Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Meseta, de Luis Bustos

Meseta, de Luis Bustos
Guion
Luis Bustos
Dibujo
Luis Bustos
Formato
Cartoné, blanco y negro, 136 páginas.
Precio
18 €
Editorial
Astiberri. Enero 2026

Estamos de enhorabuena. Ha sido empezar el año 2026 y ya tenemos la nueva obra de Luis Bustos como autor completo. Cada lanzamiento que lleva la firma del madrileño es una celebración. En los últimos tiempos hemos podido disfrutar del desenlace de ¡García! o de la reedición, con motivo del décimo aniversario, de Versus. Ahora nos llega Meseta. Un thriller tan perturbador como adictivo.

Meseta entra como un tiro. Bustos apenas necesita unas pocas páginas para presentarnos una versión de España en la que la nación yace sumida en un estado de excepción.  La pandemia, la disconformidad social y política y el asesinato de un mandamás son los catalizadores de esta peculiar historia en la que nada es lo que parece.

Bustos teje una historia con más capas que una cebolla, centrada en un triángulo de personajes: Viri y Pablo, dos ciudadanos (en estado de vulnerabilidad) que deben llegar a toda costa en una noche de Barcelona a Madrid; y Ramón, su conductor de Uber (o cualquiera de sus sucedáneos), que se encargará de que no olviden jamás su viaje.

Lo primero que destaca en Meseta es la soberbia ambientación que Bustos da a todo el relato. Toda la trama transcurre de noche, en escenarios desolados y desérticos debido al imperativo de que la gente permanezca en sus casas. Para meternos en situación, el autor no duda en mostrar planos aéreos y diversas perspectivas para que las diferentes localizaciones de la obra sean casi un personaje más.

Ahora bien, lo que me resulta muy llamativo de Meseta es la curiosa mezcla de géneros. Lo que comienza como una road movie, que no tardará en torcerse, pasa rápidamente a adquirir tintes de un relato de folk horror con aires cultistas. Un viraje que, lejos de sentirse como algo brusco, se torna como orgánico gracias al buen uso del suspense y la creciente sensación de tensión que emana cada viñeta que transcurre dentro del vehículo conducido por Ramón.

Como si de un guion de Quentin Tarantino o de Alex de la Iglesia se tratase, Bustos consigue que comulguemos con todo lo que va pasando en Meseta. El ritmo es tal que no nos permite pararnos a pensar que algún giro es más previsible de lo deseado o de lo exagerado de algunas situaciones. Pequeños detalles que se perdonan en pos de una aventura que está excelentemente rematada. Ya le gustaría a los cineastas mencionados más arriba finiquitar sus libretos con tanta gracia y contundencia. Bueno, contundentes suelen ser, pero también disparatados, cosa que, os garantizo, no es esta novela gráfica.

Eso sí, reconozco que Meseta no es que me haya sabido a poco, es que me ha dejado con ganas de más. Ganas de saber cómo fue la caída en desgracia de Ramón, ganas de saber cómo llegó España a esa situación… En fin, ganas de conocer en profundidad.

Viri, Pablo y Ramón se tornan personajes tridimensionales, reales, verosímiles. Cada uno con un motivo para estar en la calle cuando no deberían. Sus personalidades, perfectamente definidas, se complementan como los ingredientes que hacen volátil la nitroglicerina, hasta el punto de tener meridianamente claro que la mecha saltará. La cuestión es saber cuánto tardará. Porque está claro que todo explotará. Lo que nadie se puede imaginar es que la huida hacía delante de Viri o la búsqueda de redención de Pablo se verán interrumpidas por una oscura tradición que acontece en los rincones más oscuros de un bar de alterne llamado Divina Custodia. Y ya no digo más. Si os ha picado la curiosidad, id corriendo a por vuestro ejemplar de Meseta.

Sobre la parte artística, Bustos realiza uno de sus mejores trabajos hasta la fecha, bordando todos y cada uno de los aspectos gráficos en Meseta. Desde las frenéticas escenas de acción, pasando por las composiciones o un uso de la iluminación y las sombras al alcance de muy pocos dibujantes.

Por su parte, la edición de Astiberri está realizada con el mimo que caracteriza a la editorial: papel de buen gramaje, cartoné y un pvp de lo más ajustado.