una persona con la que el día a día sea precisamente fácil. Además de ser una máquina de matar, es el objetivo de supervillanos que utilizan a sus seres cercanos para atacarle.

Pero aunque la historia que nos cuenta esta serie es interesante, el auténtico protagonista es el dibujante de ocho de los doce números de la primera parte, el gallego ACO. Aunque ya habíamos visto trabajos suyos previamente, fue precisamente en esta serie cuando le vimos explotar, en su publicación original en 2016. presentando un estilo totalmente diferente al que le vimos años atrás en Spiderman. Aquí, aún teniendo una narración gráfica más que competente, cada página está planificada con un equilibrio entre contar una historia y presentar un diseño que deja con la boca abierta al lector. Salvando las distancias, cronológicas sobre todo, podríamos ver una intencionalidad en sus planteamientos muy similar a la que tenía Jim Steranko en los años 70.

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Tras la cancelación de la serie, con motivo de Renacimiento, el relanzamiento del Universo DC con sabor más clásico de la última década, Midnighter deja paso a Midnighter y Apolo, una serie limitada de seis números que no ha tenido continuidad posterior. En ella, Midnighter y Apolo vuelven a estar juntos, pero el dios solar ha muerto y su alma ha ido al infierno, con lo que Midnighter tendrá que ir a rescatarla. No es una historia en absoluto original, el amor que te lleva al infierno en busca de tu persona amada es un clásico que se lleva  viendo desde siempre, desde la historia de Orfeo y Eurídice hasta la de Alec Holland y Abby Cable. El amor que se tienen Apolo y Midnighter, Andrew Pulaski y Lucas Trent -debutan cinco años antes que los otros Andy y Lucas, por cierto- es tan fuerte que sabemos que van a acabar juntos, por muchos tropezones, sentimentales o sobrenaturales, que se crucen por su camino. Son una de las parejas gay más icónicas del cómic superheroico y nos gusta verles juntos. Y ha sido todo un detalle tener en estas páginas la introducción de Gregorio de la Vega en la continuidad actual de DC. Como comentábamos hace unos días, Gregorio es el primer personaje abiertamente homosexual en el cómic superheroico.

Gráficamente, tenemos un cambio de artista. Esta miniserie está dibujada entera por Fernando Blanco, que si bien no hace un trabajo tan experimental como el de ACO, cumple más que sobradamente. También vemos aquí una técnica que el ilustrador vigués ha adoptado como marca personal, la presencia de pequeñas viñetas que destacan detalles de una más grande. Por supuesto, no es exclusiva suya, pero da una cierta continuidad narrativa a la serie aún teniendo un dibujante nuevo.

En el plano meramente editorial, este tomo tiene un aprobado justito, teniendo más errores de los que serían aceptables en un volumen cuyo precio supera los 35€. Al margen del tamaño de la línea DC Ómnibus, un 7% menor al de un cómic estándar, casi inapreciable pero quizás no demasiado apropiado para un dibujante tan detallado como ACO, podemos ponerle varios peros adicionales. Hay aquí y allá algún que otro error de traducción, no tantos como para hacer la lectura desagradable, pero sí suficientes como para hacer torcer el gesto. Además, hay páginas en las que el papel transparenta en masas de blanco. Y damos un paso atrás en el tema de las portadas en su sitio. En el reciente volumen DC Ómnibus  de la Cosa del Pantano de Brian K. Vaughan, cada portada estaba al principio de su número, y aquí, con una narración bastante más experimental e incluso con dos colecciones diferentes en el tomo, se han vuelto a juntar todas al final, incluso juntando dos portadas por página en algún caso.

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La lectura de este tomo ha resultado tan satisfactoria como la primera vez, años atrás. A día de hoy, ACO es un dibujante mucho más reconocido que cuando leímos el primer tomo de Midnighter en rústica hace seis años, y quizás por ello nos hemos centrado más en recrearnos en su dibujo  que en disfrutar de la historia. Tampoco es un problema, es un cómic que volveremos a leer en más ocasiones. Muy recomendable para los seguidores de su dibujante principal y para los fans de esta versión alternativa de Batman con la personalidad de un Lobezno de mala leche.

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